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Crítica de 30 días de oscuridad

 
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Vampiros que dan miedo... para variar"



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Javier Paez por Javier Paez
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cartel de 30 días de oscuridad
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Director: David Slade
Estreno: 2008-02-08
Genero: Terror



Cuando uno se tropieza en la televisión con el trailer de “No es país para viejos”, las imágenes pierden algo de su importancia y lo que resuena en nuestros oídos es lo que ya sabemos de dicha película; que es de los hermanos Cohen y que Javier Bardem es uno de sus protagonistas. Con estas credenciales, poco importaría si el trailer fuera una sobreimpresión de estos nombres sobre fondo negro. El interés estaría garantizado igualmente.
Con 30 días de oscuridad ocurre casi lo contrario. Para empezar es una película claramente de género, que se inspira en un cómic, y cuyos protagonistas no son precisamente de los que hacen que el público acuda en masa. De hecho, 30 días de oscuridad tiene todos los ingredientes para ser tomada con desdén y acudir al cine, si es que se va, lleno de prejuicios (porque las últimas películas de vampiros no han sido buenas, porque no haga justicia al cómic,…).
¿Pero es 30 días de oscuridad una película de vampiros? En este género hemos visto ya a criaturas atormentadas por su pasado y por su incapacidad de amar (Drácula), a seres hermosos y tristes condenados a la eternidad (Entrevista con el vampiro), a chupasangres violentos con ansias de dominar el mundo (Blade), a hermosos guerreros que libran batallas a la sombra de nuestra sociedad (Underworld), a chicos perdidos con malas compañías (Jóvenes ocultos), a falsos vampiros que se pasean con colmillos de plástico (Besos de vampiro), a reductos de una civilización desaparecida ocultos en el desierto mexicano (Abierto antes del amanecer), etc,…
En 30 días después, los vampiros que asolan el aislado pueblo de Barrow, parecen en cambio mucho más emparentados con los muertos vivientes de Zack Snyder o con los infectados de “28 días después” que con ninguno de los anteriores. Veloces, con un ansia por matar y devorar a sus víctimas implacable, deformes, apenas comunicativos… De no ser por que existe un líder (el único al que oímos hablar aunque en una lengua muy extraña) y porque se aprecia un cierto nivel de organización en sus ataques, la diferencia con los infectados de REC apenas sería perceptible.
Por si fuera poco, buena parte de la película se plantea de la misma manera que cualquier film de zombies. A saber, un grupo reducido de personas se refugian en un lugar cerrado mientras son asediados por las terribles criaturas del exterior.
Pero a pesar de todos estos planteamientos, “30 días de oscuridad” no se ve perjudicada sino, muy al contrario, se beneficia de vampirizar estas estructuras. Consigue, lo que no lograba ninguna película de vampiros desde hacía mucho tiempo; que no te entren ganas de ser uno de ellos y que les tengas miedo. Dejan de ser decadentes personajes de novela gótica y vuelven a ser terroríficos no-muertos de los que nadie sabe como protegerse ni atesora valor suficiente para enfrentarse a ellos. No en vano, a pesar de que en algún momento se utiliza el término “vampiros” para referirse a los furiosos atacantes del pueblo, nadie llega a sugerir nunca el uso de crucifijos, agua bendita o estacas. En el fondo, son tratados como un grupo de violentos criminales sin escrúpulos que para colmo resultan ser inmunes a las balas.
Uno de los principales aciertos de la película, en mi opinión, es la iluminación. Resulta curioso que en una película que se llama “30 días de oscuridad” (“30 días de noche”, en el original inglés) y cuya premisa argumental es precisamente la ambientación de toda la trama en un lugar donde la noche se extiende durante más de cuatro semanas, se vea todo tan bien. Pero así es. A pesar de que el enviado de los vampiros se ocupa de dejar sin luz eléctrica el lugar y por lo tanto debería haber una oscuridad total al caer el sol, se aprecia todo perfectamente. ¡Y sin embargo tienes la sensación de que es de noche! Quizá para algunos este sea un error de adaptación del cómic (que es mucho más negro) o de impericia del director de fotografía, sin embargo se agradece poder ver la película en lugar de tener que intuirla, como sucede con muchos films de terror en los que tanta oscuridad es sospechosa de usarse en realidad para encubrir el escaso presupuesto sobre el que se apoyan.
Entre los errores más llamativos estarían la incapacidad del director por crear sensación de paso del tiempo. Al parecer, transcurren la friolera de 30 días durante la duración de la película pero se tiene la sensación de que todo suceda durante una sola noche. (Para que lo que acabas de leer no suene como una tontería, sustituye “días” y “una sola noche” por su equivalente en horas). También sobran detalles como el del inhalador del protagonista, circunstancia de la que no se sabe nada hasta que la película atraviesa su mitad y tan desaprovechada que no se sabe por qué se ha incluido. No se comprende tampoco cómo es que en un lugar tan pequeño el grupo de supervivientes puede permanecer oculto durante tantos días sin que los vampiros les encuentren y, más aún, cuando en ocasiones corren por las calles a por víveres o para trasladarse a otros edificios.
Si hablamos del cómic, que leí hace ya bastante tiempo, tengo que reconocer que la película me ha dejado mejor sensación que aquél. Su dibujo tosco, casi esbozado, el reparto del color a brochazos y el hipercontraste del negro con el azul y el rojo no me transmitieron inquietud alguna, y su lectura a pesar de no ser muy densa, se me hizo incluso tediosa. No puedo decir lo mismo de la película donde, como ya indiqué antes, el uso del color y del contraste está mucho más equilibrado y no parece haberse pretendido alcanzar al cómic en ese aspecto (como se hizo con 300, de Zack Snyder). Está claro que lo que le interesa al director de “30 días de oscuridad” no es tanto la estética plástica del cómic como la historia que explica.
No voy a engañar a nadie diciéndole que 30 días es una estupenda película de terror y que se pasa mal viéndola. Si tienes más de 15 o 16 años probablemente te afecte tanto como ver Abierto hasta el amanecer, a pesar de que en 30 días se ha eliminado toda concesión al humor y su tono trágico se mantiene desde sus primeras imágenes hasta su hermosa y estremecedora secuencia final. No obstante es un film que se disfruta y que contiene algunos momentos de gran poder visual (las vistas aéreas del pueblo nevado antes del ataque, la llegada de los vampiros al pueblo aniquilando a todos los que encuentran a su paso en plano cenital, la lucha encarnizada entre los vampiros y la máquina que conduce uno de los supervivientes, la pelea en el parque entre el protagonista y uno de sus conciudadanos en plena transformación, la ya mencionada secuencia final…).
¿Es la mejor película sobre vampiros que se ha filmado? No. Pero le da patadas a subproductos como Underworld o Blade.

lo mejor Lo mejor de "30 días de oscuridad"...

La llegada de los vampiros al pueblo y el final

lo peor Lo peor de "30 días de oscuridad"...

La impericia en el montaje que no consigue dar la sensación de paso del tiempo

Critica de "30 días de oscuridad" publicada el 2009-04-07
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