Especial Mariano Ozores



"Yo he trabajado siempre contra los sabios del cine y de los críticos. Pero he tenido a mi favor el público y por eso he podido rodar tantas películas." publicado por Tito Chinchan Son 96 películas y según el control de taquilla del ministerio son unos 87 millones de espectadores que han visto las películas. Ya es una cantidad respetable. Sólo son lo de los cines, luego está el video, que tuvo su época brillantísima y luego están las televisiones. Imagínate las televisiones, recibo de la SGAE la liquidación de lo que pagan los pases de las televisiones, en cada semestre vienen a ser unos setenta y tantos pases de películas mías. Calcula con esto la cantidad de espectadores que han visto mis películas y las siguen viendo.

Yo he trabajado siempre contra los sabios del cine y de los críticos. Pero he tenido a mi favor el público y por eso he podido rodar tantas películas. Soy el director de cine español que más películas ha hecho (nota del entrevistador: por detrás de Jesús Franco, aunque este las hizo mayoritariamente en el extranjero).

Yo ya me retiré en el 92 cansadísimo. Desde el 92 no he hecho cine, me han llamado en varias ocasiones,”oye mira”. Tal y como está el cine ahora, no. Antes yo escribía un guión, se lo llevaba a un productor. El productor decía “oye, con qué reparto vas a contar”. Este hablaba con un distribuidor, RKO, la Columbia, decían que si y para delante, a rodar. Ahora tienes un guión y hay que hacer 18 copias, porque lo tienen que ver el del Canal Plus, el de la comunidad de Astorga, porque tiene que poner un dinero de aquí. La subvención. 7 duros de aquí, 7 duros de allá, entonces resulta que tienen que decir sí 8 personas de diferentes sitios que además no entienden una hostia de cine. Así se está haciendo el cine que se está haciendo, que no lo quiere ver el público. Salvo las excepciones normales, de 4 o 5 películas al año. Según la academia el 30% de las películas que se producen no se estrenan. Por que se hacen con un dinero que han ido cogiendo y la película no se estrena. Lo que podían coger (de dinero) ya lo han cogido.

¿Cómo empezaste en el cine?

Yo pasé la guerra civil. Tengo ahora 82 años así que pase la guerra civil. Mi madre había tenido un tío, que había sido maestro de obras. Uno que hacía casas pequeñitas y había hecho una pequeña fortuna. Mi madre estaba obsesionada con que yo fuera aparejador. En el año 41, había un departamento que se llamaba regiones devastadas, que necesitaba reconstruir un país, porque con la guerra se había quedado hecho una mierda todo. Era una carrera de 3 años, para que los aparejadores pudieran construir casas que tuvieran como mínimo un presupuesto de un millón de pesetas. Con lo cual, ser aparejador era una especie de chollo. Yo estudié los dos primeros años, y al tercer año, en las vacaciones mis padres se iban a Marruecos con la compañía de teatro que habían montado. Y me dijo mi padre ¿por qué no te vienes con nosotros a Marruecos?, que es muy bonito. Me fui con ellos, con mi hermano Antonio que estaba estudiando en Madrid. Nos reunimos en Ronda que estaban trabajando allí y nos fuimos para Marruecos. Antes de embarcar en Ceuta, el regidor, el segundo apunte se puso enfermo y se marchó a Madrid. Mi padre me dijo en estas vacaciones llévate tu este trabajo. Muy bien, ya para siempre. La jodimos, se acabó la carrera de aparejadores. El espantoso veneno que tiene el mundo del espectáculo. Todo el que se engancha la jode y se queda.

