¿Sabes cuando vas a un museo de
arte moderno o contemporáneo y te paras delante de una obra para "admirarla" o simplemente para mirarla?, si os
fijáis en el resto de la gente
viréis tres tipos de "admiradores" de la obra, el primero es el que parece entenderla y se queda largo rato escudriñando todos y cada uno de los rincones de la creación, el segundo es el que no sabe muy bien en que fijarse pero le encantaría entenderla y a la vez que mira el cuadro, escultura ,etc, mira al "entendido" y se fija en lo que observa este, y por último esta el tipo en el que creo nos englobamos todos los demás y es el que si le gusta estéticamente se para y si no le echa un ojo y pasa de largo.
Pues con este
film pasa exactamente eso, es un "cuadro" que en un principio parece otro cualquiera, pero cuando te paras a admirarlo te pueden pasar dos cosas que a la primera excentricidad del autor digas: ¡pero que rollo es este! y dejes de mirarla, o que eso te haga tener más y más curiosidad por como sigue y tratas de encontrar la siguiente rareza, si te pasa lo segundo llegas al final y entonces es donde automáticamente te clasificas en uno de los tres tipos de los que hemos hablado antes y puedes decir si eres del primer tipo "obra maestra de
Michael Haneke", si eres del segundo tipo (en los que me incluyo yo mismo) dices: "curiosa
película de
Michel Haneke" sencillamente porque
no se por donde
cogerla pero no me ha desagradado del todo y si eres del tercer y más común de los tipos o has dejado de mirar la
peli a la mitad o si has aguantado dices:"vaya mierda de
película".

Con esto lo que está claro que ha logrado el director es que su
film no pase desapercibido para todo aquel que la vea, y para ello ha tenido que hacer dos, la
original film alemán de 1997 abucheado en
Cannes y el
remake americano de 2007 del mismo
Haneke.