Crítica de Regreso al futuro III

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Trilogía modélica, extraordinario ejemplo de ritmo y guión, y de que el mejor cine de entretenimiento se fundamenta en que la coherencia y la consistencia argumental no es ingrediente imprescindible cuando el juego propuesto trasciende todas las regl"

 


José A. Peig por José A.


cartel de Regreso al futuro III

Director: Robert Zemeckis
Estreno: 1990-04-11
Genero: Ciencia Ficción

Tras el restablecimiento del orden en Hill Valley , la secuencia de viajes y giros temporales no podía concluir de mejor forma que trasladando a los viajeros del tiempo al mismo origen y génesis de ese universo de perfiles caricaturescos que - en la asombrosa orquestación de Zemeckis y guionistas - no estaba exento de contenidos sentimentales y del humor ingenuo, siempre desde un punto de vista adolescente. El viaje al año 1885 supone la definitiva recreación del destino de Marty partiendo del origen mismo de la Historia, con ese Hill Valley en proceso de formación habitado por los antepasados del futuro conocido. Asistimos al origen del tiempo explicitado en el gran reloj de la torre, el cual aparece aquí todavía en construcción.

Y en otro orden de cosas, la trilogía era un refrescante conglomerado de lugares comunes de la comedia romántica y la ciencia ficción, y de esta forma los saltos temporales suponen un cambio de registro y de contexto mítico. Si el Hill Valley del año 2015 era el escenario de la pura y dura ciencia ficción, el año 1955 la mirada retrospectiva desde la nostalgia, el salto al viejo oeste supone otra revisitación nostálgica al género cinematográfico por excelencia, transducción de todo ese conglomerado caricaturesco hacia el ámbito mítico del western, y hay que resaltar el impecable manejo de las situaciones en esta nueva aventura en la que ya solo queda redimir al joven Marty del orgullo que le hará tener el accidente de coche que arruinará sus ilusiones.

La representación del salto al año 1885 construye un poderoso símil: la pantalla del viejo cine y las pinturas de un grupo de indios hacia los que se dirige veloz el Delorean remite a la posición del espectador, el cual - desde su butaca y de forma paralela a la acción de Marty y su máquina del tiempo - se traslada no solo al nuevo ámbito espaciotemporal de la representación, sino al western mismo. Ese juego tan simple de salto entre dimensiones que implica el salto entre géneros es lo que le otorga la frescura a este relato que no hace otra cosa que la de poner un final digno a una historia de amistad entre dos personajes inolvidables.

El enamoramiento de Doc Brown introduce en la historia un elemento que anuncia el fin de la aventura, respondiendo al arquetipo del aventurero libre de las ataduras familiares, no es baladí este aspecto de la película, pues el romance de Doc con Clara anuncia un final definitivo que, por lo demás, resulta lógico aunque muchos espectadores hubieran preferido que Doc terminase siendo el científico extravagante e intrépido, y no un padre de familia responsable, aburrido y limitado por las ataduras de su único amor. Valga decir que esa subhistoria de amor que adorna una trama centrada en resolver el destino de Marty mediante su puja definitiva con el germen de la familia Tanner (Perro rabioso) esta resuelta con dignidad a pesar de tan manierista premisa...

La secuencia final, espectacular carrera hacia el futuro sobre los raíles y empujados por el tren, peca de excesiva al introducir a Clara en la escaramuza, con una resolución un tanto forzada. En conclusión, ameno y por momentos notable epílogo y homenaje al universo espaciotemporal de Marty Macfly y Doc Brown, recoge los lugares comunes del western y adapta su entramado caricaturesco con sorprendente versatilidad, si bien es cierto que abusa de la repetición de esquemas anteriores.

Y así termina una trilogía modélica, extraordinario ejemplo de ritmo y guión, y de que el mejor cine de entretenimiento se fundamenta en estereotipos y que la coherencia y la consistencia argumental no es ingrediente imprescindible cuando el juego propuesto trasciende todas las reglas y los cánones...

Critica de "Regreso al futuro III" publicada el 2008-04-11
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