Crítica de ¡Que bello es vivir!

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Film imprescindible para cualquier cinéfilo, que combina estupendas actuaciones, una dirección ejemplar, una muy adecuada banda sonora, y lo que es más importante, una historia muy bien constituida, que posee un mensaje sumamente optimista""

 


Christian Sandoval por Christian Sandoval


cartel de ¡Que bello es vivir!

Director: Frank Capra
Estreno: 1947-01-07
Genero: Drama

 “¡Qué bello es vivir!” (1946), es un film del director Frank Capra, el cual esta basado en la historia corta de Philip Van Doren Stern, llamada: “The greatest gift”. La cinta está protagonizada por James Stewart y Donna Reed.

En plena víspera de navidad, en el pequeño pueblo de Bedford Falls, George Bailey (James Stewart), abrumado por la repentina desaparición de una importante cantidad de dinero, ha tomado la decisión de suicidarse. A un viejo ángel que aún no ha ganado sus alas, llamado Clarance (Henry Travers), se le ha dado la misión de impedir que George se quite la vida. Pero antes de emprender su viaje, deberá conocer un poco más acerca de la vida y obra de este hombre humilde y bondadoso.

Si pensamos en cual es el clásico navideño por excelencia, rápidamente se nos vendrá a la mente este maravilloso film. La historia que originó el guión de esta cinta, “The greatest gift”, fue una historia corta que su autor no consiguió publicar. Debido a esta situación, decidió convertirla en una tarjeta de navidad, que envió a 200 personas en diciembre de 1943. Esta curiosa tarjeta navideña, terminó llamando la atención del productor de la RKO, David Hempstead, quien compró los derechos, pensando en que esta historia se podría ocupar para realizar un film que tuviera como protagonista a Cary Grant. Con esta idea en mente, se desarrollaron tres diferentes guiones, los cuales se terminaron descartando, lo que dio como resultado que el actor optará por realizar otro film llamado: “The bishop´s wife” (1947), dirigido por Henry Koster.

Al ver la situación en la que se encontraba el proyecto, el jefe de la RKO, Charles Koerner, le contó a Frank Capra acerca de “The greatest gift”. El director al leer la historia, rápidamente quedo encantado con esta, por lo que la RKO terminó vendiéndole los derechos a la productora de Capra, Liberty Films, entregándole además los tres guiones que no se habían utilizado. Capra, junto con Frances Goodrich, Albert Hackett (con la participación de Jo Swerling y Michael Wilson para “pulir” los guiones), comenzaron a escribir el guión, cambiando un poco la historia y utilizando lo mejor de los guiones desechados- Esto dio como resultado, el guión definitivo al que Capra nombraría como: “It´s a wonderful life”.

El director desde un principio, pensó en James Stewart para el papel de George Bailey. Capra ya había trabajado anteriormente con el actor en las películas: “You can´t take it with you” (1938) y “Caballero sin espada” (1939). Sin embargo, Stewart quien había regresado hace poco de la guerra, no se mostraba muy dispuesto a participar en la cinta, debido a que según él, era demasiado pronto para volver a actuar, y que debido al tiempo que había pasado alejado de su profesión se sentía algo “oxidado”. Fue el actor Lionel Barrymore, quien interpreta al malvado señor Potter en el film, quien logró convencer a Stewart para que este participara en el proyecto.

En cuanto al rol de Mary Hatch, Capra tenía en mente a la actriz Jean Arthur, quien había trabajado bajo su dirección en los mismos films en los que también participó Stewart. Lamentablemente para las pretensiones del director, la actriz se encontraba trabajando en una producción de Broadway, por lo que desechó el ofrecimiento del director. Este, finalmente escogería a Donna Reed como su protagonista femenina, una actriz que hasta el momento solo había hecho papeles secundarios, pero que presentaba una imagen perfecta para el rol, combinando inocencia con atractivo físico.

Capra nos entrega todos aquellos valores que son por los que uno identifica la Navidad: el amor, la amistad, la solidaridad, la generosidad, etc. Todos estos valores, son lo que guían la vida de George Bailey, quien es capaz de sacrificar todos sus sueños, si con eso consigue el beneficio de aquellos que lo rodean. A pesar de sus buenas intenciones y de los resultados que obtiene, es imposible no notar un pequeño dejo de negatividad en George, debido a la frustración que siente al estar atrapada en su pueblo natal. Podremos ver la vida del protagonista desde su infancia hasta su adultez, hasta aquel punto crucial en donde contempla el suicido como la única salida posible a sus problemas.