Y yo hasta el 51 o el 52 estuve viajando con mis padres. La compañía de comedias cómicas Puchol Ozores. Por un lado, estuve viendo como el público español se reía, de qué se reía y como lo hacía. Por otro para mí era muy importante la taquilla. Si el público lo pasaba bien, la taquilla era buena. Nosotros ganábamos dinero y vivíamos en pensiones y viajábamos en trenes. La leche, pero vivíamos. Para mí el importante era el público, siempre ha sido el público. Y el público funcionaba riéndose. Llegó un momento de poder hacer cine y de escribir cine. Primero empecé a escribir comedias cómicas. Y cuando llegó el momento de dirigir, yo empecé a hacer cine cómico. Y esa es la razón por la que yo he hecho es toda la sabiduría de sus padres y antepasados. Toda esa experiencia la absorbí y la metí en el cine. Y coño funcionó. El público quería reírse, quiere reírse y ahora no se ríe. Sigue queriendo reír. Entonces claro, cada vez un éxito traía a otro y me llamaban y empezaban a ofrecerme cosas insólitas. Yo firmaba contratos de 6 y 7 películas seguidas. Gané dinero, no todo el que pudiera haber ganado si hubiera sido productor, pero como director de cine yo no me quejo. Dinero bueno, suficiente, me ha permitido en el 92 decir bueno ya lo dejo. Y ahora vivo tranquilo en casa tocándome las pelotas, que también es divertido. Esa es la razón por la que yo he hecho mi cine. Claro, ese cine, para un selecto del cine, es chabacano, es bastorro, porque nuestro publico es chabacano y bastorro. Y yo hacia las películas para ese público, para nuestro público, para el cine español. ¿Qué pasa? Que con ésto me han dado unos palos tremendos los críticos, los estudiosos del cine, los condescendientes algunos dicen que era un cine muy popular que tenía su éxito, pero también me han llamado el rey de la comedia. O la vergüenza nacional del cine de Mariano Ozores. Pero a mí no me ha importado. Te quiero decir que me han puesto a caldo. Esa es mi razón de hacer ese cine.

Hablabas antes que si hubieras sido productor te hubiera ido mejor. ¿Cual fue la razón de no ser productor?

Porque yo odio una mesa de despacho. Antes de ser director de cine empecé en la televisión española en los años heroicos. En el paseo de la Habana, no en el que todo el mundo conoce, en el anterior. Hacíamos un programa semanal los sábados y a mi me pagaban 200 pesetas. El plató era un despacho. No teníamos más que aquello. Dos cámaras. Una era cromática y la otra ortocromática. Con lo que de repente un señor salía con cara de grises muy fuertes y en la otra con cara de grises muy débiles. Había una cámara que no podíamos picar porque si picábamos el tubo se salía y se caía. Horroroso. En aquella época empezó todo a funcionar. En el libro que yo he escrito cuento anécdotas de aquella época.

En televisión llegué a ser director. El segundo director que tuvo Televisión Española. Estuve un año. Y entonces era cuando yo todos los días a las 9 de la mañana tenía que estar en el despacho del director general para despachar. Y tenía el coñazo de las visitas, Y a mí eso me daba repelús.

Cuando llegó el momento de hacer cine empezamos con una productora familiar. Pero cuando mi hermano Jose Luis, que era donde se apoyaba la empresa ya no pudo trabajar y lo dejamos y empecé a funcionar a mi aire. Fue una salida necesaria a mis guiones.

¿Como productor hubiera hecho el mismo cine?

Si, para mí lo más importante era y sigue siendo el público. Si ahora viene un señor y te da 500 millones de pesetas para hacer una película, tu no puedes decir “yo hago una película para mí y si al público no le gusta, que le follen”. No puede ser. Tú estás estafando a este señor que ha puesto 500 millones. Tu lo que tienes que hacer es una película para que este señor se lleve 550, no digo 600, 550. Que el gane dinero, que para eso ha puesto dinero.

De productor he hecho en algunas ocasiones, en las que me han dicho “tu sueldo y un tanto por ciento”. Que además me ha ido bien. Pero vamos, como productor no hubiera funcionado muy bien.

Paco Plissken y Mariano Ozores

En cuando a referentes a la hora de hacer cine, la parte cómica siempre lo has tenido por la familia, pero en cuanto a una forma de hacer cine o de estilo, ¿te llamaba alguien la atención cuando empezabas y decías “Yo quiero hacer cine como tal”?

