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Crítica de La batalla de Argel

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El largometraje es muy actual. Las escenas donde los supervivientes de los atentados terroristas vagan desorientados, o el silencio que reina después del ruido de las bombas es, por desgracia, muy familiar hoy en día."

 


Ethan por Ethan


cartel de La batalla de Argel

Director: GILLO PONTECORVO
Estreno: 1966-09-13
Genero: Drama

El final de las vacaciones se hace más llevadero al coincidir con uno de los acontecimientos cinematográficos del año como es El Festival de Venecia. Hoy vamos a comentar una cinta que concursó en 1966: La batalla de Argel de Gillo Pontecorvo. El largometraje trata de los disturbios acaecidos en Argelia a finales de los años 50 y de cómo desembocaron en la independencia del país.

En el arranque se resume toda la acción posterior: Omar Alí, futuro activista del FLN, es perseguido muy de cerca por la policía por una estafa menor; en su huida, un hombre blanco -rubio para dar mayor fuerza a la escena- le pone una zancadilla. Alí cae al suelo ante la burla de un grupo de franceses. Aún sabiendo que le van a coger los gendarmes arremete con furia contra su agresor. Todo un adelanto de lo que ocurrirá luego entre la población argelina y sus colonizadores.

La batalla de Argel podría tratarse de un filme del estilo de Roma Ciudad abierta; sin embargo ni Pontecorvo era Rossellini, ni su película pertenecía al Neorrealismo, aunque se le parezca mucho. Por otro lado, en las escenas que se suceden después de los atentados, el cine de Pontecorvo puede emparentarse con el que practicaba Pier Paolo Pasolini. Lo cierto es que el director sabía unir estas influencias pretéritas para darle a la cinta un toque personalísimo. Un ejemplo: los primeros planos. Sin ellos, el director habría realizado un documental –un documental falso, porque no hay ni un solo fotograma que no haya sido planeado previamente-. Esos encuadres funcionan muy bien intercalándose en la acción para darle mayor fuerza y dramatismo. En el comienzo, el argelino, que ha sido torturado, por fin se decide a hablar; es en ese momento en el que el realizador nos muestra su rostro, todo un reflejo de lo que ha sufrido y de lo trágico de la situación.

El largometraje es muy actual. Las escenas donde los supervivientes de los atentados terroristas vagan desorientados, o el silencio que reina después del ruido de las bombas, es algo muy familiar hoy en día. El director no se limita a mostrarnos las imágenes. Toma partido. En efecto, tras el ataque contra la población musulmana de la Casbah, Gillo Pontecorvo presenta a las victimas con los brazos en cruz, mientras suena una música sacra compuesta por él mismo y un tal Ennio Morricone. En el resto de atentados –los perpetrados por el FLN-, se limita a exponer los hechos, e incluso a resaltar como la población blanca se ensaña con algún niño o mendigo argelino culpándoles de las masacres. La visión del realizador no fue del agrado de las autoridades francesas y la cinta tuvo que pasar por enormes dificultades para poder concursar en Venecia.

Si “La Mostra” es uno de los más prestigiosos encuentros cinematográficos es gracias a las películas que han sido presentadas y premiadas allí. Hace más de cuarenta años participaba La batalla de Argel. Hace más de cuarenta años Gillo Pontecorvo ganó el León de Oro.

Critica de "La batalla de Argel" publicada el 2008-09-13
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