Crítica de Star trek II: la ira de khan

"

una pieza magistral de la ciencia ficción folletinesca "

 


José A. Peig por José A.


cartel de Star trek II: la ira de khan

Director: Nicholas Meyer
Estreno: 1982-04-16
Genero: Ciencia Ficción

Con Nicholas Meyer detrás de la cámara la franquicia siguió desglosando esta temática en torno a la generación de vida. El otoño de James Kirk, la muerte, la venganza y el surgimiento de un nuevo planeta son los puntales que sostienen el desarrollo de esta aventura estelar, muy elogiada por los aficionados desde su estreno, pero en verdad tenemos que bajo esa carcasa visual tan rústica brilla una poética en absoluto incompatible con el modo estandarizado de producción del que surgió. La fuerza de los títulos de crédito iniciales viene inspirada esta vez mediante la partitura de James Horner hasta los primeros movimientos de la cámara que describe el perfil de Spock en un simulacro de muerte que vaticina el óbito final.

Es curioso comprobar como la estructura del relato y la ejecución del mismo responde a la necesidad de realizar el camino hacia la muerte, y los antagonismos que plantea en el arranque: vida y muerte, vejez y juventud, representados en la decadencia de Kirk en su función de navegante estelar frente al ímpetu de los nuevos cadetes. Kirk vive retirado en su habitáculo particular de la Tierra, cuyas paredes estan adornadas con antiguallas que pertenecieron a los grandes aventureros del pasado, entre las que destaca un buque que viene a ser la réplica e imagen de la Enterprise, a la cual luego vemos enfrentada con la nave de Khan, secuencia que imita a las batallas propias del cine de aventuras del Hollywood dorado. De esta forma, el personaje y su entorno más íntimo - representado en una sobria composición de planos - prepara la aparición de Khan, cuya ira provoca los acontecimientos que el almirante Kirk necesita para responder a las advertencias de McCoy y evolucionar mediante la acción. A lo largo de todo el periplo reencuentra a su familia antes de su disposición a reafirmar el valor de la amistad y del sacrificio, de su carrera de aventurero, y del significado de enfrentarse verdaderamente con la vida y la muerte. Hablamos de una articulación de la historia y de una construcción de personajes que responde a la simpleza del molde original para hilvanar un recorrido bastante denso mediante la vitalidad de los escenarios y los perfiles. Meyer narraba con la soltura de un artesano que conoce el sabor del "cine de matiné", y vislumbra una función principal en la serie B: amplificar las posibilidades del medio hasta llevarlo a una expresión popular de los temas candentes en toda época. Si alguien cree que The Wrath of Khan es un filme insulso , puede revisar sus esquemas sobre cómo valorar el pulp, lo popular, lo subgenérico o como quiera llamarse. Por lo común se suele decir que el arte popular se define por sus contenidos. En el caso que nos ocupa, el contenido es el mejor lenguaje. No importa, por ejemplo, que la expresión "el bienestar de la mayoría es mas importante que el bienestar de la minoría" sea demasiado obvia - o simplona - en el contexto de la ciencia ficción, un género pop que hace de las grandes cuestiones filosóficas su materia esencial. Lo que importa es su versatilidad en la acción de conjunto y el lenguaje específico que es su peculiar estilo.



Las revoluciones tecnológicas trajeron la era espacial y con ella una nueva salida hacia delante. La ciencia ficción es un recorrido de tecnologías que abarcan la exploración de la mente humana en relación con las maravillas del espacio exterior. El recorrido de James Kirk en esta película abarca el simulacro inicial, las dudas consecuentes, el enfrentamiento al rival y finalmente su realización ante un nuevo milagro de la ciencia. Tras la muerte de Spock asistimos a una de las secuencias más bellas que ha dado el estilo al que me refiero. La poesía en la palabras de James Kirk, el cual siente una emoción ante el planeta que alberga el cuerpo sin vida de su amigo. Creadores de vida en comunión con la muerte. Un momento para aceptar los ciclos del cosmos. A continuación viene la serie de deliciosos planos que muestran la belleza edénica del planeta Génesis, en cuyo corazón reposa la muerte de Spock hasta la resolutiva arenga de Leonard Nimoy. Evocar el espacio exterior para hablar de la nobleza del ser humano es una vertiente de la ciencia ficción y en The Wrath of Khan tenemos una muestra de ello. La película es, si me apuran, el mejor ejemplar que ha dado el género en estado puro cuando este prescinde de intelectualismos como la excesiva paranoia en Blade Runner, la explicitez alegórica de 2001: A Space Odyssey, o el terror gótico de Alien. Es decir, una pieza magistral de la ciencia ficción folletinesca, tal vez solo comparable en cierto modo con Attack of the Clones (George Lucas, 2002), película mucho más imperfecta y que - por otro lado - enfatiza su esencia en la fantasía épica más que en la Sci-Fi, o con Barbarella (Roger Vadim, 1967).


Critica de "Star trek II: la ira de khan" publicada el 2009-04-16
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