
Mediocre
por Ivan Villamel
Lo mejor de "An American Crime"...
Catherine Keener y la doble moralidad.
Lo peor de "An American Crime"...
Técnicamente es bochornosa y al director le queda muy grande el encargo.
Sus favoritas: No recomienda:
Director: Tommy O’Haver
Estreno:
2008-06-13
Genero: Drama
Mantener la fidelidad requerida a la hora de adaptar un triste episodio real acontecido en el estado de Indiana a mediados de los sesenta era quizás el mayor contratiempo que pudiera tener una producción como “An American Crime”. Gracias a la turbia realidad que siempre rodeó aquella tragedia, y a una efectiva labor de memoria histórica mediante la recuperación de documentos escritos sobre el caso, el punto intermedio entre realidad y licencias creativas ofrecía mayores posibilidades si cabe a la propuesta, una privilegiada situación con la cual su director, no ha sabido lidiar debido a sus evidentes carencias como cineasta. Se trata de una ocasión perdida, y cabe lamentarse de ello porque en pocas ocasiones podrá encontrarse un cineasta ese material de partida tan dado a desarrollar una historia que impacte y acongoje al espectador.
El argumento, bastante fiel en principio al suceso real, nos muestra a dos feriantes que deben abandonar su pequeño pueblo de Indiana dejando a sus dos hijas Sylvia (una correctísima Ellen Page que sino alcanza su habitual brillantez interpretativa es por la deliberada caracterización sumisa de su personaje) y Jennie (Hayley McFarland, algo desaprovechada) al cargo de una mujer madura y soltera, de nombre Gertie (Catherine Keener), que a su vez pasa por penurias económicas para subsistir al cuidado de sus seis hijos. Poco a poco, y debido a sucesos relacionados con los celos por parte de Paula (sensacional Ari Graynor), una de las hijas de Gertie, Sylvia sufrirá un acoso constante que acabará derivando en una tortura física y mental al borde la locura.

Mediante un comienzo cercano a la comedia costumbrista de vitalista discurrir, iremos conociendo poco a poco los personajes y motivaciones que llevan a cada uno de los personajes a verse abocados a una espiral de sordidez considerable, recurriendo para ello a la división narrativa en dos canales que no acaban de encontrar un equilibrio del todo consistente, ya que mientras recordamos la historia y como los sucesos acabaron en tragedia, asistimos a la celebración del juicio que finalmente cerrará el filme sin crear un nexo de unión entre ambas ramas narrativas. Ante esta situación, que supone un conocimiento por parte del espectador del final de la historia (sin ir más lejos cualquiera que lea su sinopsis sabrá el final del filme), el filme requería un pulso narrativo al alcance de los grandes cineastas, algo que Tommy O'Haver nunca ha sido (su carrera ha transitado la comedia más burda o intrascendente en el mejor de los casos), y de eso se resiente claramente la película.
O'Haver hace concesiones impropias de un cineasta de su supuesta categoría profesional, desdeñando todo interés en una puesta en escena apropiada y recurriendo a un estilo visual más propio de cualquier sobremesa dominical que de un producto con ínfulas de trascendencia (su uso y abuso del primer plano y el plano medio corto es bochornoso), dejando la inevitable sensación de limitación técnica (y no solo a nivel personal como director, sino incluso en demás elementos técnicos que son de una pobreza considerable) y carencia de personalidad como cineasta. Este hecho, tan necesario para llevar la producción a buen puerto, acaba por crear la más absoluta invalidez como filme perdurable, y por inercia le lleva a emplear aquello que jamás debe emplearse en este tipo de historias, la manipulación gratuita. Este hecho se muestra de forma tímida en su tramo inicial, y de contundente presencia cual luces de neón en su twist final, en un principio la narración se sostiene por dudosas resoluciones argumentales que justifican actitudes de forma algo precipitada y forzada (un solo comentario de su hija fuerza una tortura física por parte de Gertie a Sylvia), dando pie a reacciones extremas de injustificable discurrir (algo que repito, se debe a la ineptitud de su director en cuanto a pulso narrativo). Se muestra más pendiente del espectador mediante golpes de efecto que creen una incomodidad forzada en el visionado que en una lógica interna del relato, y eso se convierte en la opción más gratuita posible en su tramo final, donde el recurso fácil ya no es una opción secundaria, sino la elección principal que justifique ciertas licencias creativas de dudosa presencia en el libreto (las escenas oníricas son demenciales y sobretodo de una manipulación enorme para hacer más impresionable el suceso final).

