
Buena
por Ivan Villamel
Lo mejor de "Funny games (2007)"...
La puesta en escena de su director, y la correcta labor actoral.
Lo peor de "Funny games (2007)"...
Gravísimo defecto de fondo al tratar de vampirizar la esencia europea dentro del contexto de la sociedad americana, y que no ha mejorado los defectos de su anterior filme.
Sus favoritas: No recomienda:
Director: Michael Haneke
Estreno:
2008-07-04
Genero: Suspense
Sorprendente es el hecho que Michael Haneke decidiera rendir pleitesía a un estamento como Hollywood, él tan reacio a tomar actitudes condescendientes ante estamentos oficialistas o de marcado carácter aburguesado, o quizás no tanto teniendo en cuenta que su doble moralidad ha recorrido siempre la retahila de controvertidas obras que conforman su filmografia. Un cineasta que bascula siempre al límite de la crítica social de una sociedad a la cual él mismo parece formar parte de manera indisoluble, y una cierta tendencia a la sorna excesiva y carente de sentido narrativo.
Se trata de un director que parece seguir al pie de la letra aquella máxima que reza que el fin justifica los medios, y de ahí su evidente tendencia a la manipulación en ocasiones cuestionable, aunque, que duda cabe que sus mensajes nunca dejan indiferente y de eso todo cinéfilo debe beneficiarse, escarbando en sus obras hasta dar con elementos que dignifican el mensaje y otros que lo echan por tierra. No era ajena precisamente a esta corriente su altamente recomendable “Funny Games” (1997), un filme que pese a mostrarse irregular por esa tendencia ya comentada de su cineasta hacia la divagación manipuladora, acababa por resultar un notable filme de devastador mensaje crítico hacia una sociedad del bienestar afincada en el corazón de la burguesía europea.
De ahi la sorpresa de ceder ante el gigante americano, de aceptar la realización de un remake que solo es concebible desde dos puntos de vista, el primero bajo los parámetros de una reformulación a 10 años vista de una historia que podría haber evolucionado en su mente, algo que descarta de antemano al realizar un mimetismo absoluto con respecto a la versión europea, calcando practicamente plano a plano su controvertida obra. El otro punto de vista, quizás más cercano a las verdaderas intenciones de Haneke (por mucho que juegue otra vez a su habitual hipocresía moral diciendo que se trata de un filme destinado al público americano que no ve filmes extranjeros), cabe encontrarlo en el mero hecho de cobrar una cuantiosa cantidad que ni él mismo, como buen burgués que es, rechazaría.
Ésta última elección no estaba exenta de riesgos, debido a que un posible fracaso de su remake mancharía su curriculum para aquellos paladines del snobismo cinematográfico europeo (algo de lo cual muchos disfrutamos por supuesto, no seamos tan falsamente frívolos), y sobretodo le cerraría las puertas de nuevo al mercado americano. Finalmente ha sucedido esto último, consiguiendo un monumental fracaso en la taquilla americana que se ha desentendido de todo interés por el filme, y provocando la indiferencia de la audiencia europea ante un remake completamente innecesario.
La palabra innecesaria es cierto que recorre la esencia propia de todo remake, partiendo de la base que dentro de la declaración de Haneke si que existe una verdad rotunda, la única necesidad de reventar taquillas al otro lado del charco copiando filmes desconocidos por aquellos lares más allá de la comunidad cinéfila de mente abierta. Haneke vuelve a plasmar en imágenes su historia de forma brillante, con una puesta en escena que brilla con la sabiduría de aquel que sabe narrar mediante las imágenes una historia tan al límite de la desazón y la locura. Disecciona la cordialidad, las buenas maneras y en definitiva, la altanería de las clases altas mediante la plasmación real en dos adolescentes (notables Michael Pitt y Brady Corbert) de los miedos de dicha sociedad, mediante una enfermiza catarsis destinada tanto a remover estómagos por su amoralidad, como a provocar en cierta manera el nerviosismo del espectador más experimentado ante la avalancha de ilógica manipulación ante la cual nos encontramos (algo que supone claramente un contratiempo si tenemos en cuenta que en gran parte del metraje Haneke no avanza la narración pendiente de su historia, sino que vive pendiente de la cantidad de nerviosismo que puede provocar en el espectador mediante resoluciones argumentales provocadores sin necesidad ).
Se produce una cierta segregación entre el fondo y la forma, brillando de forma absoluta como creador de ejemplares planos cerrados, minimalismo exacerbado en cuanto a la emoción, y sobretodo su particular tendencia a despertar sensaciones con sus agresivos planos (en muchos casos la agresividad de su cine no viene condicionada por el movimiento acelerado sino por la elipsis visual), pero, una vez más, cayendo en cierta tendencia al exceso por momentos (no por conocido provoca menos dispersión la absurda escena del mando a distancia, una vez más, demasiado pendiente de la sensación en el espectador en detrimento de la fluidez narrativa del relato).
