Crítica de Serpientes en el avión

 
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Parte ante todo de ser un entretenimiento que no engaña a nadie por si mismo, que te mantiene pegado al asiento durante algo más de noventa minutos y que, dentro de sus licitaciones, ofrece un correcto espectáculo."



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JohnTrent por JohnTrent
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cartel de Serpientes en el avión
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Director: David R. Ellis
Estreno: 2006-10-06
Genero: Terror



El desarrollo por el que ha pasado “Serpientes en el avión” ha sido realmente curioso e interesante. De echo, ha sido una de las campañas publicitarias más baratas de los últimos tiempos, dado que los mismos fans en Internet (e incluso los no que no eran fans, es decir, los que la criticaban y se reían de ella como proyecto) empezaron a crear unas expectativas impensables, en un principio, para una película como la que nos ocupa.

Al principio, sus responsables pensabas titularla “Flight 121”. Es más, a Samuel L Jackson, el celebrado protagonista del film, el guión le llego sin titulo aún, tan solo con una frase que resumía de lo que trataba la película, es decir, serpientes en el avión. Desde que se supiera que el actor había decidido protagonizar aquella película tan solo por aquello de serpientes en el avión, sin haber leído el guión, empezaron a circular por Internet numerosas bromas a costa de esa frase y de lo ridículo que podría ser el espectáculo en imágenes. Tanto fue así, que la broma paso a tomarse en serio, y fue tal la expectación que levanto a costa de ello, que la película termino titulándose de esa misma manera, “Serpientes en el avión”.

El resto fueron una gran cantidad de falsos traileres, rumores, especulaciones sobre lo que podría pasar en la película y sobre el personaje de Samuel L Jackson. Con esto ultimo ocurrió lo más gracioso y que, además, se convirtió en un nuevo ejemplo para Hollywood en el tema publicitario que nunca antes se había dado, y había ocurrido sin mover ellos un solo dedo. El caso fue que, a algún “friki” empezó a correr el rumor de que Jackson, en un momento de la película, soltaba una frase que venia a ser “Quiero a esas putas serpientes fuera de mi puto avión”, asemejándolo asi al mítico mafioso que interpreto en “Pulp fiction”. El rumor se hizo tan popular en poco tiempo que los responsables de la cinta dieron el visto bueno para añadir dicha frase en la película.

¿Seria este el que invento la gran frase?.

El asunto no acabo aquí. Los fans por Internet, cada vez más numerosos, visto el caso que se les estaba haciendo a través de las paginas web, blogs y foros, decidieron pedir más gore, más humor, más sexo y, en general, una película que pudiera ser calificada R en Estados Unidos, y no la inicial PG-13 que tenían pensada sus responsables. Vamos, que de ser una película casi apta para todos los públicos y que podría haber sido fácilmente en familia, termino convirtiéndose en espectáculo con algo de gore, algunas palabrotas, algo de sexo y un tono que, en ocasiones, roza el puro absurdo y la comedia, pudiendo ser visto solo por adultos, o en todo caso menores acompañados de uno.

El gran momento

Todo esto ocurrió antes, durante y hasta llegar al final del rodaje. Así pues, sus responsables empezaron a frotarse las manos ante la, muy probable, alta suma de dinero que se llevaría en las taquillas “Serpientes en el avión”. La película había pasado de ser una serie B sin más pretensiones que pasar unas semanas en la taquilla sin destacar demasiado y hacer pasar un rato distraído a quien aceptase el invento, a uno de los eventos cinematográficos del verano en Estados Unidos, una dura competidora para los anunciados “blockbuster” y que, según decían, podría convertirse en una de las películas más taquilleras de la temporada, a parte de sorprender a muchos y crear aún más fans.

Pero, como muchas veces las expectativas tempranas pueden crear un efecto negativo en determinadas películas, “Serpientes en el avión” fue estrenada con cierta indiferencia, muy lejos de las cifras que esperaban sus responsables (y mucha gente en la industria, ya que la promoción con que se había lanzado interesaba a no pocos productores). Termino recaudando algo más de 30 millones de dólares, es decir, justamente los millones que esperaban que ingresara tan solo en su primer fin de semana (en dicho periodo ingreso la mitad de esa cifra, para luego descender abruptamente. Vamos, que casi el 50% del total recaudado corresponde a los tres primeros días).

El problema estuvo ocasionado por el exceso de aires de grandeza que le vino a sus responsables de repente, al ver toda esa aceptación en Internet. En realidad, no eran pocos los que avisaban que con el apoyo de los fans en la red, la película podría ingresar no más de 10 millones de dólares, mientras que el resto dependería de cómo se vendiera la película a los “no frikis”, o a la gente que no sabia nada de ella por otros medios que no fueran traileres o anuncios en TV o que, directamente, no estuviesen en principio interesadas por una película como semejante titulo.
Finalmente la película arrastro al cine a muchos fanáticos (tengo entendido que los primeros días, había incluso gente disfrazada de Samel L Jackson en “Pulp fiction”, peluca afro incluida) para después ser olvidada rápidamente, pues no interesaba a mucha gente más a parte de los que ya la habían visto.

