Penúltimo homenaje al maestro del suspense

Los síntomas de la genialidad.

Al igual que las enfermedades, la genialidad puede detectarse por varios síntomas:

Los genios tienen la capacidad de realizar las más prodigiosas obras sin aparente esfuerzo. Si además, como refleja la entrevista de François Truffaut, convertida en un libro de obligada lectura, el genio es capaz de hablar con una lógica aplastante y probada sobre virtudes cinematográficas tan difíciles de acariciar, ya tenemos una de las pruebas definitivas.

Los genios poseen la habilidad de hacer genialidades sin razones, motivos o argumentos con lógica aparente. “Los pájaros” es el ejemplo de película emocionante, aterradora y claustrofóbica sin la menor explicación o justificación argumental; roza el absurdo, rompe las normas cinematográficas que conocemos, pero logra una maestría cinematográfica pocas veces vista.

Los genios crean un gran número de escenas y trucos narrativos que sirven de referente para muchos directores posteriores. Muchos reinventan asesinatos
impactantes al estilo de las cuchilladas en la ducha de “Psicosis” o llaman la atención con eternos planos secuencia como en “La Soga”.

Los genios tienen pocos “patitos feos” en su filmografía y además éstos sirven para otorgar más valor a sus grandes obras.

Los genios siempre da la sensación de que nunca son lo suficientemente reconocidos, en vida o de forma póstuma, con premios y homenajes. Cualquier tributo parece indigno de su talla. Pero nosotros lo vamos a intentar recopilando críticas de bloggeros sobre la obra de este genial director. Con todos ustedes, Alfred Hitchcock.

Biografía

Nació en una familia de estrictas creencias católicas. Sus padres poseían un negocio de frutas y verduras. Hitchcock estudió con los jesuitas. En 1919 la Famous Player-Lasky abrió una sucursal británica y fue contratado como rotulista. Cuatro años después Michael Bacon creó una nueva compañía y Hitchcock trabajó en ella de chico para todo, fue rotulista, guionista, director de arte, ayudante de dirección, etc. Allí conoce a Alana Reville con la que contraerá matrimonio a finales de 1926. Será ese mismo año cuando dirija su primera película, El jardín de la alegría, pero sin embargo, no será hasta su tercer largometraje donde encontremos un estilo auténticamente hitchcockiano.

En 1929 filmó La muchacha de Londres, su primera película hablada. A partir de 1934 empieza a rodar una serie de películas de suspense que le dan fama mundial y que fueron su pasaporte a Hollywood. Si tuviéramos que elegir una película de suspense como resumen de su etapa británica ésta sería, sin duda, 39 escalones.

En 1939, año de su traslado a América, Rebeca, ganó el Oscar a mejor película. La década de los cuarenta fue la más anodina de su carrera pero los años 50 supondrían su segundo gran periodo.

En 1954 y con el rodaje de La ventana indiscreta (una de sus películas favorita junto a La Sombra de la duda) comienza a trabajar con la Paramount y será la pirmera película en la que colabore con James Stewart. Un año después Alfred Hitchcock se nacionalizó norteamericano y en octubre de ese mismo año la cadena de televisión “MCA estrena Alfred Hitchcock present”.

Su última película la dirigió en 1976 bajo el título de La Trama. Un año antes de morir, 1979, recibió un homenaje del American Film Institute y es curioso señalar que aunque sus películas fueron galardonadas, Hitchcock nunca recibió un Oscar como mejor director. Solo pudo conseguir cinco nominaciones y una estatuilla honorífica en 1967 concedida en memoria de Irving Thalberg.

En 1980 falleció en Los Angeles. Rodó 23 largometrajes en sus quince primeros años y ya en ellos quedó definido su estilo fuertemente visual y lleno de golpes de efecto. Fue un director reconocido mundialmente e incluso Salvador Dalí colaboró con él pintando el fondo de un sueño amnésico en la película Recuerda.

4 julio, 2006
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava
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