Ese brillante apartado técnico y de puesta en escena, unido a una elección bastante acertada en el apartado actoral (realmente todo el reparto cumple con creces pese a no poseer la desgarradora presencia de su predecesora) podrían hacer pensar en un filme con resultados cuanto menos notables,dado que la trasladación plano a plano se desarrolla con casi todas las virtudes de su anterior filme (y por supuesto, también con sus defectos, algo que también poseía su más que interesante versión europea), pero Haneke parece haber olvidado un aspecto importantísimo, y que no por ser desconocido por el gran público europeo que probablemente lo pase por alto, es menos importante, más bien invalida en gran parte la propuesta de su director al realizar el remake.
Este gran lastre consiste en el desconocimiento absoluto de Haneke con respecto a la idiosincrasia de la sociedad norteamericana. Con su remedo americano pretende validar aquella crítica soterrada hacia la aburguesada sociedad europea y sus buenas maneras a una sociedad que constituye por si misma un punto de alejamiento abismal con respecto a sus compatriotas europeos, mientras el filme avanza, nos damos cuenta que todo posee un tono decididamente europeo, un error de bulto al desconocer la alta burguesía americana. Quizás la lectura de Haneke buscaba potenciar el hecho que dentro de esa nueva sociedad que ha acogido su último filme, la violencia late aún con más fuerza dentro del sueño americano, una reflexión loable en un principio (y que los Coen tan bien supieron retratar en su excelente “No es país para viejos”), pero de la cual él mismo parece darse cuenta por momentos (solo así se entiende el evidente plano de la cadena americana de televisión teñida de sangre).
Haneke desconoce completamente la sociedad americana, y por ello el filme resulta en ocasiones tan atemporal y distante, demasiado correcto y sin fuerza en su mensaje al no ir dirigido a una sociedad que desconoce de lo que les está hablando el cineasta europeo.
Un filme tan correcto como innecesario desde el momento en el cual su director falla en la empresa más básica que requería su remake, distanciarse de la crítica hacia su tan conocida sociedad aburguesada centroeuropea en busca de la crítica al sueño americano.Este último hecho es algo que nadie debería despreciar sino quiere correr el riesgo de repetir los mismos errores que comete el cine americano a la hora de abordar la esencia europea.
Más criticas de "Funny games (2007)"
Critica Funny games (2007) 
Carlos Giacomelli Puig "Haneke ha cogido su guión original, lo ha pasado por un traductor de inglés y ha cambiado a Susanne Lothar, Arno Frisch y Ulrich Mühe por Naomi Watts, Michael Pitt, y Tim Roth. Y punto. ¿Estafa? Eso que lo decida cada uno..." 
Critica Funny games (2007) 
Tomás Diaz "Haneke calca a Haneke. Brutal, desazonadora, lúcida disección del acto violento, función macabra que se ríe de nuestros miedos burgueses y nos los sirve con atmósfera asfixiante pero adictiva. Obra superior del cine moderno, pura inteligencia." 
Critica Funny games (2007) 
Andrés Pons "Un filme impactante, áspero, seco, genial, directo al estomago, tramposo pero a la vez impactante sin necesidad de maquillaje. El horror a cara descubierta." 
Critica Funny games (2007) 
Ana Belén Pacheco "El resultado no es una mala película pero sí innecesaria." 
Critica Funny games (2007) 
Mario Mena "Michael Haneke ha logrado que su film no pase desapercibido para todo aquel que la vea, y para ello ha tenido que hacer dos." 
Critica Funny games (2007) 
Daniel Galindo "Una arriesgada y estudiada historia sobre la violencia gratuita, nuestra impasividad ante los hechos, la brutalidad del ser menos humano de todos... El problema es que Michael Haneke ya nos había contado la película." 
Critica Funny games (2007) 
Federico Casado Reina "Haneke, Pluscoamperfecto." 
Critica Funny games (2007) 
Ivan Villamel "Tan correcto como innecesario desde el momento en el cual su director falla en la empresa más básica que requería su remake, distanciarse de la crítica hacia su tan conocida sociedad aburguesada centroeuropea en busca de la crítica al sueño americano." 
Critica Funny games (2007) 
Luis Calderón "Ese es el problema de Funny Games que no consigue llegar a más personas y es una verdadera pena porque la cinta narra una oscura reflexión maravillosa que seguramente quedará en el olvido dentro de unas escasas semanas..." 
Critica Funny games (2007) 
Oscar Torrado "Esta película es una copia cuadro por cuadro de la original y es que Michael ni siquiera se molestó por enmendar los errores de la anterior." 
Critica Funny games (2007) 
Manuel Beirán "Al final todo es un juego, bastante divertido, donde nada es lo que parece y lo único que hace la película es jugar con el pobre espectador y no con Naomi Watts and Family.
" 
Critica Funny games (2007) 
Leo A.Senderovsky "Existe un propósito por el cual alguien de la talla de Haneke se atreve a “autoplagiarse” con su última obra. Probablemente, ese propósito se encuentre en el juego que se establece principalmente entre la perversa pareja de jóvenes y el espectador." 
Critica Funny games (2007) 
Oscar Martínez "Excesivamente protocolaria y carente de alma. Michael Pitt se encuentra a años luz de la depravada y perturbadora interpretación de Arno Frisch, algo de lo que la película se resiente enormemente." 
Critica Funny games (2007) 
Pablo Rodríguez "Siendo sinceros al cien por cien, esta película me ha supuesto una decepción total, más que nada porque es aburrida, vacía y desprovista de sentido. " 
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