
Buena
por Ivan Villamel
Lo mejor de "All the boys love Mandy Lane"...
La profunda carga de denuncia religiosa.
Lo peor de "All the boys love Mandy Lane"...
La inexperiencia de su director pesa mucho.
Sus favoritas: No recomienda:
Director: Jonathan Levine
Estreno:
2006-10-10
Genero: Suspense
Que el cine de terror juvenil atraviesa un considerable agujero negro creativo es tan irrefutable como el propio agotamiento genérico a donde se ha visto abocado, de forma bastante previsible viendo los frágiles cimientos sobre los cuales se sustentaba, la recuperación de ciertos estilemas que ya fueron explotados hasta la extenuación en épocas pasadas. Este sepulcral hecho ha provocado que el grueso del terror juvenil disfrazado de "slasher" (ni hablemos ya de remakes asiáticos) esbozara en los últimos tiempos una difusa linea entre la explotación juvenil destinado al consumo rápido que con suerte alcanza el rasero de la medianía y un aparatoso spot televisivo destinado a la venta de una imagen que esconde el más absoluto de los vacíos creativos.
Curiosamente, un filme que ha pasado desapercibido y que se salva de la quema indiscriminada de subproductos púberes debido a su potente capacidad de lectura entre lineas pese a lo arquetípico de la propuesta es "All the boys love Mandy Lane", una historia con el suficiente interés como para gritar al cielo sus virtudes por encima de tantos clones de efectos somníferos.
Evidentemente el filme posee ineludibles defectos, como cierta dispersión por momentos hacía el cine teenager de previsibles consecuencias, y la notoriedad de la inexperiencia de su director, que demuestra su categoría de novel cuando el filme requería de un director con más potencia en su comunión fondo/forma, algo de lo cual carece la historia debido a la inexperiencia de su creador, incapaz en la mayoría de ocasiones de ofrecer el pulso narrativo que hubiera elevado al nivel de excelencia una producción que ofrece mucho más de lo que puede parecer en un principio.
Partiendo de ciertos elementos comunes, Jonathan Levine debuta en el terreno del largometraje buscando un razonamiento ideológico para abordar una historia cercana al bodycount de la toda la vida, y lo hace potenciando el mensaje con un enriquecimiento metafórico a través de la alusión constante al fundamentalismo religioso. Situa como centro de la acción a su personaje principal Mandy Lane (la exuberante belleza texana Amber Heard, vista en la reciente "Rompiendo las reglas"), partiendo de la virginidad asumida por parte de esta angelical joven crea un entramado de deseos ocultos, de hormonas alteradas en busca del premio final, poseer el cuerpo y el alma de tan cándida jovencita. A partir de esa base, que por momentos recuerda en el tono a "Carrie" de De Palma, su director plasma en imágenes el espléndido guión del también debutante Jacob Forman, dando pie a una serie de momentos que alternan una cierta previsibilidad argumental con una potentísima alusión soterrada al puritanismo en la tierra de las barras y estrellas. La competición por Mandy Lane se nos muestra mediante escenas de recargada y obsesiva alusión religiosa, ya sea mediante el sacrificio constante de la mayoría de personajes en pos de la etérea e idealizada Mandy, la inclusión de elementos bíblicos como la estupenda escena de la serpiente desplazándose erguida en el río hacía su virginal personaje principal o el revelador giro final donde su personaje principal demuestra que al igual que esos pastores fundamentalistas que pueblan ciertas regiones del país mediante estratagemas embaucadoras, los lobos con piel de cordero se esconden detrás de cualquier recoveco con inesperadas consecuencias.
No solo de la profunda carga religiosa del filme cabe felicitarse a la hora de abordar el visionado de un filme como éste, sino incluso del trato poco condescendiente que recibe una juventud extremadamente obsesionada con elementos tan básicos que les impiden forjar sus vidas mediante una ideología enriquecedora, siendo tratados como un grupo de estúpidos sin objetivos que hacen de lo evidente su razón de ser. Mensaje que encuentra su equilibrio absoluto en un giro final donde el capricho de la hipocresía religiosa de ciertas facciones de la sociedad americana encuentra su contrapunto ideal en la capacidad de la adolescencia infectada de banales principios religiosos para saltarse dichas normas y actuar con la hipocresía que se le presupone a aquellos paladines de la corrección mal entendida, y como ese mismo hecho puede volverse contra ellos mismos.
Así, entre esa más que efectiva doble corriente entre la desesperanzadora visión de una juventud con escasez de valores y el lavado de cerebro con mensajes ultrareligiosos mal entendidos ( en su tramo final el nivel de ironía enfermiza justifica e incluso da sentido a ciertas resoluciones argumentales que rozan lo esquemático y previsible), el filme navega por aguas poco transitadas en este tipo de producciones, creando además una base argumental que bebe de multitud de referencias estilísticas (el estilo visual de los años 70 con ese aspecto de gránulo sucio de colores cálidos que ya utilizó Marcus Nispel para su remake de "La matanza de Texas") y argumentales (a las ya mencionadas cabría añadirle las primeras historias de Kevin Williamson en cuanto al retrato de la juventud y ciertos momentos que recuerdan a "Un San Valentín Sangriento") para potenciar su efecto lúdico para no dejar en efecto único su acertadísima condición de denuncia religiosa.
Por momentos parece volver de forma fluida a los añorados 70, y por otros nos ofrece una devastadora esencia juvenil que recuerda sobremanera a los filmes de Larry Clark con una femme fatale de esencia puritana y contradicciones más que interesantes. La escena entre los dos personajes femeninos en la intimidad crea el germen de la duda que más tarde se encarga de contradecir con el personaje más adulto del filme, en una demostración más de la atención mostrada a la confusión adolescente de las nuevas generaciones, mediante instantes en los cuales el embaucador de feria ambulante que parece esconder el filme ofrece sus mensajes más contradictorios y potentes, ya sea con habil sutileza o mediante la inclusión de detalles técnicos muy anclados en el pasado (la brillante escena en su tramo final donde la cámara juega con la distancia entre el perseguidor y la perseguida antes de alcanzar a su amiga, y que tan deudora de la época que pretende evocar el filme resulta).
Buen slasher, previsible por momentos pero de hábil discurrir, con una crítica evidente en su fondo al fundamentalismo religioso que reina de manera atemporal y ajeno a toda evolución existencial en el corazón de la América profunda. Por fin un filme de terror juvenil que se encarga de ofrecer un mensaje que dignifique sus lógicos defectos y coquetee con el espectador de manera afable. A reivindicar.
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Critica All the boys love Mandy Lane 
Ivan Villamel "Buen slasher, previsible por momentos pero de hábil discurrir, con una crítica evidente en su fondo al fundamentalismo religioso que reina de manera atemporal y ajeno a toda evolución existencial en el corazón de la América profunda." 
Critica All the boys love Mandy Lane 
Oscar Torrado "All the Boys Love Mandy Lane es un film correcto que a pesar de sus fallos logra sobresalir dentro del ya trillado género del Slashers, gracias a su magnifico estilo visual y a su inesperado giro final." 
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