Crítica de Hermanos por pelotas

"

¿BIENVENIDO, MR. MARSHALL?"

 


Francisco Menchón por Francisco Menchón


cartel de Hermanos por pelotas

Director: Adam McKay
Estreno: 2008-10-31
Genero: Comedia

Cansados del no-cine, del cine para retrasados mentales llega Hermanos por pelotas para darle una vuelta de tuerca más y hacernos vomitar de asco.

¿A qué mente pensante – lo de pensante es mala leche – se le ocurre violar por dos veces una película aunque sea una tan mala como ésta?

La primera violación, legalizada, es la del absurdo del doblaje. Que se diga aquello de que el doblaje español es el mejor del mundo es una tragedia orgullosa aupada por la mafia dobladora cañí.

Que se imponga la razón, apostemos fuerte: 1) en España se sabe leer; 2) sí se pueden hacer dos cosas a la vez – también los hombres -, leer el subtítulo y seguir la película perfectamente; y 3) robarle la voz al actor original y cambiarla por la de un tipo de voz profunda encerrado entre cuatro paredes acolchadas es para mear y no echar gota.

La segunda violación aún es más degradante. Se adulteran los diálogos para adaptarlos al humor de dos tarugos idolatrados por subnormales: Santiago Segura y Florentino Fernández. Los méritos del primero - Torrente el brazo tonto de la ley - se esfumaron en cuanto tuvo que dar forma al discurso: Torrente 2, Torrente 3, Isi+Disi, Una de zombies, Astérix en los juegos olímpicos, La máquina de bailar, El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo; y Crispín Klander jamás debió cruzar el Mississipi. Es la herencia de los borregos, del cine de vergüenza del estertor franquista y la turista sueca.

Ni un solo gag, ni una sola línea escrita hace reír y eso para una comedia resulta dramático. ¿Qué se podía esperar? Si en España tenemos comedia cutre-salchichera escrita a la sazón por reaccionarios guarrillos de medio pelo (Perdona bonita pero Lucas me quería a mí) o progres inútiles con sentimiento de divos por haber estudiado cine (El otro lado de la cama) en Estados Unidos no andan tampoco cojos y esta imposible comedia sobre dos cuarentones imbéciles que viven con papá y mamá es un buen ejemplo - de Will Ferrell podía esperarse pero ¿qué hace John C. Reilly en este entuerto?

El tiempo enterrará toda esta basura. Por suerte en Estados Unidos les sobra el atrevimiento: Pequeña Miss Sunshine, Tropic Thunder, Quemar después de leer… En España ese orgullo cateto a las tradiciones – los toros, los cuernos, la copla, los reyes, los curas y la madre que los parió - que no es otra cosa que miedo troglodita al cambio y a todo lo nuevo nos convierte en cómicos tercermundistas del cine con pequeñísimas excepciones como Bajo las estrellas de Félix Viscarret.

Qué pena que Berlanga sólo haya uno...