Ante tan cuestionable guión y unos aspectos técnicos paupérrimos, la incontestable verdad hace presagiar una producción totalmente fallida, pero en cambio, sabe jugar con dos conceptos que hacen que el filme se sostenga por los pelos pese a quedarse en tierra de nadie realmente. Esos dos conceptos resurgen con fuerza y validan la presencia de “An american crime” como filme parcialmente interesante, por una parte la sensacional interpretación de Catherine Keener , (que borda su papel sin caer en el exceso o la carencia de ciertas emociones y que además ve secundada su interpretación por una más que efectiva labor general del reparto), y por otra la consistente denuncia de la doble moralidad americana (con claras alusiones al fundamentalismo religioso mal entendido y de esencia oportunista), mostrada de forma brillante en todo el relato y que sepulta de forma rotunda la ilusoria sensación optimista del estilo de vida americano tan publicitado en la época que transcurre la acción. Esos dos factores son los que sostienen el filme cogido por los pelos pese a su aura de producción independiente de qualité.
“An american crime” además resulta menos dura y escalofriante de lo que pueda parecer en un principio (de hecho el argumento provoca más incomodidad que el propio filme), centrándose más en las motivaciones que los hechos, y por ello cercana a una crónica de sucesos gratuita pese a no recurrir al efectismo visual (que no narrativo por supuesto), pero también carente del pulso narrativo requerido para que cuando la cámara se muestra tímida y mira hacia otro lado en escenas comprometidas, la puesta en escena compense esa sutileza que pretendía. Lo que queda es un filme interesante, sostenido por la brillante interpretación de Keenar y su alusión directa al fundamentalismo religioso de doble moralidad, todo ello dentro de una desangelada narrativa que transcurre a trompicones y sin resultar lo transgresora que prometía.
Más criticas de "An American Crime"
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Adrian Bravo "Es una película necesaria en tiempos en los que la tortura y la vejación son justificados con fines políticos y se da por sentado que lo éticamente correcto siempre mora en occidente, aunque viéndola se nos revuelva el estómago y sacrifiquemos la cena." 
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Oscar Martínez "Bastante inquietante. Nos mantiene en tensión durante buena parte del metraje gracias a la genial labor interpretativa de sus dos actrices principales." 
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Carlos Giacomelli Puig "Película durísima, ofensiva y descorazonadora. Pero también es una de esas escasas películas que hacen pensar y reflexionar (y odiarnos un poquito más) sobre temas que no son de nuestro agrado. Y todo tan bien hecho como fantásticamente interpretada." 
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Andrés Pons "Pues con todas esas virtudes que no son pocas, destacaría la valentía de la propuesta que nos adentra en ese universo católico de grandes creencias para justificar un crimen, esa doble moral americana que excelentemente es retratada." 
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Oscar Torrado "An American Crime cumple con su objetivo: contar una historia real. La película funciona gracias a las dos protagonistas y porque se hace más fiel a la historia real." 
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Tomás Diaz "Efectivo relato que alumbra lo más siniestro y enfermizo de la condición humana, una película más voluntariosa que brillante, que se sirve de dos excelentes actrices para sustentar la macabra función." 
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Federico Casado Reina "Es un film que puede herir la sensibilidad no ya por la crudeza de sus imágenes, sino por la espeluznante situación... y por descubrir que fue algo real." 
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Leo A.Senderovsky "El desarrollo del relato potencia el horror y la crueldad propios del caso, apelando a los recursos más genuinos, una puesta metódica, sencilla y directa, e interpretaciones memorables, elementos que la hacen merecedora de todos los elogios." 
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Iñaki Bilbao "La película, desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, no es muy allá, estando claramente supeditada a las excelentes interpretaciones de sus actrices, todas ellas brillantes, destacando personalmente a Ary Graynor." 
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Ivan Villamel "Lo que queda es un filme interesante, sostenido por la brillante interpretación de Keenar y su alusión directa al fundamentalismo religioso de doble moralidad, todo ello dentro de una desangelada narrativa que transcurre a trompicones." 
Critica An American Crime 
Francisco Bellón "An American Crime, en su intento por contar de la forma más auténtica y cruda posible unos hechos de por sí espantosos, pierde su alma, y se queda en un film correcto, pero plano emocionalmente" 
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