Pero no solo veremos como va cambiando con los años la vida del protagonista, también veremos como el pueblo vive distintos periodos de la historia de los Estados Unidos, pasando por la depresión de los treinta hasta la Segunda Guerra Mundial. De igual forma, se verá como la pequeña compañía de préstamos de la familia Bailey, que se encarga de facilitarles el dinero a todos aquellos que no pueden obtenerlo en el banco, sobrevive de los numerosos ataques del magnate que prácticamente dirige el pueblo, y que ve a esta compañía como el único obstáculo que no le permite apoderarse por completo de Bedford Falls. Esto, es parte de la filosofía que tanto le gustaba a Capra plasmar en sus films: la lucha del hombre común y corriente contra el sistema dominado por el poder económico. Por curioso que esto parezca, este mensaje de igualdad y de dignidad para todos, le trajo problemas a la cinta con el FBI en 1947, debido a que encontraban que el mensaje entregado por la película, era completamente izquierdista, hecho por el cual esta cinta junto a otras siete, se consideraron como “subversivas”.

Sin embargo, el mensaje más importante es el que viene a entregarle Clarence a George Bailey: no importa lo insignificante que creas que es tu vida, un simple individuo puede cambiar el destino de todos aquellos que lo rodean de manera significativa. Al mismo tiempo, acorde con las creencias que profesaba Capra, vemos como se ensalza la vida como el regalo más preciado que se nos ha dado, y al cual no debemos renunciar por ningún motivo.En una especie de variante al cuento “Canción de navidad” de Charles Dickens, el ángel se encargara de mostrarle lo que le hubiese sucedido a todos aquellos que participaron en la vida de George, si es que este nunca hubiese nacido.

El mensaje es claro, se nos ha dado la oportunidad de escoger que es lo que queremos realizar con nuestras vidas, y cual es la huella que deseamos dejar en este mundo. Todo esto, es lo que deberá entender George, antes de que sea demasiado tarde.

Las actuaciones de todo el elenco son soberbias. Capra sin duda poseía un ojo privilegiado al momento de escoger sus elencos, y en este caso en particular, es difícil imaginar este film con un elenco distinto. Destacan Henry Travers, como el ángel con alma de niño, que busca conseguir sus ansiadas alas con las que podrá subir definitivamente al cielo, Lionel Barrymore, como el malvado e inescrupuloso señor Potter, quien en su afán por conseguir más dinero, no dudará en robar si es necesario para hundir a su gran enemigo o la actuación de Donna Reed, que hace un estupendo trabajo personificando a la eterna enamorada de George. Por su parte, James Stewart, quien fuera nominado como mejor actor principal por su trabajo en este film, muestra una faceta, que hasta ese momento no había demostrado en sus trabajos anteriores. Acá muestra su lado más oscuro, personificando a un hombre atormentado por sus problemas, y un poco sentido con la vida, debido a todas las cosas que ha tenido que dejar de lado, por mantener la empresa que fundó su padre en pie.

La película fue estrenada a poco de terminar la Segunda Guerra Mundial, por lo que el mensaje de positivismo que entrega el film, no fue muy bien recibido por una sociedad que ya había dejado de creer en los finales felices, por lo que la cinta fue un fracaso de taquilla. Pese a esto, el film recibió cinco nominaciones al Oscar en las categorías: mejor película, mejor director, mejor edición y mejor sonido, además de la nominación recibida por Stewart. Ya en el año 1974, la productora dueña de los derechos de la cinta, se olvidó de renovarlos, y la cinta pasó a ser de propiedad pública, con lo cual todas las cadenas de televisión empezaron a emitirla frecuentemente en estas fechas. Gracias a esto, la película alcanzó el sitial de bra maestra que siempre mereció.
No me queda más que decir que este es un film imprescindible para cualquier cinéfilo, que combina estupendas actuaciones, una dirección ejemplar, una muy adecuada banda sonora, y lo que es más importante, una historia muy bien constituida, que posee un mensaje sumamente optimista. Debido a todas estas virtudes, hoy este film es considerado como uno de los mejores de la historia.


Critica de "¡Que bello es vivir!" publicada el 2008-02-28
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