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Crítica de Celebración

"

una película dogma que basa su acierto tanto en la forma de rodar la historia como en las palabras sinceras de uno de los protagonistas"

 


elprimerhombre por elprimerhombre


cartel de Celebración

Director: Thomas Vinterberg
Estreno: 1998-01-30
Genero: Drama

Elprimerhombre ha recordado Celebración, una película de Thomas Vinterberg, la primera que se realizó bajo las normas del Manifiesto Dogma 95, creado en 1995 por los directores daneses Lars Von Trier (Los idiotas), el mismo Thomas Vinterberg, Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen (Mifune), con la intención de hacer un cine basado más en marcar el dramatismo de las escenas, utilizando luz natural, cámara en mano y unas cuantas reglas más, que curiosamente, no se suelen seguir a raja tabla.

Pero sin prestar aún toda la atención a la manera de rodar de este tipo de películas, hay que destacar el interés que despierta en concreto esta historia. La celebración de los sesenta años del patriarca de una rica familia burguesa nunca dio para tanto jugo. Los tres hijos de este acaudalado señor, Michael, Helene y Christian, serán los principales protagonistas de esta gran reunión. Helene y Christian no se veían desde el funeral de su otra hermana, Linda, al que no acudió el maleducado Michael. Christian aún está bastante afectado por la muerte de su querida hermana, a la que dos meses atrás encontraron muerta en la bañera, y el plan urdido por él no sólo producirá un choque en los invitados, sino también en el espectador, totalmente interesado para lo que pueda suceder después de su intervención a la hora de decir unas "dulces" palabras sobre su querido padre.

Este personaje, Christian, interpretado muy bien por Ulrich Thomsen, es sin duda lo mejor de esta película y uno de los papeles más interesantes que se haya visto en la gran pantalla. Sus palabras contienen tal veneno y tanta verdad que hieren y golpean a todo ser viviente que le escuche. Sus intervenciones son secretos sacados a la luz que no tienen ningún desperdicio, elevando la tensión a un gran nivel. Y la verdad es que esta manera de filmar con cámara en mano, en esta ocasión es idónea, luciendo con un alto nivel la decadente celebración. Su hermano Michael también es un personaje interesante, aunque a veces irritante, provocando un poco de humor en alguna de las escenas en que participa.

Y aunque el montaje de la película esté bastante logrado, hay algún plano que queda extrañamente unido a la escena en que pertenece, como el plano corto en cámara lenta desde el baño cuando Helene y el recepcionista se encuentran en la habitación de la difunta hermana y se disponen a quitar las sábanas que tapan los muebles. Por lo demás, Vinterberg consigue con esta película transmitir verdaderamente sus intenciones, gracias sobre todo a un guión bastante premeditado y a una localización bastante acertada. La gran mansión donde ocurre todo es el mejor lugar para contar esta historia, principalmente por el momento en que Christian abre todas las puertas que se cierran a su paso para volver a entrar al comedor donde está el resto de la familia y amigos. También es un buen lugar para contar los líos amorosos entre las camareras y los dos hermanos.

Pero volviendo al Dogma, es absurdo todo lo que incluye y significa este manifiesto. No sólo se tienen que seguir unas reglas en principio estrictas, sino que cada obra tiene que pasar por un comité de jueces que valoran la película para cerciorarse de que cumple con los requisitos para obtener el certificado de autenticidad del proyecto. Esto no es únicamente absurdo sino también innecesario. Si lo importante es que una historia esté bien planteada o el espectador se sienta conmovido, da igual la forma en la que se haga, hasta de los recursos que se utilicen. Yo no me fijo si el director ha utilizado luz natural o ha introducido decorados, y me da igual si utiliza música o filma en 35 mm. Lo que me importa es que me motive todo lo que vaya observando y que nada de lo que vea me moleste. Y sorprendentemente, ni esta película ni Los idiotas respetan completamente las reglas si tenemos en cuenta que se rodaron en vídeo digital y no en 35 mm., como rigen las reglas.

Por cierto, Celebración obtuvo más de 25 premios alrededor del mundo, entre los que destacan el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1998 y la nominación al Globo de Oro.

En definitiva, una película dogma que basa su acierto tanto en la forma de rodar la historia como en las palabras sinceras de uno de los protagonistas.


Critica de "Celebración" publicada el 2009-01-30
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