Valoración de Salir Pitando

Ivan Villamel Pésima!
1 estrella

por Ivan Villamel

lo mejor Lo mejor de "Salir Pitando"...

Los actores están bastante consistentes.

lo peor Lo peor de "Salir Pitando"...

Todos los elementos restantes.

Sus favoritas:

  • La Cosa (2008-04-16)

    No recomienda:

  • Rubia y explosiva (2008-05-14)

  • Salir Pitando

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    "Un filme mediocre, donde la eficaz labor de los actores, no puede sobreponerse a un guión insulso, carente de fuerza, trasladado a la pantalla con inusitada mediocridad por su director, quizás más pendiente de su remuneración que..."

      

    cartel de Salir Pitando
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    Director: Álvaro Fernández Armero
    Estreno: 2007-09-21
    Genero: Comedia

    Decadente es el término más apropiado para calificar el reciente cine cómico español, unas historias donde el desinterés por parte del espectador crece paralelo al aumento de producciones de este tipo de humor insulso y desinteresado. Bien harían las grandes esferas de nuestro cine en plantearse seriamente hacia donde va encaminada esta corriente, de la cual he hecho denuncia en más de una ocasión (y es que, pese a los grandes creadores de género o el reciente éxito de filmes como REC o El Orfanato, el dramón social y la comedia insulsa siguen dominando nuestra apolillada cinematografía). Vuelve el humor vulgar, zafio y sin una base consistente en forma de sólida historia que respalde el humor mostrado en pantalla.

    En esta ocasión, el argumento de "Salir pitando", nos situa en la piel de José Luis Pérez (Guillermo Toledo), antaño uno de los mejores árbitros de nuestro país, y ahora caído en desgracia por una serie de decisiones arbitrales polémicas que siempre beneficiaban al equipo de casa. Atraviesa un momento complicado en su vida, tanto profesional como personalmente (la separación de su mujer no la lleva demasiado bien tampoco). Aunque todo eso puede cambiar desde el momento que le ofrecen la posibilidad de arbitrar el decisivo último partido de liga entre el Recreativo de Huelva y el Valencia, y es que, a partir de ese momento, deberá superar sus fobias, acompañado de su fiel linier Rafa (Javier Gutierrez), que a su vez, esconde su incipiente relación amorosa con la ex de José Luis.

    Como se puede apreciar, el argumento no es precisamente la panacea absoluta de la historia elaborada, y a pesar de ello, si que suele resultar rocambolesca en multitud de ocasiones. Su director, Álvaro Fernández Armero, había dado muestras en su irregular filmografía de cierto buen gusto a la hora de tratar la comedia adulta ("El juego de la verdad", "Todo es mentira") o el drama ("Brujas"), aunque en alguna otra ocasión no pudo evitar caer en proyectos realmente mediocres ("El arte de morir" es un borrón importante en cualquier expediente). En "Salir pitando" muestra aquel problema que siempre recorrió su cine, una falta de personalidad importante en la puesta en escena, algo que en sus mejores momentos supo sortear mediante solventes guiones que daban un cierto empaque a algunas de sus historias. En esta ocasión, una vez más, su puesta en escena es bastante académica e impersonal, y por desgracia, no se ve acompañada por un guión decente. El libreto de Juan Cavestany y el propio Fernández Armero es muy plano, recurriendo al humor trasnochado e intrascendente, siempre bajo los trillados caminos de la explotación emocional de personajes de clase media-baja ante sus poco interesantes problemas.

    Ese problema, que afecta a la narración hasta convertir el filme en un producto monótono y/o monotemático, acaba por convertir "Salir pitando" en una más de esas tontas comedietas españolas que se obsesionan con mostrar, mediante una puesta en escena pobre e incluso mediocre en cuanto a medios, las penurias de la clase obrera de barriada en nuestro país ("Dias de futbol", "Dias de Cine" o las dos partes de "El otro lado de la cama" serían un programa digno de esta aburrida corriente, sin nombrar la bazofia fílmica del señor Segura), una corriente que ya acaba por si misma con la mínima valía que tenían en sus inicios como productos ocasionales y hasta cierto punto simpáticos.