Autodidacta, completamente autodidacta. Antes de dirigir yo había leído mucho sobre cine, y había una serie de señores que había leído como Capra, Wilder, Ford, los mejores. Los que todos hemos leído. Y claro, cuando te das cuenta que la técnica no sirve para nada si no tiene un guión bueno y unos interpretes buenos. Si estamos los dos aquí charlando, lo de poner una cámara ahí (señalando el suelo), ¿Quién se va a poner ahí a mirarnos? Es absurdo. Esas cosas de elucubraciones, un traveling, una grúa, un tal. Yo siempre he dicho que mis películas eran muy baratas porque yo tenía dinero para tener dos actores hablando y un cenicero en medio. Era todo lo que tenía. Y claro con eso no se pueden hacer filigranas. Lo único que tienes que hacer es que lo que están diciendo sea muy divertido, y que esos dos señores sean cojonudos. ¿No se si os acordáis de una escena de “Quo Vadis”? entre Peter Ustinov y Soafer. Los dos en una especie de sofas con un cacharro de uvas ahí. Empieza en un plano general y dura unos 7 minutos. Los dos hijos de puta, que son dos actores cojonudos, hablando, mientras la cámara se va acercando mientras ellos hablan y comen uvas. Hasta que llegan a un plano corto de los dos. Eso es un plano. No hay más, ni grúas, ni filigranas ni pollas en café. No hay más que dos tíos cojonudos contándote un trozo de la historia, fenomenalmente interpretado con una naturalidad y una soltura. ¿Y que vas a hacer con eso? Pues ponerlo para verlo y se acabó. Si no hay más.

En cuanto a técnica no me ha interesado la técnica. Ahora ya el cine es otra cosa ahora la técnica es muy importante. Ahora coges a dos señores hablando aquí, detrás un fondo azul y en el fondo azul luego pones el Himalaya. Y queda precioso y no nos hemos movido de la cafetería. Pero entonces si querías el Himalaya tenías que ir al Himalaya. No podías escribir que estos dos hablaban en el Himalaya porque no había dinero para ir al Himalaya. Tú decías, estos dos están hablando en una cafeteria. Claro, lo que hablaran tenía que ser muy divertido porque no había detrás paisajes maravillosos que distrajeran al público.

En cuanto a técnica, nada. El zoom fue un despertar, fíjate.

¿Y le hubiera gustado rodar con más tiempo y medios?

Claro, naturalmente. He podido hacerlo en dos ocasiones nada más. Todas mis películas, exageran y dicen que las hacíamos en dos semanas. Todas mis películas las he rodado en cuatro semanas. Eso si, en sábados y domingos no se rodaba. Por que a mi me parece que explotar al equipo es una putada. Primero. Y segundo, jornadas de 8 horas y nada más. Alguna vez, oye perdonad, tenemos que aprovechar este decorado y rodabas alguna más. Pero de higos a brevas. Había que llevarlo muy bien pensado, muy bien preparado, porque el presupuesto no daba para más. He tenido, cuando hicimos Cristóbal Colón, de oficio descubridor. Ahí me dijo Frade lo que quieras, lo que necesites. Pero claro, pasaba otra cosa. Los guiones no pedían más. Si es que, era un señor que va a tener un hijo y su mujer tiene antojos, o unos tíos que van al bingo. ¿Qué quieres hacer con un bingo? No hacía falta más. Hombre, tampoco tocarte los cojones en el rodaje. Llevaba muy bien preparadas las cosas, pero vamos de ahí a los mitos que tengo en mi cine. Los mitos son. Que hacía las películas en una semana que es totalmente imposible. Y otra que era que durante el rodaje cambiábamos mucho los textos, cosa que nunca hemos hecho. Que venía mi hermano Antonio, en vez de decir esto voy a decir esto otro. Pues no lo digas porque dices una cosa muy parecida en el rollo 7. Ah bueno. O es gracioso. Venga, bien.

Por ejemplo Pajares nunca apuntaba nada. Landa, nada, lo que estaba en el texto. López Vázquez si, pero siempre eran chorradas. Siempre eran unas chorradas, que le decía “mira Pepe, lo que está escrito y tira que acabamos antes”. Eso de que los actores improvisaban, mentira, si es que no se puede en el cine. ¿Cómo va a ir un actor y decir “mira, he pensado que ahora entro yo con una maleta verde”? Y tu decir, bueno, un momento, a ver regidor, búscame una maleta verde. Joder, tengo que ir a Madrid, que está a 22 kilómetros y va a tardar y hay que parar el rodaje. Es que no puede ser. Lo de la improvisación en el cine es imposible. Tienes que ceñirte a un guión que puedes cambiar alguna cosa. También tenía yo una ventaja, y es que conocía muy bien a los actores para los que escribía. Eso les daba mucha facilidad, porque sabía yo cómo iban a decir. Los conocía muy bien, sabía como reaccionaban, cómo decían bien las cosas. Lo de improvisar y todo eso, nada nada, podéis desmentirlo categóricamente.

