Crítica de Gattaca

"

No existe un gen para el espíritu humano."

 


Heitor Pan por Heitor Pan


cartel de Gattaca

Director: Andrew Niccol
Estreno: 1998-07-02
Genero: Ciencia Ficción

“No existe un gen para el espíritu humano”.

Esta era la frase de promoción de una pequeña película de 1998 que sorprendió gratamente a crítica y público. El guionista y director Andrew Niccol (guionista de “El show de Truman” y director de “Simone” o “El señor de la guerra”) se sacó de la manga una poderosa historia que reflexionaba sobre la ingeniería genética y el poder de la voluntad sobre las facultades innatas.

En un futuro no demasiado lejano, la ingeniería genética ha evolucionado hasta tal punto que los padres pueden elegir los rasgos físicos de sus hijos, evitar las enfermedades genéticas y hasta influir en sus rasgos psicológicos como la capacidad para la música o las ciencias o la ausencia de un carácter violento o con tendencias depresivas. Eso sí, como en una buena sociedad capitalista, sólo los padres con cierta capacidad económica podrán contratar estos servicios.

Esto desemboca en un mundo elitista, donde una entrevista de trabajo puede consistir en una simple prueba de ADN. Si tienes la capacidad genética, entonces puedes ser uno de los elegidos. Si no, quizás aún valgas para limpiar los retretes de alguna multinacional importante.

Vincent Freeman (Ethan Hawke) es un chaval que ha nacido por el método tradicional, sin ser elegido por el criterio de ningún genetista. Es un chaval listo, decidido y con un sueño, poder llegar a tripular un vuelo espacial hacia algún rincón desconocido del universo, pero tiene una pequeña tara: la posibilidad de que una enfermedad coronaria siegue su existencia antes de los 35 años es del 99%, algo que ninguna empresa espacial aceptaría.

La única manera de lograr su objetivo, es hacerse pasar por alguien con un ADN superior y este alguien será Jerome Morrow (Jude Law), un tipo con todas las aptitudes del mundo pero con la desgracia de haber quedado paralítico después de destrozarse la columna en un accidente.

Gracias a este escenario, Niccol pone sobre el tapete un ramillete de cuestiones muy interesantes sobre la batalla entre las aptitudes innatas y el esfuerzo personal a través de las relaciones del protagonista con el resto de personajes. ¿Quién llega más lejos, el que puede o el que quiere?

Estos personajes secundarios que rodean a Vincent son enseñanzas, preguntas y retos que lo guiarán a través de su evolución. El hermano genéticamente superior, la compañera de trabajo acomplejada por una afección cardiaca, el personaje de Jude Law, pesimista y desencantado con la vida, el director de Gattaca (la empresa espacial), paciente y racional, el jefe de limpiadores que ha aceptado su destino… todos forman un grupo de preguntas e inquietudes a las que el guión trata de dar respuesta a lo largo de la película.

Pero no sólo es guión lo que brilla en esta película. El director construye un futuro sin estridencias, más retro que futurista, con pequeños detalles que nos dan la impresión de haber viajado en el tiempo sin dejar del todo nuestra época, con cuidadas construcciones que recuerdan el tema que estamos tratando, como la escalera en espiral de la casa de Jerome que sugiere la forma en la que se dispone el ADN. Cada detalle visual está cuidado al milímetro: el incinerador que elimina los restos genéticos del “antiguo” Vincent, que cada mañana intenta hacer desaparecer, la máquina que comprueba la identidad de los trabajadores a la entrada de Gattaca, los pequeños aspiradores de la policía, los coches con sonido a motor eléctrico…

Por si esto fuera poco, los actores están brillantes. Ethan Hawke muestra una evolución del personaje impecable, Jude Law, en su primer papel en Usamérica, se muestra como un caprichoso niño rico, Uma Thurman está espectacular y Alan Arkin firma un viejo detective a la vieja usanza.

En definitiva, “Gattaca” es una película atemporal, que casi no envejece con el paso de los años y que deja con el poso de la reflexión tras verla. Quizá por este empeño de no dejar demasiado resueltos los interrogantes que se nos plantean, fue quitado del montaje final un precioso epílogo que nos mostraba grandes personalidades de la historia de la humanidad que podrían no haber nacido nunca si se hubiese utilizado una criba genética, como Einstein que sufría de dislexia, Ray Charles con deficiencias en el glaucoma o Emilie Dickinson con tendencias depresivas. Quizá no hay que apresurarse a la hora de jugar con la naturaleza.


lo mejor Lo mejor de "Gattaca"...

Casi todo, pero la reflexión que deja tras la película es importante.

lo peor Lo peor de "Gattaca"...

No se me ocurre nada.

Critica de "Gattaca" publicada el 2008-07-02
Ver más críticas de Heitor Pan


Otras criticas de Gattaca

Ver todas las críticas de