Crítica de The invasion

"

groucho y yo"

 


Francisco Menchón por Francisco Menchón


cartel de The invasion

Director: Oliver Hirschbiegel
Estreno: 2007-10-26
Genero: Terror

El genial Groucho más visionario que Nostradamus decía que la televisión era muy educativa, cuando alguien la encendía él se iba a leer un libro. Algo así le está pasando a la gran mayoría del cine actual, al que podríamos denominar Cine Uvi.

Los cerebros están vacíos, ése es el virus verdadero que no muestra en su argumento Invasión pero que sobresale por monstruoso tras su visionado. Y por dos motivos. Uno, por ser ¡¡el cuarto remake!! basado en la misma novela, The body snatchers de Jack Finney lo que demuestra  la crisis de simpleza que “invade” el cine de los últimos tiempos – sin pecar de ingenuos, remakes ha habido desde Lumière pero ahora golpeas una piedra y te sale uno -. Y dos, por “el todo vale” que no respeta la inteligencia del espectador - seguramente porque no deben creer que exista y la taquilla les da la razón – porque la historia, su hilo argumental y su tesis se contradicen ¡en una hora y media de película!; todo por contratar a un director de prestigio – Oliver Hirschlbiegel, autor de la muy interesante El experimento – darle la libertad de crear y al estimar el resultado lento y un riesgo para el bolsillo censurarle y pactar con el diablo - James McTeigue, director de la horrible V de Vendetta - para que ruede media película más pasándose por el forro la coherencia temática. Como si tras un Picasso llaman a Warhol para que lo retoque.

El resultado es sintomático, convirtiendo un ataque a los medios de comunicación y al mundo globalizado que nos vuelve autómatas inmunes al dolor – la protagonista lucha por no americanizarse - en un panfleto pro-capitalista justificador de invasiones y guerras, de aceptación sin lucha del mundo como es. Debemos sentirnos orgullosos porque haya Tercer Mundo…

Este cambio de signo de Invasión se lleva consigo todos los detalles interesantes de la película. Así el modo de infectar el virus, un vómito tremendamente ingenioso que demostraba el asco al mundo actual pierde toda sutileza al convertirse el film en un discurso rancio de derechas; o el momento en que alguien se tira de un edificio desparramándose en el suelo sin la menor reacción del público que lo contempla.

Por contra se amplifican los defectos. Es aburrida y siendo un film de suspense carece absolutamente de él y de la asfixia que pide a gritos con lo que sólo quedan bostezos

El montaje es molesto tal vez queriendo resucitar al muerto pero acabando de rematarlo al añadir voces en off y flashbacks explicativos que insisten en ese convencimiento que tienen de que el espectador es imbécil.

La profundidad de los personajes que pone en juego su credibilidad, es mínima, ridícula y no se le saca jugo a ninguno, ni siquiera a Nicole Kidman que se ha convertido también en un virus para cualquier película que toca.

Por desgracia hay gente que sale del cine pensando que ha visto una buena película. Ése es el drama. Han conseguido idiotizarnos – la tele ayuda lo suyo -, que traguemos con todo, que no pensemos, que seamos insensibles a todo. Como dice la película, ¿seremos así más felices?

Si la respuesta es que sí, paren el mundo que yo me bajo aquí, me voy con Groucho.