¿Notaste mucha diferencia de haber rodado entre los 50 y los 60 con López Vázquez, Alfredo Landa, Lina Morgan a luego rodar en el 92 y anteriores? Notaste mucha diferencia en el cambio de actores? En la forma de comunicarte con ellos …?

No, no, no. Eso no. Con los actores me he comunicado muy bien siempre con todos. No he tenido roces con ninguno. Ni con Gracita Morales, que había que tener suerte para no tener roces con Gracita Morales. Lo que si he notado con el paso del tiempo es que el público iba cambiando. El público si cambiaba. Pero porque cambiaba la situación. Lo que yo hacía en el 70 era distinto a lo que hacía en el 81. Porque en el 81 podías sacar a una señorita con el coño al aire. Y en el 70 no. El público pedía otra cosa. Porque el destape era una petición del público, del público, de los distribuidores y de los exhibidores, los dueños de los cines, que nos decían “Oiga, que hay que poner verde a la película porque si no la gente no viene” que el público quiere ver ahora esto, que no ha podido ver durante 40 años. Eran los exhibidores lo que pedían, para ganar dinero.

Siempre han dicho, y hoy lo ha repetido, que le gusta rodar para el público, ¿Le gusta rodar para el público porque es el que paga o es algo más de ego, de decir yo he conseguido que tres millones de personas se rían con la película?

No, ¿sabes lo que pasa? Desde pequeño es eso lo que he visto, cuando llegó el momento de hacer cine, eso era lo que había que hacer. Si salía bien, era lo normal. No me producía una satisfacción especial. Esto es lo que había que hacer. Y el resultado es el que hay que aceptar. A mí se me ha dicho muchas veces que he sido un artesano del cine. Acabo de leer, de Bisconti “el cine no es un arte, es un espectáculo”. Esto lo dice Bisconti, que si lo digo yo me dan una mano de hostias. Cuando Bisconti dice que el cine no es un arte, que el arte son otras cosas más importantes, será por algo.

Nos hemos enterado que sales en los agradecimientos de Torrente, ¿Cómo es eso?

Esto es verdad. Estábamos en el festival de Peñíscola, el año que le daban el homenaje a Conchita Velasco. Estábamos comiendo, Conchita, Vicente Gómez, Jose Sacristán, unos cuantos. Y dice Andrés Vicente Gómez, “tengo un proyecto para hacer una película con un chico que empieza que había un papel de un paralítico que queríamos que lo hiciera Tony, pero claro, como Tony está tan enfermo el hombre, estaba apartado del cine, cualquiera se pone …”. Y le dije: Un momento, Tony está mal de las piernas, pero de la cabeza está fresquísimo, porque yo hablo con él a menudo, somos amigos desde el año catapún y está estupendo. Charlamos, cambiamos impresiones, ¿Tú hablarías con él para ver si quiere hacer este papel? Llamé a Tony, oye mira, que si querrías hacer un trabajo de una película. Yo estoy muy retirado, estoy cobrando de la SS por el accidente y si hago una película me lo van a retirar.¿que te pagan al mes? Pues 125 mil al mes, pero Tony, por hacer 5 o 6 sesiones te van a pagar 5 o 6 millones de pesetas. Una pausa y me dice, ¿pero tanto pagan ahora? Y le digo, si, hombre, te lo van a dar. Coño, Mariano, traemelos. Llamé, me recogió y fuimos a por Santiago Segura, que estaba en Rosales, sentado en el bordillo el cabrón con un guión bajo el brazo. Me le presentaron y fuimos a conocer a Tony. Se quiso hacer el duro, yo es que … y le dijeron, mira Tony, Santiago Segura es una admirador tuyo ciego, todo lo que le diga. Lo que quieras. Vamos a hacer lo que quieras, rodarás las horas que quieras, todo en un sillón de ruedas y te vamos a dar 6 millones de pelas. Y dijo, bueno, vale. Y por eso aparezco en los títulos con agradecimiento en la película. Nada más, además era una ilusión para Santiago. Y Tony ha levantado cabeza. Siempre que hay un homenaje, siempre me dice “de todo esto tienes la culpa tu”.

