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Crítica de Trenes rigurosamente vigilados

"

una película redonda que con un ritmo muy bien marcado y unos diálogos perfectos de sus personajes tan originales, nos cuenta una historia llena de escenas interesantes"

 


elprimerhombre por elprimerhombre


cartel de Trenes rigurosamente vigilados

Director: Jiri Menzel
Estreno: 1966-10-20
Genero: Comedia

Elprimerhombre se ha visto realmente sorprendido por Trenes rigurosamente vigilados, de Jiri Menzel, una película checa que nos cuenta una historia simpática, llena de humor y con un guión formidable.

La historia ocurre en Kostomlat (República Checa), durante la Segunda Guerra Mundial. Un chico, Milos Hrma (Vaclav Neckar), gracias a que ha hecho un curso ferroviario, empieza a trabajar en una estación de tren, y como han hecho todos sus antepasados, no piensa pegar golpe. A partir de aquí conoceremos al jefe de estación, Max (Vladimir Valenta), enamorado de sus palomas que quiere llegar a ser inspector de ferrocarriles pero que siempre lleva el uniforme lleno de cagadas, y a Ladislav Hubicka (Josef Somr), un mujeriego que flirtea hasta con su propia prima. Y en una noche, Milos intenta hacerlo por primera vez con su novia pero descubrirá que tiene eyaculación precoz (aunque él dice que se le queda "arrugadita"), entrando entonces en una crisis, intentando suicidarse.

Toda la película está tratada con un tono de humor inteligente y sutil, con un ritmo absolutamente correcto y unos protagonistas bien definidos. Tan bien rodada como explicada, Jiri Menzel da una lección de sobriedad con una dirección perfecta, repleta de planos bellos y eficaces. El guión es obra del mismo Menzel y de Bohumila Hrabala, basado en la novela homónima de este último, estando muy bien estructurado, con un comienzo hilarante y un sorprendente final, ensalzando aún más todo el film. La fotografía de Jaromir Sofr y la música de Jiri Sust, con esa gran canción que irrumpe en las letras de crédito, son otros aspectos a destacar porque ayudan mucho a reforzar y acompañar las diferentes situaciones que se presentan. Y la elección de los actores resulta idónea, con una gran actuación de todos ellos, como la de Vlastimil Brodsky, que hace de director de la comisión disciplinaria de los ferrocarriles, que con sus caras de asombro sin casi gesticular debido a su carácter serio, es de lo mejor de la película, al igual que Josef Somr, que brilla en su papel de vicioso empedernido, preguntando a cada momento al personaje de Vaclav cómo es su novia en la cama, dejándonos escenas tan brillantes como en la que aparece con la joven telegrafista, a la que pone dos sellos en una pierna y uno en una nalga, cuyo acto hará que hasta la madre de la chica interrumpa en los juzgados enmedio de un juicio, enseñando el trasero de su hija quejándose del hecho. Este personaje tiene frases tan curiosas como cuando se refiere a una bella condesa: "con esa hembra debajo, ya puede venir el fin del mundo".

Mención especial aparte, quiero destacar a Vaclav Neckar, que con su rostro tan peculiar, enfoca de manera acertada el personaje, marcando sus posturas y gestos para acentuar ese aspecto que muestra de chico bonachón y a la vez un poco pasmarote, consiguiendo una actuación estelar, haciéndonos reír en algunas situaciones por su ingenuidad, como cuando busca a una mujer con experiencia que le ayude con su "enfermedad" (según sus palabras) y encontrar así el camino correcto para su recuperación (esto se lo recomienda un joven médico). Lo curioso de este actor es que es también un reconocido cantante que alrededor de aquella época empezó su carrera musical. Con Menzel volvió a trabajar en Alondras en el alambre (1990), que ganó el Oso de oro en Berlín.

Jiri Menzel inició su carrera profesional con este film, así que no se puede pedir más que este gran comienzo. En varios de sus posteriores trabajos también se basó en relatos de Bohumila Hrabala, como en Mi dulce pueblecito (1985), con la que obtuvo la nominación al Oscar, o en la comedia Yo serví al Rey de Inglaterra (2006), recibiendo el Premio FIPRESCI en el Festival de Berlín. Con Trenes rigurosamente vigilados logró merecidamente el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

Partiendo de grandes escenas como en la del maquinista que pinta y muestra sus obras en el tren, el visionado de este film es tan distraído y tan lleno de matices que es casi imposible no querer volverla a ver. Dulce, cómica y a la vez dramática en algunos momentos, es totalmente recomendable a cualquier amante del cine, del humor y de la belleza en general. Sencillamente adorable.

En definitiva, una película redonda que con un ritmo muy bien marcado y unos diálogos perfectos de sus personajes tan originales, nos cuenta una historia llena de escenas interesantes.


lo mejor Lo mejor de "Trenes rigurosamente vigilados"...

Sus personajes y su puesta en escena

lo peor Lo peor de "Trenes rigurosamente vigilados"...

La escena en la que Milos se intenta suicidar

Critica de "Trenes rigurosamente vigilados" publicada el 2008-10-20
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