Crítica de El curioso caso de Benjamin Button

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La excepcional perspectiva que éste nos ofrece no sería posible si todos tuviéramos las suficientes agallas para ser diferentes, porque entonces dicha mirada excepcional quedaría disuelta en el mundanal ruido. Solo caminando a contracorriente puedes"

 


José A. Peig por José A.


cartel de El curioso caso de Benjamin Button

Director: David Fincher
Estreno: 2009-02-06
Genero: Drama

Existe un pathos muy rentable que suele emanar de una perspectiva muy específica en el melodrama norteamericano con ciertas ínfulas de pincelada sociohistórica. Ya lo hizo Robert Zemeckis en Forrest Gump y constituyó un pequeño revival documentalista desde la nostalgia y la legitimación de la ingenuidad con la que el público americano ha valorado el proceso vivido en las décadas clave del siglo XX. La referida substancia emocional se materializa en la Imagen de un ser diferente condenado -por su propia condición - a la soledad y desde su posición transmite el paso del tiempo con la secuencia de objetos concretos: el calor maternal, la amistad fallida, la orfandad, el silencio de un hogar cuando todos duermen y solo se escucha la transpiración de los inmuebles, los murmullos de la gente corriente, la belleza del sol al alba, el aventurero del mar y las mujeres contrariadas y en cierto modo heridas frente a la extrañeza que caracteriza al personaje. Mediante toda esa concreción sensible (la luz fotográfica que constantemente enfatiza los claroscuros, luces y sombras de una vida marcada por la excepción que contempla a la rutina) el relato consigue introducirse en los pálpitos del espectador. Un espectador que afronta una tristeza dulce, que al mismo tiempo que nos enfrenta a la futilidad del mundo, nos recuerda que las pequeñas imágenes de la vida - con la profundización ejercida por la conciencia humana - construyen una singular red de sentimientos en la que todos somos actores.

El mayor artificio, por el cual la película de David Fincher puede ser fácilmente fustigada, es el elemento que establece la abstracción; la inversión del flujo natural del tiempo. El verdadero protagonista de la película es el tiempo y sus consecuentes cadencias en un universo mudable. La cadencia establece una interesante rítmica consustancial a la vida de Benjamin Button (Brad Pitt) que establece la conexión emocional con el espectador, anteriormente referida en el análisis de los fenómenos concretos. La Imagen cinematográfica - consúltese la explicación dada en la crítica a The Fountain de Aronofsky - formula la ideación de ese pathos desde un referente real que crea la metáfora. En este caso, el trastorno biológico de Button (elemento de ficción) bastaba para señalar su diferencia respecto al mundo por dicha inversión temporal. La Imagen (alegoría) del reloj que marca los segundos en sentido inverso al orden natural - y con la cual concluye la película - es una torpe redundancia que convierte en cartón-piedra al potencial latido de la abstracción sobre el Tiempo.

Y partiendo de esa ardid, cabe preguntarse: ¿para qué introducir un elemento sobrenatural si todo el contenido de la narración podía ser desplegado perfectamente mediante una premisa perteneciente al orden natural?. He mencionado el ejemplo de Forrest Gump, o cualquier historia sobre un ser que nace con un estigma físico o psíquico. ¿Para hablar sobre la condición temporal del ser humano es necesario plantear una inversión temporal que acompañe a la mirada del personaje central?. Obviamente, no. El imperativo del análisis nos lleva a comprender ese punto que - en cualquier dirección - evidencia un cierto efectismo.


Fincher, en cualquier caso, conoce y maneja con soltura las leyes de su pirueta metafórica , ideadas un tanto al capricho, para abordar con corrección este melodrama que resulta una experiencia deliciosa para los espectadores pacientes. Una invitación a disfrutar el mundo desde la sensibilidad de un ser excepcional. El espectador puede sentir la necesidad de convertirse en alguien diferente y hacer de su vida una maravillosa aventura, pues aceptar y congraciarse con la soledad y el dolor es un requisito indispensable en la vida del héroe. La excepcional perspectiva que éste nos ofrece no sería posible si todos tuviéramos las suficientes agallas para ser diferentes, porque entonces dicha mirada excepcional quedaría disuelta en el mundanal ruido. Solo caminando a contracorriente puedes crear la historia singular e irrepetible de los héroes. ¿Es ese el motivo que justifica la Imagen explícita del reloj cuyo mecanismo avanza en sentido inverso al flujo del mundo?.

Critica de "El curioso caso de Benjamin Button" publicada el 2009-03-01
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