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Crítica de La leyenda de la ciudad sin nombre

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La leyenda de la ciudad sin nombre es un film fallido, con un divertido personaje para Lee Marvin y un cambio de registro notable para Eastwood."

 


Moebius por Moebius


cartel de La leyenda de la ciudad sin nombre

Director: Joshua Logan
Estreno: 1970-11-03
Genero: Comedia

“Una de las peores experiencias de mi vida”. Así describió Clint Eastwood años más tarde su participación en el film musical Paint Your Wagon, una adaptación de un exitoso musical de Broadway de los 50 que fue rescatado en los 60 por la Paramount para aprovechar el enorme éxito de Sonrisas y lágrimas.

A finales de los 50 el proyecto ya había pasado por las manos de Louis B. Meyer, pero éste no viviría lo suficiente para llevarlo a cabo. Los derechos serían adquiridos más tarde por el productor Alan Jay Lerner, quien desde un primer momento decidió olvidar la historia original y montarse su propia trama, conservando tan sólo la época y el lugar, una ciudad minera en la California de la Fiebre del Oro.

La leyenda de la ciudad sin nombre, como fue estrenada en España, parecía desde el principio un “quiero y no puedo” de Jay Lerner para emular los trabajos que en aquellos días llevaban a cabo un Stanley Donen o un Vincent Minnelli. Lerner intentó conseguir a Julie Andrews sin éxito para su protagonista femenina, por lo que lo intentó también con Leslie Ann Warren, obteniendo de nuevo una negativa. La actriz Diana Rigg aceptó, pero antes de iniciar el rodaje cayó enferma. Finalmente para interpretar a la protagonista Elisabeth se escogió a la rubia de belleza chic Jean Seberg, por entonces musa del cine francés. Sus partes musicales fueran dobladas.

Resulta algo sorprendente el reparto de los actores principales. Ni Lee Marvin ni Clint Eastwood poseen un talento vocal especialmente remarcable para el canto (aunque Eastwood ya hubiera grabado alguna que otra canción en su etapa en Rawhide), por lo que no deja de ser curioso que se les escogiera a ellos para participar en un musical, aunque por otro lado ambos estaban gozando de gran popularidad en aquellos años. Marvin estaba a punto de participar en Grupo salvaje, pero el sueldo fue tan bueno que se decidió a participar en el musical. Lo mismo se podría decir de Eastwood, quien además tendría oportunidad de desmarcarse de los papeles de acción que había venido interpretando hasta entonces.

De la dirección se encargó Joshua Logan, elegido principalmente por el éxito de su musical Camelot, aunque como se demostraría más tarde un proyecto de la envergadura de La leyenda de la ciudad sin nombre le venía grande.

La trama de La leyenda de la ciudad sin nombre guardaba poco parecido con el musical original. Unos granjeros tienen un accidente y un carro se despeña y cae cerca de un río. Un rudo buscador de oro, Ben Ramson (Lee Marvin), acude en su ayuda. Entre los accidentados hay dos hermanos, uno malherido y otro muerto. El herido, al que Ramson llama Socio (Clint Eastwood), es un joven algo pacato que buscaba nuevas oportunidades. Al cavar la tumba para su hermano, se descubre oro. Ramson se autoproclama socio del personaje de Eastwood y reclama el oro para sí. Pronto todo tipo de exploradores y buscavidas acudirán al lugar. Nace así la ciudad sin nombre.

El problema en la ciudad es que no hay mujeres. Hasta que un día un mormón pasa por allí con sus dos esposas. Ante tal injusticia es conminado a subastar una de ellas. Elisabeth (Jean Seberg) es la elegida. A pesar de la oposición de Socio, un borracho Ben Ramson puja y gana a Elisabeth. Ambos se casan y se van a vivir juntos.