Al llegar a nuestras pantallas, “Serpientes en el avión” ha querido ser vendida, de nuevo de forma errónea, anunciándola por todas partes como la introducción de Elsa Pataki en el cine americano, cuando en realidad la dudosa actriz solo aparece unos pocos minutos y su papel no tiene mucha relevancia.
Como era de esperar, “Serpientes en el avion” no tuvo éxito tampoco por aquí, aunque proporcionalmente se ha tenido que conformar con cifras más mediocres que en Estados Unidos, siendo relegada prácticamente al olvido a fecha de hoy.

Pero ¿la película?

Pues ¿Qué queréis que os diga?. Ni tanto ni tampoco. “Serpientes en el avión” parte ante todo de ser un entretenimiento que no engaña a nadie por si mismo, que te mantiene pegado al asiento durante algo más de noventa minutos y que, dentro de sus licitaciones, ofrece un correcto espectáculo. Vamos, que no es más que una serie B que bien podría estrenarse en el video club si no fuera por tener a Samuel L Jackson de protagonista y a la expectación previa que despertó en Internet. ¿Y tiene algo de malo esto? Pues, al menos para el que esto escribe, no.

Pero claro, cuando una película “que es lo que es” y no pretende más que entretener como una “monster movie” barata y absurdamente hilarante para ver y olvidar, se convierte en una de las películas de las que más se esperaba esta temporada, muchos son los que finalmente quedan decepcionados e incluso llegan al insulto ante “lo mala que es la película”. ¿Habría sucedido esto de no haberle dado tanto bombo al invento? Dejarme que lo dude.

La película se abre con un aire totalmente festivo y colorido, lejos de lo que podría ser un film del género de terror. En cuestión de unos minutos nos han presentado a los villanos, acto después a los personajes principales y secundarios (se sabe al poco de verlos quien vivirá y quien moría en el avión) y, de repente, las serpientes empiezan a apoderarse del avión. Vamos, que el que acepte lo que nos proponen aquí (que si no lo ha hecho ya al entrar a verla, no se que hace en la sala) es fácil que la encuentre, en principio, un pasatiempo digno y donde puede verse, en cierta medida, lo que uno espera (y digo “en cierta medida” porque no esperéis escenas salvajes de violencia desatada, ni a Samuel L Jackson repartiendo insultos a las serpientes cada dos segundos, sino el típico gore “accesible” del Hollywood comercial y una única frase, la cual ya detalle al principio, con la que Jackson establece el “colegueo” con la audiencia predispuesta, y esta frase la dice casi al final).

Más tarde, y tras el divertido primer ataque de las serpientes, la película tiene algunos momentos (inesperadamente) dramáticos, más de lo que debería. Esto, añadido a un tomo más serio de lo esperado en el conjunto, hacen pensar que o bien el guionista, Sebastián Gutiérrez, no ha pillado del todo el tono a la historia o bien la confusión ha llegado con su director, David R. Ellis que, eso si, en todo momento lleva la acción con pulso, una tensión correcta y, pese a la impersonalidad de su dirección (aparente, pues las entretenidas “Collateral” y “Destino final 2”, sus anteriores trabajos tras las cámaras, ya tenían detalles fáciles de reconocer en “Serpientes en el avión”) o lo absurdo que pueda ser el guión, consigue crear un interés sobre lo que ocurre en pro del divertimento de las audiencias que, repito de nuevo, estén dispuestas a ello (pues no todo el mundo entrara al juego que propone esta película, por simple que parezca. ¿Prejuicio contra la serie B? ¿Altas expectativas por lo que comente en los primeros párrafos?).

Al final, “Serpientes en el avión” resulta ser un entretenimiento que se ve rápido y se olvida poco después. No es, para nada, una joya de la serie B como han tratado de afirmar por tantos medios (incluida gran parte de la critica en Estados Unidos, por no decir el publico, que en el IMDB la ha puesto un 7,5 de media), ni siquiera es la película festivalera y que “ de tan cutre es buena” que otros tantos se empeñaron en hacer ver, sino más bien una serie A con efectos especiales B que no dista de otras “monster movies” recientes tipo “Anaconda”, pero con algo más de gracia y ritmo, además de mejor acabado. Una película cuyos comentarios previos se la han comido y no han dejado que se estrene en toda su frescura para disfrute de unos cuantos aficionados a la serie B con bichos o, sin ir más lejos, a los divertimentos sin complejos.

Si por algo pasara a la historia “Serpientes en el avión” será, como sucedió con “El proyecto de la bruja de Blair” por su interesante campaña publicitaria. La diferencia esta en que, si bien la revelación que supuso “El proyecto de la bruja de Blair” consiguió en las taquillas un éxito espectacular y fuera de toda pretensión de sus responsables, además de terminar siendo una de las mejores películas de terror de los noventa (pese a quien le pese), la película protagonizada por Samuel L Jackson (correcto y carismático, como casi siempre) no ha conseguido dichos propósitos, por otro lado absurdos dada la base en el que sustenta y los propios resultados artísticos.

Critica de "Serpientes en el avión" publicada el 2006-10-23
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