ir al especial

Crítica de Déjame entrar

 
"

Un cuento mágico, triste y a la vez infinitamente hermoso, sobre la pérdida de la inocencia, y un delicado poema de horror, además de una de las mejores y más extrañas historias de amor que el cine ha dado en los últimos años."



Más criticas de Déjame entrar



Judith Romero Ruiz por Judith Romero
RSS: suscribir a RSS



cartel de Déjame entrar
ver cartel

Director: Tomas Alfredson
Estreno: 2009-04-17
Genero: Terror



Tomas Alfredson da inicio a "Déjame entrar" de manera suave, pausada, con esa lentitud tan propia del cine europeo que puede llegar a impacientar al espectador habituado al cine de Hollywood. Se toma su tiempo para presentarnos a Oskar, un niño al que los niños "normales" (si es que tal cosa existe) consideran un raro, un friki, alguien de quien burlarse y a quien poder humillar; asimismo, va soltando retazos de la extraña relación que une a Hakan y Eli (que bordea los puntos más espinosos de la misma, al contrario que en la novela), imagino que esperando sorprender al espectador incauto, aunque, con la cantidad de información que nos ha llegado sobre la trama eso es prácticamente imposible.

Sin embargo, una vez se establece la relación entre Oskar y Eli, que es el auténtico corazón de la película, ésta cambia radicalmente a ojos del espectador (al menos de aquel que sepa apreciar su estilo), convirtiéndose en lo que realmente es: un cuento mágico, triste y a la vez infinitamente hermoso, sobre la pérdida de la inocencia (en más de un sentido), un delicado poema de horror, además de una de las mejores y más extrañas historias de amor que el cine ha dado en los últimos años.

La película se beneficia, sobre todo, de las interpretaciones de los dos jóvenes protagonistas: Kare Hederbrant, que borda el personaje de un niño al borde de la adolescencia, al que los palos le llueven, literalmente, de todas partes -hijo de padres divorciados que apenas reparan en su presencia, ignorado por sus profesores y maltratado por sus compañeros de clase-, y que se encuentra metido hasta las cachas en algo que, a pesar de no comprender del todo bien, acepta con la naturalidad que sólo alguien como él puede tener; y, sobre todo, la maravillosa Lina Leandersson, una chica con un talento enorme, que consigue llevar un personaje de la complejidad de la vampira Eli de una forma simplemente admirable, y dotarla de un alma que impregna toda la cinta. Su fragilidad y dulzura contrastan de manera brutal con aquellas escenas en las que la naturaleza vampírica de Eli sale a la luz, con toda la bestialidad y el horror que implica.

Alfredson se recrea en los paisajes, tan helados como el alma de muchos de los personajes que pasean por el film, llenos de hipocresía, mentiras y crueldad, tan fríos como la piel de Eli, que nunca buscó un amigo pero lo encuentra justo en el momento en que lo necesita, y también en los silencios, que nos dicen mucho más de lo que callan (la escena con el padre de Oskar y su compañero es simplemente soberbia). Todo ello contribuye a crear un clima onírico, quizás la fantasía de un pequeño aspirante a psicópata que, de repente, ha encontrado a su alma gemela en la única criatura que puede aceptarle tal y como es.

Película no para todos los gustos, puesto que aquellos que esperen gore y sustos quedarán decepcionados, esconde en su fondo un horror mucho más sutil: el de comprobar que todos escondemos un monstruo en nuestro interior, en ocasiones mucho peor que un monstruo de leyenda como el vampiro, porque el daño que inflige -la crueldad, el abandono, las mentiras- es del que no cicatriza fácilmente, y siempre deja marcas. No es hasta que llegamos al clímax final, tan terrorífico como hermoso, cuando somos conscientes del mensaje final de la película: hay esperanza, el amor puede llegarnos a todos, por doloroso, irreal o peligroso que éste pueda ser.


lo mejor Lo mejor de "Déjame entrar"...

Lina Leandersson, todo un descubrimiento.

lo peor Lo peor de "Déjame entrar"...

Absolutamente nada.

Critica de "Déjame entrar" publicada el 2009-04-19
Más críticas de Judith Romero Ruiz




Película del Especial "Los vampiros en el cine"
"En aquellas míticas sesiones dobles en el cine de mi pueblo, mis cinco hermanos y yo, provistos de bocata y un refresco cualquiera aprendimos a asustarnos de la mano del VAMPIRO con mayúsculas." por Teresa Suarez
  Ir al especial Los vampiros en el cine