Más adelante Ramson lidera una partida para secuestrar a unas prostitutas francesas que viajan hacia un pueblo vecino. En su ausencia, Elisabeth y Socio se van conociendo mejor y se enamoran. Al volver y enterarse de la noticia, Ramson acepta la verdad y quiere marcharse, pero Elisabeth le comunica que también le ama a él. Se inicia así un saludable y pecaminoso trío entre Elisabeth, Socio y Ramson. Mientras ellos viven felices, la ciudad irá creciendo, sin norma o ley alguna, hasta que la civilización y el agotamiento de los recursos auríferos obliguen a los rudos y salvajes mineros a ir abandonando la ciudad.

La leyenda de la ciudad sin nombre constituyó uno de los grandes fracasos de aquella década, estrellándose en taquilla y teniendo éxitos aislados en algunas partes del mundo, como en España, donde fue muy popular. Al bajo rendimiento en taquilla hay que añadir unos excesivos costes de producción. A los complejos y grandiosos decorados, los grandes sueldos y demás hay que añadir un rodaje caótico donde Logan se pasó de presupuesto y tiempo de rodaje, elevando aún más los costes de la película. Cuando la película fue vapuleada por la crítica y el público quedó decepcionado, el desastre fue inevitable.

De hecho todo ese caos y ese despilfarro convencieron del todo a Eastwood para transformar definitivamente la Malpaso en una productora y de ese modo producir y controlar todos sus trabajos. El actor no pudo entender como se malgastaba dinero en helicópteros para ir de compras y demás lujos innecesarios. Tras participar en Los vientos de Kelly Eastwood no volvió a trabajar para un productor ajeno hasta los años 90.

¡Clint Eastwood canta! De esa forma tan à là Garbo podría haberse anunciado su actuación en La leyenda de la ciudad sin nombre. Tanto para el público de entonces como para el actual entusiasta de sus trabajos de cowboy y duro policía, verle interpretando al inocentón y puede llegar a ser chocante. Y más cuando uno le escucha cantar con su meliflua voz que contrasta de forma espectacular con los temas de otros actores que sí son cantantes, como en el tema “They Call The Wind Maria”. No es que lo haga mal, pues al fin y al cabo en sus años mozos Eastwood se había ganado la vida tocando el piano y cantando en bares, pero no es lo mismo cantar en un escandaloso antro que en un musical de Hollywood. El mismo contraste se aprecia en la cazallosa voz de Lee Marvin, cuyo tema principal, “I Was Born Under A Wandering Star”, fue el tema más popular de la película en Europa.

Dar una puntuación a La leyenda de la ciudad sin nombre es complicado, hay dos vertientes bastante dispares en la película. Como musical es bastante pobre, con actores que cantan más que recitan y con una gran parte de temas que la verdad flojean bastante, además de la ausencia de coreografías de peso (en realidad éstas son casi inexistentes). En cambio, como comedia ligera el film tiene sus buenos momentos, en los que destaca sobretodo un genial Lee Marvin quien, a pesar de la opinión generalizada de su excesivo histrionismo a la hora de interpretar a gruñón Ben, a mí me pareció de lo mejor de la película. De hecho sin Lee Marvin la película se haría difícilmente soportable. Joshua Logan dotó al film de un ritmo excesivamente aparatoso, y además vio dificultado su trabajo por las contínuas injerencias de Lerner y la gente de la Paramount.

Resumiendo, se podría decir que La leyenda de la ciudad sin nombre es un film fallido, con un divertido personaje para Lee Marvin y un cambio de registro notable para Eastwood. Si usted se considera un verdadero fan del Hombre Sin Nombre, debiera ver esta película al menos una vez en la vida, aunque sólo sea para poder llevar una camiseta que rece “Yo sobreviví a La leyenda de la ciudad sin nombre”.


lo mejor Lo mejor de "La leyenda de la ciudad sin nombre"...

Los (demasiado escasos) momentos de comedia en los que destaca un espléndido Lee Marvin.

lo peor Lo peor de "La leyenda de la ciudad sin nombre"...

Un ritmo lento y unas temas musicales poco acertados.

Critica de "La leyenda de la ciudad sin nombre" publicada el 2008-05-08
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