Crítica de El Rostro

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Aunque falte más profundidad en la construcción de los personajes y decaiga la tensión en algunas escenas, esta película es bastante aconsejable por su temática y por su ambientación, con personajes brillantes como el del mago hipnotizador Vogler."

 


elprimerhombre por elprimerhombre


cartel de El Rostro

Director: Ingmar Bergman
Estreno: 1958-03-14
Genero: Suspense

Elprimerhombre no conocía El rostro, de Ingmar Bergman, una película que prometía mucho por su temática, su ambientación y sobre todo por tratarse de una historia enigmática y misteriosa. Lástima que esta vez el señor Bergman no me haya complacido como otras veces. Me ha parecido que la trama podría haber dado mucho más de sí, ya que los personajes que se encuentran en el film son bastante peculiares y carismáticos, sobre todo el mago Vogler, encarnado por el fabuloso actor Max Von Sydow (que si no me equivoco empezó a trabajar con Bergman en El séptimo sello), cuya caracterización es idónea para el papel que representa.

 

Para situar la época, les digo que estamos a mediados del siglo XIX y en el mismo comienzo del film encontramos a unos personajes que han parado en un paraje para descansar y comer un poco, siguiendo después su viaje en carro a una ciudad donde van a representar una función de magia. La compañía está formada por el referido mago Vogler, cuya mirada penetrante es magnética y terrorífica; su mujer que hace de su ayudante disfrazada de chico, haciéndose llamar Aman; la abuela, que es como una especie de bruja, uno de los personajes que podía haber tenido más protagonismo; el señor Tabul, un pícaro que siempre parece encargarse de todo y el chico que lleva el carruaje, un simpático personaje que descubrirá la fogosidad gracias a una falsa pócima que, en principio, exalta la pasión hasta llegar a disfrutar lo máximo del placer.

 

Cuando llegan a la ciudad son bien recibidos y llevados delante del cónsul, del comisario de policía y del consejero médico. Estos tres individuos tienen los mejores diálogos de la película, resaltando sin lugar a dudas esta escena, cuya tensión se acentúa cuando el consejero médico no cree en los sortilegios ni en los poderes sobrenaturales que parece poseer el mago Vogler, que hasta en una ocasión, en Dinamarca, se hizo pasar por médico recibiendo visitas, haciendo que los pacientes tuvieran ciertos ataques provocados por su magnetismo animal.

 

A partir de aquí la película entra en un juego poco provocativo, en el que no aparece el personaje de Max Von Sydow y del que sólo se puede sacar provecho las pócimas y conjuros de los que se habla, pero que a la larga produce en el espectador un sosiego que no ayuda a conseguir el alto nivel de entretenimiento del prometedor inicio y de la vivacidad en los diálogos anteriores.

 

Eso sí, Bergman siempre tiene a punto esos planos con claroscuros tan pronunciados, tan bien escenificados y mesurados para hacer reflexionar al espectador, con una narrativa visual lenta y una atmósfera dramática y absorbente que transmite como nadie de manera brillante la desnudez del alma, enfocada con monólogos teatrales de sus personajes, que parecen trastornados por sus problemas personales. Y hay algo novedoso a mi parecer en esta película, ya que Bergman no deja claro si el mago Vogler tiene verdaderamente poderes sobrenaturales.

 

En definitiva, aunque falte más profundidad en la construcción de los personajes y decaiga la tensión en algunas escenas, esta película es bastante aconsejable por su temática y por su ambientación, con personajes brillantes como el del mago hipnotizador Vogler, en la que resalta una secuencia casi al final que es una delicia en cuanto a la puesta en escena y al misterio que representa. Según me informé, esta película influyó en parte en el estilo de las producciones de terror británicas de la Hammer, rodadas en los 60. Mírenla y juzguen ustedes mismos.

 

Un saludo!         


Critica de "El Rostro" publicada el 2008-03-14
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