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Crítica de Galaxina

"

La falta de tono adecuado, los chistes ñoños y ese estira y afloja continuo entre la comedia más estúpida y la fantasía más sobria, hacen que la cosa descarrile estrepitosamente."

 


Cecil B. Demente por Cecil B.


cartel de Galaxina

Director: William Sachs
Estreno: 1980-06-06
Genero: Ciencia Ficción

Un cohete de la policía espacial surca el infinito buscando camorra, en su interior viajan la hermosa Galaxina (un robot con sentimientos y cuerpo de playmate), el Sargento Thor (un atractivo y experimentado piloto al que le gusta hacer ejercicio semidesnudo y con un puro en la boca, y que está enamorado de Galaxina), Buzz (un cowboy espacial joven y ligeramente alocado) y el Capitán Cornelius Butt (un tipo poco cuidadoso con su aspecto y de un parecido más que asombroso con un personaje de Nintendo llamado Mario). Sus vidas correrán peligro cuando se les encomiende la arriesgada misión de viajar hasta Altar 1 en busca de la “Estrella Azul”, un mineral que posee en su interior la energía de las estrellas, y que al nombrarlo suenan coros celestiales.


La película empieza con una intro calcada a la de Star Wars (pero en un principio se lo perdonamos porque, ¿qué fantasía espacial de los 80 no se parece a Star Wars?). Luego te presentan a Galaxina sentada en su sillón de mando: pelo rubio, alta, vestida de inmaculado color blanco y con los labios más rojos que has visto en tu vida. Y te dices… ¡Coño, esta tía está buena! Si al hecho que la chica sea una escultural y silenciosa máquina, le sumas el acertado juego de luces y colores de la nave y la estética pop, esto le da un halo de misterio y sex-appeal al personaje que no está nada mal para empezar. Pero cuidado, ¡no pongan sus diales en “friquis salidos”! ¡Todavía no!


La ilusión de lo que podría ser se desvanece antes de lo que se tarda en decir “Luke Skywalker”, cuando aparecen los demás personajes y empiezan a contar chistes malos y a comportarse como idiotas, porque resulta que la peli es una comedia, y sin puta gracia por cierto. La cinta intenta ser una burda parodia de famosos taquillazos de la ciencia ficción del momento, con diversas referencias a filmes como La Guerra de las Galaxias, Alien, Star Trek o 2.001. Pero la falta de tono adecuado, los chistes ñoños y ese estira y afloja continuo entre la comedia más estúpida y la fantasía más sobria (de las cuales yo me hubiera decantado por esta última, no lo duden), hacen que la cosa descarrile estrepitosamente.


Puede que esbozara alguna tímida sonrisa al ver tal despropósito, pero se parecería más al tipo de sonrisa que se le pone a uno en situaciones incómodas (comidas familiares, bodas, operaciones de fimosis…) que a otra cosa, ya que nada acaba de cuajar aquí realmente. Ni el puticlub alien, ni la secta adoradora de Harleys Davidson, ni incluso la aparición del mismísimo Spock, salvan al espectador de caer irremediablemente en la modorra y el fastidio.


Aun así, se agradece que el espíritu que comentábamos al principio asome la cabeza de vez en cuando, ya que lo mejor de la película es cuando Galaxina se encuentra sola, sin ningún partenaire cómico que estropicie la escena. No está carente de cierto morbo ver como se enfrenta al peligro o seguirla en sus paseos por la desolada nave, ahí es cuando brilla más su personaje y la peli adquiere un tono más triste y mágico, mucho más acorde con la dirección.


Si Galaxina ha adquirido algún pedigrí de película de culto no se debe a valor artístico alguno, si no por formar parte del escaso testamento cinematográfico de Dorothy R. Stratten, la actriz protagonista. Esta canadiense de veinte años acababa de ser nombrada playmate de 1980 cuando fue trágicamente asesinada por su marido, un mindundi que se suicidó tras dispararla con una escopeta. En aquel momento la revista Playboy tenía mucha fuerza y el caso resonó bastante en los medios, tanto que incluso se hicieron dos películas sobre el tema. Un telefilme protagonizado por Jamie Lee Curtis y la película Star 80 de Bob Fosse, donde Mariel Hemmingway hacía el papel de la modelo.
La frase: “Ya sabe que la policía espacial tiene prohibido confraternizar con las máquinas, va contra las leyes de la naturaleza. Podría quedarse ciego.”

lo mejor Lo mejor de "Galaxina"...

Los cinco primeros minutos.

lo peor Lo peor de "Galaxina"...

Los noventa minutos restantes.

Critica de "Galaxina" publicada el 2008-02-25
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