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Crítica de En el nombre del padre

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Pese a lo desagradable que es la película en sí no recuerdo un canto de esperanza tan sórdido. Bueno, quizás “Los olvidados” de Buñuel."

 


Javier Martínez por Javier Martínez


cartel de En el nombre del padre

Director: Jim Sheridan
Estreno: 1993-03-24
Genero: Drama

No creo que haya visto ninguna película que me haya marcado tanto como ésta. Y tengo muchas y buenas razones: 

La primera es la actuación. Que yo recuerde no se llevaron ningún Oscar, lo que demuestra lo que es Hollywood (pensar que Almodóvar tiene dos me da sudor frío). Y es que si los premios fuesen justos se hubiera llevado hasta el de efectos especiales aunque no haya. Pese al sobresaliente general hay dos personajes que destacan poderosamente, el hijo Gerry (Daniel Day Lewis) y, sobre todo, el padre Giuseppe Conlon (Pete Postlethwaite). Si alguien quiere ser actor y lee esto que se deje de método Stanislavski y eche un vistazo.

Lo segundo porque pese a utilizar el manido argumento de la injusticia fue un hecho real y pocas películas pueden presumir de exponer tanto sin hacer uso de moralismos desfasados. Chapeau para el director (Jim Sheridan) y el guionista, que de hecho no es otro que el hijo en la vida real, Gerry Conlon.

Lo tercero por que uno es descendiente de irlandeses y la cabra tira al monte.

Lo cuarto porque ninguna película me ha hecho sentir tanta rabia ni tanta impotencia. Y la escena de la quema de papeles en la cárcel ha sido la única que ha estado a punto de hacerme soltar las lágrimas viendo cine.

Lo quinto porque el padre es un santo varón y el hijo un mangarrián y eso me suena de algo.

Lo sexto porque tampoco vi una película en la que resultase tan creíble (bravo de nuevo, señor Day Lewis) el cambio del carácter de un personaje. Ver como Gerry madura gracias a la abnegación monolítica de su padre es una llamada a la esperanza bastante hermosa. De hecho, pese a lo desagradable que es la película en sí no recuerdo un canto de esperanza tan sórdido. Bueno, quizás “Los olvidados” de Buñuel. Pura poesía visual.

Y ya por último la magnífica banda sonora, que acaba aporreando los sentidos y apretando la boca del estómago para que llores de una puta vez. La canción del principio, llamada igual que la película, está interpretada por Bono y ya es un buen derechazo al mentón, una llamada a las barricadas, una advertencia de que lo que vas a ver a continuación no se te va a olvidar jamás. Y cuando suenan esas notas tristes de piano de “You made me the thief of your heart” (ver vídeo abajo) de Sinead O’Connor al morir Giuseppe …. Si no te emocionas viendo y oyendo esa parte, con los gritos desgarradores de los presos (”han matado a Giuseppe”) y los papelillos ardiendo y volando por la galería con los ojos de su hijo arrasados en lágrimas es que no debes ser humano, pínchate a ver si sangras. Entre medio, Thin Lizzy, los Kinks, Bob Marley y la celestial “Like a rolling stone” del maestro Dylan. Nada mal, ¿no?.

Argumentos de sobra tienes para ver “En el nombre del padre”, y más que me habré dejado. Si aún no lo has hecho ya tardas.


Critica de "En el nombre del padre" publicada el 2008-03-24
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