Crítica de Aleksandra

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A pesar de su extrema lentitud, Aleksandra es una bella metáfora sobre un mundo hastiado de ver cómo la historia se repite una y otra vez, repleta tanto de buenas intenciones y esperanzas, como de ese inherente pesimismo del cine ruso."

 


Oscar Martínez por Oscar Martínez


cartel de Aleksandra

Director: Alexandr Sokurov
Estreno: 2008-05-30
Genero: Drama

Dirigida por Alexandr Sokurov y protagonizada por la cantante de ópera Galina Vishnevskaya, Vasily Shevtsov, Raisa Gichaeva, Andrei Bogdanov, Alexander Kladko, Aleksei Nejmyshev, Rustam Shahgireev y Evgeni Tkachuk, Aleksandra estuvo nominada el pasado año a la Palma de oro en el Festival de Cannes.

La película nos sitúa en Chechenia, en la época actual, narrando la historia de Aleksandra Nikolaevna, una anciana que ha ido a visitar a su nieto, uno de los mejores oficiales de su unidad entres las tropas de posición rusas. Aleksandra ha viajado hasta allí para pasar algunos días con su nieto, pero allí descubrirá un nuevo mundo, un mundo de hombres en el que no hay mujeres, no hay cariño, no hay consuelo. La vida es insignificante y cada uno la esconde celosamente de los demás. Quizá no hay energía o tiempo para los sentimientos. Cada día, cada hora, todo se debate entre la vida y la muerte. Y a pesar de todo esto, se trata de una comunidad en la que viven personas.

Difícil de digerir resulta el nuevo trabajo de Alexandr Sokurov a pesar de sus escasos noventa minutos de duración: con un ritmo tardo y pausado, en el que la acción brilla por su ausencia, Aleksandra es cine de autor en todos sus sentidos, con una visión contemplativa de un conflicto armado que bien podría trasladarse a cualquier otro punto del globo.

De este modo, las experiencias de un personaje ajeno a la guerra sirven a su director para retratar con una mirada exenta de todo mensaje político las verdaderas consecuencias de todo conflicto bélico: heredero de esa mirada decadente de su compatriota y amigo Andrei Tarkovski, para Alexandr Sokurov no son necesarias la barbarie, ni los tiroreos, ni los llantos, ni el pillaje... Le es suficiente el lento y fatigoso deambular de una anciana por el mercado de una población destruída por los bombardeos para retratar la miseria de los oprimidos, del mismo modo que se basta con unos exíguos diálogos con los jovenes camaradas de su nieto para plasmar la hiel de la supuesta victoria.

Aleksandra es la metáfora de un mundo hastiado de ver cómo la historia se repite una y otra vez, cansado de recorrer los mismos parajes desolados con unas piernas que ya casi no pueden sostenerse en pie; un mundo que, pese a todo, conserva siempre un último aliento de esperanza para compartir, ya sea bajo la forma de la sabiduría de una abuela, del cariño de una madre, o de la comprensión de una amiga.

Así pues, Aleksandra posee un bello mensaje cargado de buenas intenciones y simbolismos, si bien su metraje transcurre de un modo excesivamente parsimonioso, verdaderamente exasperante en su primer tercio, pero que retoma (relativamente) el vuelo hacia el segundo tercio de la película, llegando a su punto álgido en el mercado checheno, donde la amistad entablada con una anciana local y todos los mensajes inherentes que conlleva dicha relación poseen una carga emocional más devastadora para el espectador que cualquier tipo de exceso.

Gran película en realidad, pero desgraciadamente bastante difícil de degustar.