Crítica de The air I breathe

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Si bien se cometen errores en el desarrollo o alguna historia está excesivamente desaprovechada, en conjunto es un filme estupendo, lleno de peculiares matices y finalmente asombrosamente construido."

 


Ramón Balcells por Ramón Balcells


cartel de The air I breathe

Director: Jieho Lee
Estreno: 2008-09-10
Genero: Drama

Según esa memorable película de Iñárritu, veintiún gramos son el peso del alma, y también de un colibrí, de una tableta de chocolate. Otra premisa cuyo contenido me atrajo pudo ser la de la fábula coral de Haggis, cuyo mensaje radicaba en el miedo al contacto humano. Si bien estos dos directores realizaron trabajos altamente gratificantes, y ambos de historias entrecruzadas (el primero lo ha hecho con sus otros dos filmes), ahora el desconocido Jieho Lee aporta una nueva moraleja sin dejar de cambiar el estilo puzzle: se basa en un proverbio chino que dividía la vida en cuatro emociones: el dolor, la felicidad, el placer y el dolor. Así pues, y de una manera considerablemente original, el cineasta atribuye dichas emociones a sus personajes, ambulantes extraños mayoritariamente carecientes de algo. The Air I Breathe es más que otra película de varios personajes que al final se cruzan: una gran muestra de cine de entretenimiento y profundo, logradísimo y rodado con una enorme habilidad.

Si bien se cometen errores en el desarrollo o alguna historia está excesivamente desaprovechada, en conjunto es un filme estupendo, lleno de peculiares matices y finalmente asombrosamente construido. Aunque si hay algo que sobresale por encima de todo es el tratamiento de los personajes. Cada uno de ellos está escrito con el propósito de similar lo más bien posible la emoción a la cual pertenece, con detalles tan significativos como esos necesarios flashbacks de cada uno de ellos, que le dan un sentido más amplio a cada una de las historias. Tanto Whitaker como García, Fraser o Bacon nos ofrecen unas actuaciones brillantes, mientras que las dos chicas de la película, Delpy y Michelle Gellar, salen de su anterior contención y nos brindan otras dos magníficas demostraciones de lo que valen. Y es que finalmente, The Air I Breathe no deja de ser un puzzle bien realizado con un claro y genial canto a la esperanza. Un muy buen debut cinematográfico.