
Buena
por Ivan Villamel
Lo mejor de "No digas nada"...
Sus diálogos repletos de mordacidad y sus aspectos técnicos.
Lo peor de "No digas nada"...
Es demasiado ligera para trascender más allá del producto ocasional e intrascendente.
Sus favoritas: No recomienda:
Director: Felipe Jimenez Luna
Estreno:
2007-12-28
Genero: Comedia
En esta época de vacas flacas para la comedia nacional, donde la caspa ha parecido apoderarse de las pantallas de nuestro país ofreciéndonos comedias insulsas que parecen deliberados clones unos de otros ("Salir pitando" sería el ejemplo más reciente), uno se pregunta la verdadera capacidad del humor dentro de nuestras fronteras, si realmente se debe todo a un descenso de calidad en las propuestas o es que realmente estamos abonados al humor cañí y sin gracia alguna para el resto de nuestros días. No parecía irle mucho mejor a la comedia de carácter juvenil, dado que filmes de reciente factura como "Fin de Curso" o "Café solo...o con ellas" habían dejado claro que puestos a caer más bajo, todavía existía margen de sobras para empeorar lo que se creía como el extremo de la mediocridad. Es por ello, y por sus propias virtudes (livianas si se quiere, pero virtudes al fin y al cabo), que una producción como "No digas nada" hubiera merecido mayor suerte a la hora de arrastra gente al cine para apoyar producciones que se alejan del humor inocuo para fijar sus miras en dignificar un género siempre maltratado.
El argumento del filme parte de una premisa bastante interesante y con un énfasis considerable en el humor cáustico. Todo comienza cuando Silvia (Claudia Molina), tras asesinar al profesor por el cual se sentía atraída tras una situación comprometida, empieza a cogerle el gusto a acabar con todos aquellos que le compliquen la existencia, arrastrando con ella a sus amigos, para finalmente, conseguir la complicidad de toda su clase, que deciden por votación popular acabar con aquellas personas que les hacen la vida imposible. Entretanto, un policía con más pinta de patán de tres al cuarto que oficial de la ley, les sigue la pista intentando dar con el culpable de tanta desaparición en el pueblo.
De evidente de puede considerar el hecho que un punto de partida como el comentado no daría para una consistente apuesta capaz de perdurar más allá del producto ocasional y además, de irregulares resultados, pero como bien dice el dicho popular en el país de los ciegos el tuerto es el rey, y de ello se beneficia la ópera prima de Felipe Jiménez Luna, el listón en este tipo de comedias está tan bajo que siendo su carta de presentación un filme muy modesto en planteamiento y resultados, consigue sin grandes dificultades erigirse por encima de la inmensa mayoría de producciones similares, utilizando para ello además una considerable atención a los elementos técnicos y un aspecto visual trabajado, sin grandes alardes en su puesta en escena, pero si prestando mucha atención a las tonalidades y el acabado visual atrayente (grave error de, sin ir más lejos, dos producciones comentadas en lineas anteriores). Jiménez Luna posee además la ventaja de haber escrito un libreto donde la comedia negra reina por encima de cualquier otra tonalidad, dejando claro que pese a la ligereza de ciertas denuncias sociales que pretende mostrar quedándose en un cierto limbo de intenciones realmente comprometidas, los buenos diálogos repletos de mordacidad y gracia evidente, son un punto de partida lo suficientemente consistente como para que el grupo de actores (Alba Alonso, Jimmy Barnatán, Antonio Barroso, Elio Gonzalez, etc) surgidos de la televisión sepan hacer suyos unos personajes que de tan ligeros resultan simpáticos en su intrascendencia.
Más allá de esos diálogos ingeniosos existe dentro de la película un par de apuntes de sutil calado que no deberían pasar por alto, el mero hecho de parecer encontrarnos frente a una versión patria y de marcado carácter juvenil del "Pero quién mató a Harry?" del maestro Hitchcock (salvando las distancias evidentemente) da pie a una serie de escenas de contrastada eficacia cómica (la persecución a la "Tuna"o el entierro del nazi), encontrando en la mordacidad el mejor aliado para la burla sarcástica de algunas intenciones que todos llevamos ocultas en nuestro interior hacía ciertos estamentos que han complicado tanto nuestra existencia (se podría considerar ese punto en concreto el reverso de "Un día de furia" de Schumacher, mientras aquel buscaba el drama como catalizador de esa frustración, Jiménez Luna encuentra en la comedia ligera su mejor aliada). Además, una detallada atención al punto de partida del filme, nos muestra una crítica soterrada a aquel generador de conflictos que siempre surge de las altas estancias más privilegiadas (Silvia es una pija redomada y con sus caprichos arrastra al populacho a decisiones generadoras de conflictos), tanto si es a nivel puramente personal personificado en un ente físico, como el de cualquier estamento con poder de decisión desde su alta alcurnia con desinterés hacia los humildes inferiores.
Un filme simpático pese a su ligera propuesta, cuya mordacidad compensa ciertas escenas con tendencia al humor grueso y le hace resurgir como una propuesta interesante en un mar de mediocridades destinadas al mercado juvenil. Muy divertida.
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