Crítica de Regreso al futuro II

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Diálogos chispeantes en su ingenuidad, trama densa pero expuesta con agilidad, humor, drama y aventuras trepidantes a lo largo de los tiempos. Una pieza única, sin duda."

 


José A. Peig por José A.


cartel de Regreso al futuro II

Director: Robert Zemeckis
Estreno: 1989-03-25
Genero: Ciencia Ficción

En principio Back to the future era un proyecto de película única y cerrada, terminando con una acción que abría la posibilidad de realizar secuelas, pero que, en cualquier caso, la exploración del universo adolescente representado en Marty Macfly y que se extiende en un contexto espaciotemporal conocido como Hill Valley - que además es el escenario de una genealogía de consanguíneos y antagónicos - ofrecía un amplio potencial para continuar la historia: tras solucionar el maltrecho estatus social y la modesta posición económica de sus padres y hermanos, ahora Marty, una vez más ayudado por la genialidad del doctor chiflado que le proporciona el control del tiempo, debe rectificar la extensión genealógica hacia el futuro, los hijos y, por ende, su propio futuro como ente que responde a unos mismos cánones: ser rico y ser una estrella del rock.

Esta notable secuela sigue el patrón marcado en el género y la época de la que emergió como producto de consumo fácil pero inteligente, destinado a convertirse en trilogía. El puente entre el primer acto y el tercero ha de concentrar la mayor oscuridad y fuerza dramática. Siguiendo, pues, el modelo, el segundo acto de las aventuras espaciotemporales de Marty y Doc minimiza el sentimiento nostálgico de la primera parte para desarrollar una trepidante historia en la que los sentimientos originados en la disfunción entre los sueños de Marty y lo que la dura realidad muestra, y las paradojas temporales que dan lugar a los universos paralelos, suman un todo único en la historia del género, un argumento delirante y de rocambolesco vaivén de tiempos y motivaciones entrecruzadas que eclosionan en lo que parece ser el punto telúrico del flujo espaciotemporal en Hill Valley: el año 1955.

Para que no quepa duda: Back to the future part IIno solo es una de las mejores “segundas partes” (que en ocasiones sí son buenas, a la vista está) jamás realizadas, ante todo es la más eximia expresión del relato sci-fi en clave kistch (dejemos aparte, por tanto, a The time Machine). Es, ciertamente, la mejor película sobre viajes en el tiempo que se ha hecho. No supera a su precedente, en la cual predomina la comedia juvenil sobre los grandes temas de la ciencia ficción. Es aquí, en su continuación, cuando entramos de lleno en un género con rasgos muy específicos. La ciencia ficción aborda las grandes preguntas del ser humano, quienes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos, palabras que tienen una literal formulación puesta en boca de Doc Brown. Efectivamente, de lo que trata este continuo discurrir de los viajes hacia el futuro y hacia el pasado, es el origen genealógico de Marty y la posterior descendencia, utilizando la avaricia y el abuso del poder sobre el tiempo como motivos temáticos que vertebran la tragedia y la creación de un Hill Valley alternativo para Doc y para Marty: el año 1985, el anterior pasaje del restablecimiento familiar en el presente, se ha convertido en un infierno a causa del pecado de la avaricia propiciada por un almanaque de resultados deportivos. Así pues, el viaje en el tiempo introduce el determinismo moral de una ciencia con conciencia a ritmo de caricatura, estereotipo y rock and roll .

Lo delirante del argumento no responde a una construcción de lógica, y si aplicáramos una óptica de rigor científico, las paradojas que se exponen no resultan creibles ni tampoco resuelven el embrollo sin atisbo de incoherencia. Aunque eso, apelando al entretenimiento kischt al que aspira, carece de peso en la valoración. Los créditos iniciales, con ese vuelo sideral al ritmo de la excitante partitura de Alan Silvestri, anuncian que la épica prevalecerá sobre la comedia sentimental. En el año 2015 descubrimos que Marty se ha convertido en un fracasado social, subordinado de sus jefes, que reside en una zona deprimida de Hill Valley y que todo se perdió por su orgullo... No es en absoluto una parte prescindible, ya que establece la ambición de Marty, el sueño de clan de hacer que la historia de los Mcfly cambie, algo que encuentra la contraposición en un 1985 “alternativo”: allí, Biff Tanner - el antagonista y el rival a batir - se ha convertido en todopoderoso, para humillación de los Macfly, que se ven obligados a la sumisión y dependencia económica. Hay que restablecer el equilibrio volviendo al origen de todo: el año 1955.

Y es en este último fragmento donde Robert Zemeckis y guionistas consiguieron elevar el proyecto más allá de dónde se podía prever, con un homenaje a la original que supone la revisitación de algunos de esas secuencias - ya míticas - desde una nueva perspectiva y una intriga dramática superpuesta a los acontecimientos que remiten a lo narrado en Back to the future: todos se reúnen en la noche de la tormenta y del baile que enamoró a los progenitores de Marty: el Marty surgido del futuro y el Marty de 1985, el Doc del futuro y el Doc del presente año 55, el Biff fracasado del futuro y el joven Biff.

Una vez quemado el almanaque deportivo, se restablece el orden del universo, George Mcfly vuelve a la vida, Biff pasa de todopoderoso a subordinado, y Hill Valley vuelve a ser Hill Valley bajo la tormenta que, en apariencia, fulmina a la máquina del tiempo junto con Doc Brown. Marty contempla entristecido la desaparición bajo la lluvia de su amigo mientras un misterioso hombre con sombrero y gabardina le entrega una carta enviada hace ...¡setenta años!. No todo esta perdido...La frase,solo hay un hombre que puede ayudarme - increible lo emotiva que resulta en su contexto dramático - enlaza con la secuencia mítica por excelencia y la que sintetiza el espíritu de la trilogía: Doc lucha a contra tiempo bajo la tormenta y situado en lo alto de la torre con el propósito de enviar a Marty hacia el año 1985. Tras el “salto” del Delorean y el grito de júbilo de Doc, un “segundo” Marty vuelve corriendo por entre las llamas que incendian el pavimento de la calle que ha sido el camino hacia el futuro para Marty y su Delorean. Ha vuelto del futuro y Doc cae desmayado. Y así llegamos a un to be continued agónico que enlaza con un avance del siguiente episodio. El largo epílogo, supondrá, por un lado, la incrustación de los personajes en una época arquetípica, en un género cinematográfico y el espacio mítico más representativo: el western, el Hill Valley fundacional, la génesis y el viaje definitivo...

Diálogos chispeantes en su ingenuidad, trama densa pero expuesta con agilidad, humor, drama y aventuras trepidantes a lo largo de los tiempos. Una pieza única, sin duda.

Critica de "Regreso al futuro II" publicada el 2008-03-25
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