Crítica de The Street Fighter

"

Pese a sus fallas claramente involuntarias, este film es una influencia directa para otros realizadores, entre los que se encuentra el mismísimo Quentin Tarantino."

 


Christian Sandoval por Christian Sandoval


cartel de The Street Fighter

Director: Shigehiro Ozawa
Estreno: 1974-11-06
Genero: Acción

“The Street Fighter” (1974), es un film japonés de artes marciales, dirigido por Shigehiro Ozawa y protagonizado por el mítico Sonny Chiba. El film fue producido por la “Toei Company”, la cual es responsable de un sinnúmero de films, además de un montón de series de televisión y otras cuantas series de anime.

Takuma Tsurugi (Sonny Chiba), es un mercenario experto en artes marciales, el cual ofrece sus servicios al mejor postor. Cierto día, es contratado por un grupo de yakuzas para secuestrar a Sarai Hammett (Yutaka Nakajima), la hija de un millonario fallecido, la cual ha heredado toda la fortuna de su padre. Sin embargo, cuando los yakuzas se niegan a aceptar las condiciones de Takuma, este se decide a proteger a la joven y a hacerles frente a los temibles yakuzas.
Luego del éxito obtenido por la cinta “Enter the Dragon” (1973), protagonizado por el fallecido Bruce Lee, la compañía Toei se lanzó a la tarea de lanzar sus propios films de artes marciales, en parte para buscar al sucesor de Bruce Lee, para lo cual contrataron a Sonny Chiba, quien era bastante conocido en Japón debido a su participación en un gran número de series de televisión y cintas producidas por la misma compañía. Fue la participación en este film y sus posteriores secuelas (“Return of the Street Fighter” y “The Street Fighter´s last revenge” ambas filmadas en 1974), que Chiba alcanzó mayor reconocimiento internacionalmente, y por lo que hoy es considerado como un actor de culto.

Este actor, cinturón negro en variados tipos de artes marciales, interpreta en esta cinta al polo opuesto (bastante opuesto), de la gran mayoría de los personajes interpretados por otros actores icónicos del género como Jet Li, Jackie Chan, o el mismo Bruce Lee. Mientras los personajes interpretados por estos actores peleaban con honor y por lo general en nombre de la justicia, el personaje de Chiba solo pelea pensando en su propio bien, sacando el honor a relucir solo cuando no le es pagado el dinero que ha pedido. Es un perfecto antihéroe, un personaje que demuestra una falta completa de escrúpulos, y que a decir verdad, a veces parece aún más ruin que los mismos yakuzas a los cuales se ve enfrentado.
Takuma Tsurugi desde el primer momento demuestra ser un verdadero tipo duro, sin miedo a nadie ni a nada, además de demostrar que estamos tratando con alguien cuya moralidad es bastante discutible. El film comienza con Tsurugi ayudando a escapar de prisión a Junjou (Masishi Ishibachi), un peligroso criminal experto en artes marciales, por encargo de su hermana y hermano. Una vez liberado, la pareja de hermanos decide ir a visitar a Tsurugi en busca del paradero de su hermano. Este, al darse cuenta que la pareja de hermanos no le traía el dinero prometido, no encuentra nada mejor que matar al hermano y vender a la hermana a la mafia japonesa. Ya con esta situación podemos formarnos una impresión de la manera de actuar y de pensar de nuestro protagonista.

Ya más adelante en el film, nos daremos cuenta que Tsurugi tampoco parece conocer el significado de la palabra arrepentimiento. A pesar de que uno podría pensar que decide proteger a la joven heredera como una forma de redención de los atroces actos cometidos durante su vida, pronto nos daremos cuenta que esto solo forma parte de un oscuro plan que solo busca quedarse con la herencia de la muchacha.

A pesar de que el protagonista no es mejor que los criminales, de todas formas no resulta difícil sentir cierto grado de simpatía por él a medida que transcurre la cinta.

Pero Tsurugi no trabaja solo, a su lado esta su fiel compañero Rakuda (Goichi Yamada), un personaje que tiene más bien un tono cómico, pero que a simple vista pareciera tener más virtudes que su compañero, como por ejemplo la gran lealtad que demuestra con la persona que él considera su amigo, además de su compañero delictual.
El film es bastante violento. Tanto es así que en su momento recibió la calificación de X en los Estados Unidos debido a su violencia y a su contenido sexual. Durante el transcurso de la cinta podemos ver por lo menos 2 intentos de violación, y un montón de desmembramientos, de los cuales resalta el castramiento a mano limpia, que le realiza Tsurugi a un criminal que intenta violar a Sarai, cuando está siendo retenida como rehén. Esta escena le presentó problemas a la cinta, debido a lo gráfico de la escena, pero además, recibió algunas críticas por el matiz supuestamente racista de la escena, ya que el agresor era el único hombre de color que participa en el film. Si es que el director pretendía ser racista o no, realmente es difícil decirlo, principalmente porque estamos frente a una película totalmente carente de los típicos personajes “buenos” o moralmente correctos que se suelen encontrar en películas de este tipo. De hecho, el director aprovecha de dejar claro la tregua existente entre la policía de Hong Kong y las organizaciones criminales, hecho que otros realizadores como por ejemplo Johnny To, ha exhibido en su film “Triad Election” (2006).

Shigehiro Ozawa realiza un buen trabajo dirigiendo esta película, que obviamente tomando en cuenta el argumento y los personajes, presenta algunos hoyos en el guión, como también algunos diálogos bastante absurdos. De más esta decir que las actuaciones tampoco son de lo mejor, Sonny Chiba a pesar de que construye de buena manera a un personaje por definición “malo hasta la medula”, tiende a sobreactuar a ratos, además del hecho que algunas de las posiciones que realiza durante las múltiples peleas de la cinta, con el fin de “redistribuir su chi”, puedan resultar algo irrisorias.

Sin embargo, pese a sus fallas claramente involuntarias, este film es una influencia directa para otros realizadores, entre los que se encuentra el mismísimo Quentin Tarantino, quien ha declarado que este film es uno de sus favoritos. Tanto es así, que le ofreció a Sonny Chiba el papel de Hattori Hanzo en la cinta “Kill Bill” (2003), debido a la gran admiración que sentía por él a causa de su participación en esta película.
Debido a la buena dirección de Shigehiro Ozawa, una mejor banda sonora del compositor Toshiaki Tsushima, la creación del antihéroe por excelencia, que pese a todo resulta querible, las brutales escenas de acción, su papel influenciador dentro del género de acción y las artes marciales, y la poderosa/hilarante actuación de Sonny Chiba, son razones más que suficiente para entender porque es considerado un film de culto, y porque esta fue la obra que le dio un sitial entre los grandes del cine de artes marciales. Un verdadero imperdible del género.

Critica de "The Street Fighter" publicada el 2008-03-06
Ver más críticas de Christian Sandoval


Otras criticas de The Street Fighter

Ver todas las críticas de