Crítica de Solo quiero caminar

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Una historia totalmente inverosímil, cuyo mensaje de venganza queda bien claro pero mal ejecutado y contado, vuelve a convertir a una película de Yanes en un caro ejercicio de torpeza."

 


Israel Yojimbo Nava por Israel Yojimbo


cartel de Solo quiero caminar

Director: Agustín Díaz Yanes
Estreno: 2008-10-31
Genero: Drama

Si algunos dicen que Ridley Scott hizo Alien y Blade Runner gracias a un primo imaginario, ya que ha demostrado una irregular carrera después (algo con lo que no estoy de acuerdo), debe ser lo mismo que le ha ocurrido a Díaz Yanes. Desde su "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto" no ha hecho nada decente, pero siempre ha contado con un nutrido grupo de actrices que tienen tirón.

En este caso cuenta con un cuarteto de actrices de gran nivel que se encarga de llevar a los bajos fondos de Méjico y también al de la mediocridad interpretativa. Ariadna Gil, Victoria Abril, Pilar López de Ayala y Elena Anaya son los cuatro rostros (algunos angelicales, otros modificados a golpe de bisturí) que el director consigue llevar a la sosería y ridículo más absolutos, creando personajes sin fondo, supuestamente marcados por la vida pero que simplemente tienen pinta de cabreadas.

Un increíble e irregular gusto por estirar planos sin chicha, como Diego Luna andando por la calle o el mafioso de turno contando dinero, hacen incomprensibles algunas secuencias en las que parece que está realizando un videoclip imitando malamente al estilo Michael Mann.

Una historia totalmente inverosímil, cuyo mensaje de venganza queda bien claro pero mal ejecutado y contado, vuelve a convertir a una película de Yanes en un caro ejercicio de torpeza.