Muy Buena
por Ivan Villamel
Lo mejor de "Hacia rutas salvajes"...
El equilibrio entre forma y fondo.
Lo peor de "Hacia rutas salvajes"...
La ambigüedad del mensaje.
Sus favoritas: No recomienda:
Después de una trayectoria más que interesante en el terreno de la dirección, el popular actor Sean Penn (sobra decir que aún más brillante como actor en la mayoría de ocasiones), nos ofrece su nueva película como director, una historia en la cual se ha implicado de manera más incisa si cabe que en anteriores propuestas, donde además de escribir él mismo el guión, adapta una historia real que le marcó profundamente. Se trata del best seller "Hacia rutas salvajes", escrito por Jon Krakauer, un periodista y montañista estadounidense que narró en su libro la odisea llevada a cabo por Christopher McCandless, un joven de familia de clase media-alta acomodada de la costa este, que renunció a toda posesión material y contacto emocional con su familia para emprender un (supuesto) viaje interior para descubrir su límite de superación personal, recorriendo asimismo gran parte del territorio norteamericano en su andadura.
La historia del film, viene a narrar básicamente el devenir de este joven, su renuncia a los estudios universitarios después de su primera carrera, y como deja atrás a su familia, incluyendo su hermana menor, con la cual le unía un lazo emocional considerable. A lo largo del film, Chris (Emile Hirsch), ya con el nombre ficticio de Alex Supertramp, vive diversas aventuras con todo tipo de personajes que va conociendo por la América profunda, aportándole en todos los casos algo especial, que le marca y le forma aún más su aventurero carácter.
La gran virtud de tener un actor privilegiado como Sean Penn en las labores de dirección, consiste básicamente en saber entender los mecanismos que llevan a un actor a dar ese plus de intensidad que otorga una mayor trascendencia y calado a sus actuaciones. Penn sabe extraer como director todo el potencial del reparto que posee, para equilibrar de manera clara su ambiciosa propuesta visual e ideológica. Su puesta en escena resulta solemne y concisa, incluso con afán de trascendencia (que en ocasiones se le va de las manos como veremos a continuación), filmando de manera brillante unos paisajes reveladores mediante un estupendo encuadre y un uso del panorámico excepcional, acompañado por la excelente labor como director de fotografía de Eric Gautier. Incluso en las escenas intimistas sabe situar la cámara para que resulte de una presencia fluida, sin necesidad de sobreponerse a la propia narración con las ínfulas de gran visionario que en ocasiones si padece en las escenas de exteriores (a modo similar de la estupenda "Una historia verdadera" del maestro Lynch).
Acompañado de un guión efectivo y notable, el cual únicamente padece un cierto bache transcurrida hora y media de película (y el cual entronca claramente como error con lo anteriormente apuntado por ese afán de resultar trascendente), la historia transcurre con un interés inusitado para ser una odisea tan deudora de un desarrollo interior por parte del personaje, resultando en todo momento interesante para el espectador la odisea de tan peculiar joven. Mención especial para ciertas escenas intimistas, cuyos diálogos resultan no solo conmovedores, sino de una carga emocional sobrecogedora (sobretodo aquellas con la pareja de hippies y la parte final con el espléndido Hal Holbrook, nominado al Oscar por su labor), resultando de lo mejor del film con diferencia.
Y no solo Hal Holbrook da muestras de una brillantez interpretativa privilegiada, ya que habría que destacar la labor de Emile Hirsch como el soñador Chris, en una interpretación que confirma lo que muchos ya intuíamos de este joven intérprete, que posee un talento complicado de encontrar en los actores de su generación ("Alpha Dog" y "Los amos de Dogtown" dan muestra clara de su talento y capacidad para asumir diferentes roles), dotando de vida propia a su personaje, algo que no era tan sencillo de conseguir vista la tendencia de la historia de resultar más simbólica que palpablemente realista. Además, el resto del reparto, pese a su mayor o menor presencia, resulta brillante en la mayoría de casos, no necesitando mucho más que una mirada, un gesto o escasas frases de guión para potenciar la profundidad de la historia que nos ocupa.
