Crítica de Happy end

"

Una disparatada comedia sobre la vida humana y una auténtica joya de la Nueva Ola checoslovaca; el humor al servicio del arte."

 


Cecil B. Demente por Cecil B.


cartel de Happy end

Director: Oldrich Lipský
Estreno: 1967-05-18
Genero: Comedia

Esta película checoslovaca se me antoja como el paradigma definitivo de un tipo de cine a contracorriente, metafórica y literalmente, por un curioso motivo: está montada al revés, con sus personajes (todos) caminando de espaldas y sus diálogos (algunos) en sentido inverso. El filme hace añicos la linealidad más clásica y empieza por el final, con el tradicional Konec, al que le siguen lo que suponemos son los títulos de crédito finales, algunos de los cuales incluso se leen al revés.


El contrapunto lo pone la narración en primera persona del protagonista, que percibe la acción en dirección contraria y altera su significado, con resultados de lo más cómicos y pintorescos. Por ejemplo, aunque en el primer minuto vemos como muere en la guillotina, él interpreta que es su nacimiento. « Ustedes estarían pataleando en la cuna » comenta, « pero yo solo tenía cabeza. » Así que existen dos películas en Happy End, la que entrevemos sería el filme en su orden cronológico habitual (un grotesco drama) y lo que nos muestra el director Oldrich Lipský (una negrísima comedia).


La primera es la historia de un carnicero que ha descuartizado a su mujer y la ha metido en una maleta, crimen por el que es finalmente ajusticiado en la guillotina, y la segunda es la fábula de un hombre nacido y criado en la cárcel, que luego empieza su vida en el mundo exterior con una serie de objetos, entre los que se encuentra una maleta con una mujer en su interior que debe ser ensamblada, lo cual no es nada fácil, porque es la primera mujer que el protagonista ve y no hay libro de instrucciones, así que cualquier error... y podría crear un monstruo.


La cinta es un auténtico tour de force narrativo y un claro precedente de filmes como Memento (2000) o la más reciente El curioso caso de Benjamin Button (2008), y funciona casi como una mezcla radical entre ambas, pero con la virtud añadida de no tomarse muy en serio a sí misma. El filme es una extravagante comedia y una obra de arte y ensayo, donde la semántica inversa tergiversa el significado de cualquier hecho anodino y provoca todo tipo de situaciones disparatadas, confusiones y diálogos absurdos, del tipo:

-« ¿Sabes lo que representa nuestra familia?»

-«Vacas, cerdos y demás ganado, señor consejero. »


-«Bedrich se dedica a matar terneros. »



La absurdidad de las relaciones humanas y el concepto de la muerte están muy presentes, hay pequeñas dosis de gore y el ambiente puede resultar algo macabro, pero por encima de todo se impone el humor y la caricatura. La cinta utiliza el enrevesado montaje de acelerones e imágenes congeladas para crear una magistral pirueta de scratch cinematográfico, con la que se obtienen todo tipo de momentazos de indudable belleza plástica.


Al espectador, en el filme, le da la sensación de que el tiempo es una cosa viva, que en ocasiones se ralentiza y en otras se acelera, como si estuviéramos subiendo a toda prisa un tramo de escalera. La estrella es, sin duda alguna, el montaje. Happy End es una disparatada comedia sobre la vida humana y una auténtica joya de la Nueva Ola checoslovaca; el humor al servicio del arte.

La frase: « Las historias de amor todas son iguales, desafortunadas al principio y con final feliz. La mía es completamente diferente. »

lo mejor Lo mejor de "Happy end"...

La propuesta en sí, sorprendentemente creativa, vanguardista y disparatada, y el sobrecogedor instante en que el protagonista ensambla a su mujer.

lo peor Lo peor de "Happy end"...

Siendo duros, en el último tramo hay un bajón del nivel general.

Critica de "Happy end" publicada el 2009-05-18
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