Crítica de Máscaras

"

En "Máscaras" nadie es quien aparenta ser; excepto Chabrol que permanece leal a sus principios y se posiciona del lado que esperamos todos los que amamos su cine."

 


Ethan por Ethan


cartel de Máscaras

Director: Claude Chabrol
Estreno: 1987-08-03
Genero: Suspense

"Máscaras" se acerca bastante a las mejores obras de Claude Chabrol, aquellas en las que el director galo se decide por ambientes provincianos, pero burgueses; por secuencias donde la comida y la bebida sirven de catalizadores para diálogos incisivos, pero sorprendentemente desdramatizados; por personajes que se desdoblan una y otra vez ante espejos, o ante el “espejo” enemigo del cine: la televisión, como es el caso.

Christian Legagneur (Noiret) es un presentador que regala viajes y cruceros a parejas de ancianos en un concurso de lo más hortera. Recibe la visita de Roland Wolf, un novelista que le propone escribir su biografía. La vanidad del primero y el interés oculto por su hermana desaparecida, del segundo, inicia una trama que se adentra en el suspense y en el drama, pero que se convierte en una sátira.

Tras los dos personajes principales, Chabrol completa el triángulo con la bella Catherine (Anne Brochet), una especie de ninfómana enfermiza sometida por Noiret en contra de su voluntad, extraída directamente de "Encadenados" (Notorious de Alfred Hitchcock, 1946). Chabrol no duda en incluir escenas idénticas a la cinta de referencia (la criada ofreciendo una taza de té envenenada, con plano detalle incluido) y completa su homenaje con la música de la famosa serie “Alfred Hitchcok Presenta...” que sirve de sintonía al concurso de televisión.

Sin abandonar la influencia del genial director británico, Chabrol soluciona la puesta en escena con sus característicos saltos de eje, para resaltar lo que considera importante, o para cambiar el rumbo del largometraje. Así, en el comedor, cuando Noiret se encuentra ausente, el realizador cambia bruscamente el punto de vista del objetivo para situarlo desde la silla vacía que hubiera ocupado el actor francés; una forma muy personal –y elegante- de subrayar el control que ejerce el personaje sobre el resto.

Los secundarios, atados por corto por Noiret, son la excusa perfecta para que Chabrol hable de sexo y así cumpla con otra de sus obsesiones preferidas. Desde la masajista (sin comentarios) hasta su cornudo marido Manu -relegado a una obscura bodega-, pasando por la siniestra Colette (secretaria-criada-amante), todos revolotean alrededor de Christian insinuándose para buscar sus favores.

En "Máscaras", fiel a su título, nadie es quien aparenta ser. Chabrol sí. El realizador permanece leal a sus principios y a su forma de rodar. Al final del filme se posiciona del lado que esperamos todos los que amamos su cine. De hecho, no me extrañaría nada que fuera la mano del propio Claude Chabrol la que aparece en el plano detalle que cierra la película.


Critica de "Máscaras" publicada el 2008-08-03
Ver más críticas de Ethan