Una vez dicho esto, aclarar que pese a aquellos defectos que un servidor pudo detectar, y que comentaré a continuación, el nuevo film de Sean Penn como director se convierte de forma clara en un caballo ganador, ya que su afán de trascender jamás debe ser considerado una rémora que de al traste con el resto de grandes virtudes que posee esta sugerente historia. Nunca una obra de arte (que no olvidemos que el cine lo sigue siendo) debe ser acusada de pretenciosidad desmedida o de recibir calificativos como intelectualoide y similares. Conviene recordar siempre que el arte debe intentar ir más allá del riesgo, y Penn se toma este dicho al pie de la letra.
Este riesgo por parte del director se salda también con grandes virtudes simbólicas y dobles lecturas varias, como debería ser en cualquier obra cinematográfica. Ya que diversas dicotomías forman la base simbólica del relato, no estando tan alejadas como parece las unas de las otras, ni mucho menos. El conflicto entre las obligaciones de una vida trivial, carente de riesgos, e incluso acomodada, contrasta con el espíritu aventurero de Chris, con su amor por la libertad y buscar su propio camino, aquel que le permita liberarse de todas esas ataduras en forma de imposiciones sociales para descubrir su propio yo interior (especialmente reveladora la escena en la cual su hermana con la voz en off hace un paralelismo acertado entre el tormento interior de ambos por determinados sucesos de su pasado y la lucha de un rio contracorriente, el cual precisamente, en la imagen que sigue a continuación, amenaza a Chris y sus miedos de forma metáforica durante su travesía en rafting. El indomable río como metáfora de su tormentosa conciencia interior).
Se convierte todo el film en un retrato vitalista a la vez que desgarrador, emotivo hasta el extremo, pero sin caer en edulcoradas resoluciones ni giros de guión cuyo objetivo máximo sea alargar la situación más allá de lo necesario. Su búsqueda interior por ese vasto territorio que forman las grandes planicies del territorio americano le sirve a Penn para crear un retrato de personajes muy simbólicos, a modo de retrato coral de los diversos caracteres del pueblo americano, el corazón de la América profunda, una suerte de Wim Wenders vitalista a la vez que amargo, siendo todos aquellos personajes que conoce Chris durante su travesía, catalizadores de un estado emocional o evolutivo que la propia película se encarga de desgranar mediante estados numéricos durante la narración. Una declaración de amor por parte de Penn hacía "su" América, aquella que presta atención a los insignificantes detalles diarios para el resto del mundo, e incluso para el resto de su propio país, pero tan necesarios en estos tiempos de escasas historias intimistas. Incluso aquellos pasajes que hacen referencia a lecturas intelectuales y su aplicación al día a día por parte de los personajes, lejos de resultar pretenciosas como pueda parecer, le otorgan aún más valor al conjunto (aunque eso si, gracias a la labor excepcional de los actores, que impiden que sus personajes se conviertan en iconos ideológicos o morales mediante esos diálogos parafraseados de grandes escritores).
Ante tan atrevida propuesta, poco se le puede echar en cara a Penn en cuento a los defectos del film, que los posee sin duda alguna, pero que no enturbian el visionado de esta notable película. Poco importa que en ocasiones el mensaje sea ambiguo, inocente incluso, o que su labor de director se vea ligeramente empañada cuando en cierto pasaje del film cae en el propio autoembelesamiento hacia esos maravillosos parajes que aparecen durante la película, resultando a veces un ligero lastre al cual tampoco ayuda demasiado el episodio del segundo encuentro con los hippies, resuelto de manera algo superficial y que provoca un alargamiento del film, que requería de al menos veinte minutos menos de metraje para resultar aún mas efectivo.
Pero el gran defecto que sobrevuela el film a lo largo de sus 140 minutos de duración, es precisamente una elección tomada por parte de Penn como director, y que relaciona aquellos peros que he puesto con anterioridad. Penn opta por un camino arriesgado, el de posicionarse, tomando partido por la idea del viaje iniciático como algo necesario, digno de elogio, sin pararse a cuestionarse en demasía las repercusiones emocionales causantes en las almas en pena que conoce a lo largo de su trayecto. Este punto crea una sensación a lo largo del metraje de resoluciones inocentes en ocasiones, tanto a nivel de decisión como ideológico, sin cuestionarse algo que probablemente recorra la mente de todo espectador, el hecho de preguntarse uno mismo si de verdad se trataba de una decisión admirable o por contra venía condicionada por la inmadurez de un joven incapaz de afrontar sus propios miedos, decisiones y responsabilidades, si era fruto de la valentía o de la cobardía. En ese punto, su director nos deja clara su postura, y eso crea una sensación de duda con respecto al tono del relato, algo que probablemente dependerá del posicionamiento ideológico de cada espectador con respecto a tal decisión. Yo por mi parte, me niego a elegir, quedándome en el mero cuestionamiento de ambas decisiones.
