Pozos de ambición 2008 · Película
Sinopsis: Texas, principios del siglo XX. Una historia sobre la familia, la avaricia y la religión. Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) se traslada a una miserable ciudad con el propósito de hacer fortuna, pero, a medida que se va enriqueciendo, sus principios y valores desaparecen y acaba dominado por la ambición. Tras encontrar un rico yacimiento de petróleo en 1902, se convierte en un acaudalado magnate. Cuando, años después, intenta apoderarse de un nuevo yacimiento, tiene que enfrentarse al predicador Eli Sunday (Paul Dano). Adaptación de la novela de Upton Sinclair "Petróleo", escrita en 1927.
Cuando la ambición se cruza con la fe
Nada de alardes. Nada gratuito.Estamos viendo a hombres reales, luchando contra sí mismos y el mundo.
Una peli cojonuda, preciosa y magnífica. Terrorífica y maléfica. Peligrosa. Clásica. Atrevidamente antimodernista. Casi perfecta.
Sin duda, una película para perdurar.
Cuando uno se da cuenta de que nada sobra en una película, no puede hacer nada más que rendirse a sus pies, como un pobre mortal.
Turbio y complejo relato de la codicia, poderosa alegoría que alumbra los rincones más tenebrosos del alma, una brutal epopeya que bebe de clásicos para estampar un sello propio y fascinante, obra maestra absoluta con un actor inmenso, legendario.
Quintaesencia del cine. Pozos de ambición"" es una verdadera maravilla, imprescincible desde ya.
Nada le sobra a esta descomunal obra que dibuja uno de los lienzos más oscuros y terribles de la condición humana.
Pozos de ambición es una hiperrealista involución espiritual inversamente proporcional a la evolución social, de atmósfera kubrickiana, para total lucimiento de un Daniel Day-Lewis inconmensurable.
Primer gran “intento” de P.T. Anderson. Y esta palabra consigue sintetizar todo: Riesgos, inquietudes, aciertos y errores. Todo ello en grandes cantidades, tantas como su extensa duración se lo permite.
Por encima de todo, la obra de Anderson es fascinante y envolvente como pocas. Resulta difícil no dejarse llevar por los sentidos y disfrutar de los andares torpes y cansados de un Day-Lewis que nos lleva al descenso hacia lo peor del alma humana.
Pozos de Ambición, es un buen ejemplo del cine que se valora actualmente, o se sobrevalora, según se mire. La más fiel competidora de No es País para Viejos, es ligeramente superior a esta, y un gran ejemplo del noble arte del cine.
Es como si Paul Thomas-Anderson hubiera volcado un cubo de fango, lodo y alquitrán sobre ""Gigante"" de George Stevens.
Hombres sin rostro (la escasa iluminación induce tal efecto), solo maquinaria de trabajo, perfiles que se hacen uno con el monstruo que excava la tierra en busca de negra sangre. En medio del infierno, el falso profeta y el perdedor vengativo. Alegor
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