Últimas críticas:
Muy buena
Un film estupendo,rodado con vigoroso pulso narrativo por un Darabont en estado de gracia, que comulga con la esencia del buen cine fantástico, recurriendo a un territorio de pesadilla lovecraftiana para cuestionar la propia base de nuestra fe."
por Ivan Villamel de El reducto del cinéfilo

Director: Frank Darabont
Estreno:2008-05-30
Genero:Terror
No había tenido mucha suerte el bueno de Stephen King con las últimas adaptaciones de sus obras al cine, ya que el punto de partida de films como “1408” creaban la espectativa de un producto solvente y digno, con un punto de partida prometedor, para caer (como en la gran mayoría de adaptaciones al cine de su obra) finalmente en un cúmulo de atropellados tópicos que daban al traste con las buenas intenciones expuestas en un principio. Por ello, el estreno de “The Mist”, asimismo basado en otra de las historias del escritor de Maine, se presentaba con cierto escepticismo entre gran parte del público, temeroso de que el exceso se apoderara de la propuesta y convirtiera la historia en un quiero y no puedo (como viene a ser el grueso del cine fantástico actual). Estos temores, harto justificados, se han esfumado tan rápido como acto de presencia hace la niebla en este film que se convierte por méritos propios en una de las mejores películas fantásticas vistas ultimamente.
El argumento, como ya conocerán los ávidos lectores de King, nos muestra la vida diaria de uno de esos pequeños pueblecitos que tanto abundan en territorio americano, y por consiguiente, en las novelas de Stephen King. Un lugar repleto de apacibles ciudadanos que esconden tras esa idílica presencia formal secretos que poco a poco van surgiendo a la luz, motivados en este caso por una extraña niebla que se apodera del lugar, y que mantiene encerrados a un grupo de personas en el supermercado del pueblo, temerosos todos ellos porque descubren que algo se oculta en esa extraña niebla que se ha apoderado del lugar. Su lucha, tanto interna como externa contra ese “algo” que se oculta entre las sombras, será titánica, repleta de contratiempos y situaciones que llevarán al límite aquella máxima que dicta que en las ocasiones donde el ser humano se ve acorralado, pierde toda noción de la ética y la moralidad, dejándose arrastrar por un afán de supervivencia salvaje y amoral.
Detrás de tan sugerente argumento, y dirigiendo de manera magistral la propuesta, tenemos al siempre acertado Frank Darabont, un director que suele tomarse su tiempo entre proyecto y proyecto, un detallista que siempre impregna a sus obras (la extraordinaria “Cadena Perpetua” y la interesante, aunque alargada hasta el extremo dado su limitado argumento, “La milla verde”, dieron fe de ello) de un tratamiento humanista, que contrasta con la dureza de un medio que pone al límite a sus personajes (curiosamente, en la mayoría de sus films hasta el momento, quitando “The Majestic”, existe un nexo en común, la del americano medio atrapado en un espacio acotado que delimita su acción física pero acelera su desarrollo o decadencia moral). Y es que además, la puesta en escena de Darabont es sencillamente magistral (citar la escena en la cual algunos personajes intentan describir lo que han visto en la parte trasera del supermercado sin caer en el ridículo dado el inverosimil argumento que podría suponer para el resto), mostrándose acertado tanto en las escenas de intimismo actoral como aquellas en las cuales la acción física se acelera dando pie a los ataques puntuales a lo largo del metraje.
El propio Darabont se encarga de la adaptación al guión de la novela (tarea en la cual, por cierto, posee aún más experiencia que como director), y lo hace de manera no menos brillante, teniendo en cuenta las limitaciones con las cuales cuenta una historia de este estilo, donde, evidentemente, todo juega en favor de una creación de atmósferas efectiva y que acepta una introducción fluida en el aspecto conceptual de la propuesta. Y no contento con su estupendo tratamiento durante toda la historia (que posee un pulso narrativo encomiable y perfecto en sus tres actos), Darabont se atreve a ir más allá, cambiando el final de la novela (que ya de por si era bastante ambiguo), por un nuevo enfoque a toda la historia, un cambio que probablemente resultará chocante para muchos espectadores amaestrados en finales felices o cerrados a una condescendiente actitud de corrección política, ya que se trata de un final con un cinismo aplastante, una macabra resolución que dota a toda la película de un sentido aún más pronunciado (sin desvelar por supuesto dicho final), un acabado excepcional (y aplaudido por el propio Stephen King por cierto).
Curiosamente, algo que suele fallar en este tipo de producciones, los actores, aquí también son motivo de alegría por el aficionado al buen cine fantástico, estando todos ellos más que correctos, incluso personajes secundarios que habitualmente no aportan mucho limitándose a cumplir el expediente, aquí con simples retazos de cotideanidad se valen por si mismos para resultar cercanos al espectador. Mención aparte para Marcia Gay Harden, que juega en un terreno peligroso como es el fanatismo religioso y sale airosa de la propuesta cuando su papel andaba en la cuerda floja durante parte de la historia, o incluso para el pequeño Nathan Gamble como hijo de Thomas Jane (cuya escena en la cual le suplica a su padre entre sollozos que vuelva con él es descomunal).
Todos estos elementos se mezclan cual poción mágica para dar como resultado una impecable película de género, con estupendas set pieces bien esparcidas a lo largo del metraje para compensar aquellos momentos en los cuales el enfrentamiento entre las personas atrapadas transcurre por previsibles derroteros, que no por menos efectivos, corrían el riesgo de recibir demasiada atención con respecto a la amenaza física. Un equilibrio formal que se beneficia de escenas sensacionales (la escena de la cuerda, la de ciertos insectos al anochecer, o la de la farmacia, poseen un halo de sugerente amenaza que brillan con luz propia, una luz cegadora que nos transporta a un fascinante recorrido por un tunel del terror moderno). Al contrario de lo que suele ser habitual (y pese a que los efectos en ocasiones son algo arcaicos), la comunión entre fondo y forma es perfecta.
Su mensaje soterrado, de un pesimismo descarnado, se va intuyendo a lo largo de la historia, y es que esa acertada alusión de poderoso calado religioso, se va apoderando cual amenaza interna que en ocasiones provoca un miedo mayor que cualquier ser que aceche en la niebla, poco a poco, la fe en el ser humano se transforma en fanatismo, en una perdida de la cordura que crea una estrecha relación directa con el tono lovecraftiano del cual se apodera poco a poco la escencia del film (Lovecraft siempre tan presente en la literatura de King), hasta llegar al extraordinario final, más cercano, como ya comentaba, al territorio del simbolismo religioso (aquello de lo que huyeron, quizás podría haber sido una elección mejor ? ), que un final mainstream cualquiera.
Un film estupendo, una de las mejores adaptaciones de King que se recuerdan, rodado con vigoroso pulso narrativo por un Darabont en estado de gracia, que comulga con la esencia del buen cine fantástico, recurriendo a un territorio de pesadilla lovecraftiana para cuestionar la propia base de nuestra fe y de la violencia como solución de irónico y cruel destino. Uno de los mejores films de cine fantástico del año con diferencia.
Lo mejor de "La niebla de Stephen King"...
El equilibrio impecable entre todos sus elementos técnicos y argumentales.
Lo peor de "La niebla de Stephen King"...
La propia limitación de un producto mainstream.
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