Valentía o ingenuidad motivada por la cobardía emocional? de cada uno depende la elección de posicionarse al respecto. En cualquier caso, repito, la valentía de la propuesta fílmica está fuera de toda duda, y eso le da al acabado final una aureola de gran film que nadie podrá quitárselo, esas imágenes de grandeza del paisaje forma parte de la liberación personal que sufre Chris, y Sean Penn sabe jugar con ellas brillantemente, pese a recrearse demasiado en ellas en ciertas ocasiones.
En definitiva, un notable film, que pese a la ambigüedad de su mensaje, posee la virtud de remover conciencias, de provocar el propio cuestionamiento existencial, utilizando incluso sus ocasionales defectos para apelar al intelecto y la emoción como partes indisolubles de la vida.
Más criticas de "Hacia rutas salvajes"
Critica Hacia rutas salvajes 
Heitor Pan "Además de la música y la cuidada fotografía del film, destaca de manera rotunda el actor principal, Emile Hirsch, que lleva el peso de la película de forma magnífica, que nos hace ver la vida de una forma mucho más limpia y privada de prejuicios." 
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Javier G. Pasamón "Aunque me apasionen este tipo de historias y películas, no quita que Penn vaya en busca de una desorbitada grandilocuencia mediante el uso de su cámara consiguiendo crear una entromisión subrayada e innecesaria con la realidad filmada." 
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Bloody Will "Un film que emociona, conmueve y mantiene tu corazón encogido como una pasa.
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Daniel Galindo "Confirmado como director preciso, con estilo propio para contar las cosas, Sean Penn propone un relato sencillo aunque de proporciones épicas, más por lo que cuenta que por falsas pretensiones de grandeza." 
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Monica Jordán "Hacia rutas salvajes es una propuesta honesta y directa a la par que poco complaciente. Entra en un juego peligroso del que sale airosa: no hay autoconmiseración, ni lágrimas baratas, ni discursos dogmáticos impuestos, sólo sugerencias amplias." 
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Oscar Martínez "La nueva película dirigida por Sean Penn peca de cierta grandilocuencia y de proclamar un mensaje algo superflúo, pero su belleza plástica resulta simplemente incontestable." 
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Emilio Martín Luna "Una película que es un culto a la vida, al optimismo, una aventura en primera persona que nos hace participe y nos invita a soñar con lo bueno que nos rodea y saca lo mejor de nosotros." 
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Ivan Villamel "Notable film, que pese a la ambigüedad de su mensaje, posee la virtud de remover conciencias, de provocar el propio cuestionamiento existencial, utilizando incluso sus ocasionales defectos para apelar al intelecto y la emoción." 
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Ana Belén Pacheco "A parte de los actores y la fotografía impecable la película deja una amarga sensación de desaprovechamiento debido a una excesiva duración que hace en ocasiones perder el equilibrio." 
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José A. Peig "Sean Pean es un realizador brillante, sus personajes rebosan sentimiento y versatilidad en distintos registros, pero no se moja, y al no mojarse condena su producto a ser batiburrillo de interrogantes, desde una premisa excelente, desaprovechada. De potencial obra maestra a película muy estimable, sin más." 
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Javier Martínez "Chris McCandless es el niño que los soñadores llevábamos dentro y hemos matado a base de hipotecas. Solo por esto ya merece la pena ver "Hacia rutas salvajes", para que el nombre de una persona normal (una entre un millón) no caiga en el olvido" 
Critica Hacia rutas salvajes 
Francisco Bellón "Hacia Rutas Salvajes es una película con muchas aspiraciones filosóficas y morales que naufraga por la pedantería e inconsistencias del discurso de Sen Penn." 
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