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Crítica de Cafe flesh

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Los sobrevivientes de la Tercera Guerra Mundial son en su mayoría incapaces de sentir deseo sexual. "Cafe Flesh" (1982) es un quizá el Blade Runner del porno."

 


Andrés Mego por Andrés Mego


cartel de Cafe flesh

Director: Steve Sayadian
Estreno: 1982-07-19
Genero: Erótico

La Tercera Guerra Mundial culminó con el terrible "beso nuclear". Como consecuencia de la radiación, la mayoría de los sobrevivientes, los "negativos", es incapaz de sentir deseo sexual. Cada vez que lo intentan se lo impiden las náuseas. Lo único que añoran es recuperar ese placer. Un escaso 1% de la población está conformado por los codiciados "positivos", capaces de tener sexo como casi cualquier mortal de hoy. Por ley, están obligados a "actuar" frente a las masas de "negativos" con el fin de inspirarles el deseo perdido. Para verlos no hay mejor lugar que el Café Flesh.

"Cafe Flesh" (1982) es una de esas raras joyas del cine subterráneo, quizá el Blade Runner del porno. Con originalidad en su planteamiento y un argumento estimulante, esta película trasciende el género en el que está inscrita. Con los mismos recursos económicos de toda cinta porno de la época, el director Rinse Dream (seudónimo de Steve Sayadian) nos cuenta una cuento futurista que parece sacado de un oscuro cómic. Filmada en interiores, con actores anónimos y aparentemente no profesionales, pero con un cuidadoso trabajo de fotografía y un uso efectivo de la música, "Café Flesh" tiene el toque pop de los ochenta pero también su creciente nihilismo.

Entre los clientes más asiduos del Café Flesh están Lana y Nick, una pareja de "negativos", nostálgica de orgasmos. El frustrado Nick comienza a resignarse a su condición de "negativo", por el contario, su novia Lana, encantada con el espectáculo del Café Flesh, presiente que el placer carnal puede volver a su vida de un momento a otro. Una combinación marital en peligro, como podemos apreciar.

Los expectantes parroquianos consumen sus tragos, mientras Max, el bufonesco maestro de ceremonias, abre el espectáculo exhortando al publico. "Concéntrense, concéntrense", dice, "recuerden cómo se sentía". Los números del show son como versiones futuristas de los clichés del porno de hoy. Así tenemos a las clásicas escenas: ama de casa/visitante, profesor/alumna y jefe/secretaria, ejecutadas con coreografías en tono con el ritmo mecánico de música electrónica. En un mundo donde lo único posible es mirar, el espectáculo del sexo se ha estilizado hasta convertirse en un ritual, colorido pero frío. En uno de los espectáculos, un hombre con un gran lápiz como cabeza fornica con la estudiante, mientras una secretaria con grandes gafas y senos, repite frente a su máquina de escribir: "¿Quiere que le tipee un memo?"

Los actos van pasando y la pareja se retira. En casa, otro intento de tener sexo se frustra por las naúseas. Sólo les queda volver a Café Flesh la siguiente noche para presenciar el plato fuerte: la presentación de Jonnhy Ricco, el "positivo" más sexy de la ciudad, con todo lo necesario para alegrar la negativa vida de tantas chicas. El acto de Jonnhy tendrá consecuencias desconcertantes tanto para Lana como para Nick, y seguramente será la comidilla en Café Flesh por mucho tiempo.

No hay que ser muy observador para notar que "Cafe Flesh" se presta sutilmente a varias lecturas. Puede ser una metáfora sobre la impotencia sexual, deshumanizando a quienes la padecen. Al mismo tiempo es una reflexión sobre el voyerismo, el más rentable de los "ismos". Como los parroquianos en el Flesh, los espectadores de la película esperan captar estímulos en base a la observación del sexo ajeno. Entre número y número, los clientes comentan una y otra vez las experiencias sexuales de un mejor pasado. Después que el buen sexo se ha tenido, no haces más que añorarlo.

Considerando la intención adicional que tiene el cine porno (ya saben cúal, la única que le queda actualmente), excitar al público con sus imágenes, me parece justo señalar que los velludos años setenta y ochenta quedaron definitivamente atrás. Parece extraño que en ese tiempo el vello púbico fuera tan apreciado en las pantallas, por eso si tus patrones estéticos, espectador o espectadora, van más en boga con estos tiempos, lamento decirte que no encontrarás mucho de aquella carne rosada.

Pensando en las nuevas generaciones, quince años después, el director Antonio Pasolini (nada que ver con el otro Pasolini) realizó la secuela "Cafe Flesh 2" en 1997 y "Cafe Flesh 3" en 2003. Continua con los personajes y escenarios originales, aunque con giros más bizarros y menos filosofía. ¿Alguien dijo "película de culto" por ahí?


Critica de "Cafe flesh" publicada el 2008-07-19
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