    Por suerte, y en eso hay que reconocerle a sus creadores un considerable acierto de casting, la labor actoral está por encima del resto de elementos que componen tan previsible comedia. Guillermo Toledo y Javier Gutierrez demuestran una considerable pericia a la hora de tratar sus personajes, y a pesar que no pueden distanciarse del mediocre guión y de la pobre puesta en escena, consiguen crear bajo ese halo de tristeza y desesperanza, unas caracterizaciones bastante consistentes, y ese acierto, también es digno de reconocimiento. Incluso los secundarios, se muestran bastante correctos en su labor, algo que da un mínimo de consistencia y evita que la película caiga del lado del desastre más absoluto.

    Cuando una historia como esta ofrece tan poco, uno, como aficionado en general al cine, se pregunta asimismo sobre la necesidad de producir en masa, o cuanto menos, bajo su concepto de producto anual, un filme de estas características en nuestra cinematografía, amparado siempre bajo los auspicios menos optimistas por gran parte del público, que se encuentra hastiado de ese tratamiento único de la comedia española sobre las desgracias de la clase trabajadora en nuestro país. Este tema daría mucho de si, y probablemente sería revelador en cierta manera de la idiosincrasia de parte de nuestra sociedad, desinteresada de algo más allá que la charcutera de la esquina. Uno no acaba de asumir como en otras cinematografías, el humor dispara con bala hacia el poder, las injusticias sociales o hacia la alta sociedad y sus, en apariencia, buenas costumbres carentes de verdadero sentido de la ética (¿es que nadie recuerda la comedia clásica?). Es denunciable ese tono de falsa denuncia condescendiente que posee nuestra comedia, haciendo especial énfasis en las vicisitudes de pobres desgraciados sin trabajo o sin amor propio, de verdad, es una reveladora y deprimente evidencia de la poca capacidad de nuestra industria.

    Cualquiera que se acerque a su videoclub más cercano a hacerse con esta película, durante su visionado recordará escenas, lugares comunes e incluso gracias sin sentido (igual que las películas comentadas en el párrafo anterior), y lo hará porque como comentaba anteriormente, su intento de crear una base profunda y melodramática esconde una carencia de verdadera esencia de buen cine, aquel que crea los cimientos bajo una premisa verdaderamente interesante y consistente. A lo largo de su medido metraje, el desinterés va creciendo de forma alarmante, signo ineludible de que algo no funciona, y no lo hace ni desde la perspectiva argumental, ni dramática (en todo momento sabemos que va a pasar), ni tan siquiera de cierto empaque visual o de producto con un acabado más que consistente.

    Todo es tan gris en esta mediocre propuesta, que es imposible evadirse del verdadero motivo de la creación de un filme de estas características, el sentido mercantilista. Después se le podrá criticar al cine americano su apuesta en muchas ocasiones por el sentido único de la obsesión económica, su prepotente apuesta por impresionar al espectador, o incluso su funcionamiento del cine supuestamente indie bajo los parámetros del cine cool, pero las comedias facturadas en nuestro país, no alcanzan ni por asomo, los productos que nos llegan no solo del país de las barras y estrellas, sino también de la mayoría de vecinos europeos. Al menos en "Salir pitando", no sale Fernando Tejero, algo hemos salido ganando los espectadores.

    Un filme mediocre, donde la eficaz labor de los actores, no puede sobreponerse a un guión insulso, carente de fuerza, trasladado a la pantalla con inusitada mediocridad por su director, quizás más pendiente de su remuneración que de dar consistencia a un producto olvidable. Totalmente prescindible.


    Publicada el 2008-04-08
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    Kiko de España Kiko de España "Viendo como está el panorama nacional hoy, al menos te ríes un rato y se te olvida la fotografía, que es un poco chabacana. Me ha gustado." 


    No recomendanda por...


    Francisco Bellón Francisco Bellón "Salir Pitando es una comedia sin gracia ni chispa que se enmascara como homenaje a una de las situaciones más cómicas que ha dado el fútbol en las últimas décadas." 


    Rafa Ferrer Rafa Ferrer "Es curioso que en España, un país donde el fútbol mueve más dinero que cualquier otro deporte, no se hagan más películas basadas (o apoyadas) en él, aunque, también es verdad que si todas las cintas que versen sobre fútbol van a ser como esta... Apaga y vámonos" 


    Ivan Villamel Ivan Villamel "Un filme mediocre, donde la eficaz labor de los actores, no puede sobreponerse a un guión insulso, carente de fuerza, trasladado a la pantalla con inusitada mediocridad por su director, quizás más pendiente de su remuneración que..." 



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