¿Te ves recogiendo un premio de la Academia o ya te da lo mismo?

Hombre, a mí si me gustaría que me dieran el premio ese de honor por toda una carrera. Con el convencimiento que me lo merezco. Yo me lo merezco. Soy el hombre más modesto del mundo. Pero ese premio, tarde o temprano tienen que acabar dándomelo. Aunque sea muerto. Se lo han dado a muchos que se lo merecen lo mismo y se lo darán a muchos que se lo merezcan. Pero yo estoy entre ellos. Estoy seguro. No lo se, ya veremos. No he recibido muchos premios, no soy hombre de premios.

Todo esto es una forma natural de vida. Yo he nacido en esto. ¿qué hay que hacer para entrar? No lo se, yo estaba dentro cuando nací. Esta es mi vida. En la tele, en el teatro y en el cine. He hecho tres series de televisión, la primera serie de televisión que se hizo en España, hace un siglo, la hice yo. Una serie sobre unos cuentos de Fernando Flórez. Hice 9 cuentos. Una época en la que no se podían hacer montajes, por que no se podían cortar los carretes. No teníamos equipos de montaje.

Ahora ya no trabajo porque no he querido. Lo he dejado cansado. ¿Podemos mi mujer y yo vivir hasta palmar sin trabajar? Si, pues lo dejo. Además, la situación ya no era grata.

Pilar Miró se cargó el cine español con su decreto famoso. Hizo un decreto para amigos. La primera película que se subvencionó fue para un ayudante suyo. Era una cosa dirigida para los simpatizantes del PSOE. Yo seguí haciendo películas, pero ya el cine cayó y empezó a ser lo que es ahora, un disparate en los que unos cuantos con un poco de dinero hacen una película, se llevan 7 duros y se van tan contentos. La película no se estrena, o se estrena y no la quiere ver ni Dios. Hay que ver la lista de la Academia y ves que hay 4 títulos que han sido buen negocio, algunos muy brillantes, pero a partir de ahí, hay 10 películas que han cubierto gastos y el resto han perdido dinero. El público no quiere ver ese cine, y eso es consecuencia de ese decreto. También hay que decir en descargo de Pilar Miró, que el cine que se ha hecho en España siempre ha sido consecuencia de lo que dictaba la política del momento. Se hizo el cine de cartón piedra porque Franco quería resucitar los valores históricos de España. Después se hizo cine más cómico por que había que sacar aquello adelante para que el cine no se muriera. Pero siempre con una subvención que te daba un 15% a película acabada. No te adelantaban nada. Lo único que tenían los productores era un documento que te daba el ministerio, que la película estaba censurada y aprobada, con ese documento ibas al banco y este te daba un crédito. Con ese dinero y lo que tenías, te ibas apañando. Todo era así, hasta que llegó Pilar y cambió esa fórmula y la cambió a favor de sus amigos. De ella y de sus amigos. Si hubiera salido muy bien, hubiera sido estupendo, pero ha salido muy mal y estamos ahora en un momento muy malo. Berlanga se ha pasado toda la vida diciendo que se quiten las subvenciones, yo también soy partidario. Sin subvenciones, no se subvenciona a nadie. Si usted quiere hacer una película, busque el dinero y juéguese la cara con la taquilla.

Tengo una teoría. Jose Luís López Vives decia que una película es como un tren cargado que va de Madrid a Barcelona y por el camino va perdiendo bultos, cuando llega a Barcelona tiene la mitad de bultos que tenía a la salida. Mi teoría es otra. Yo creo, que es un puente que se establece cuando un señor coge un papel y un lapicero y dice secuencia cero. Ahí empieza el puente. Entonces, es el guión, que empiezan a ponerle pilotes al puente, es la contratación, el productor, el rodaje, y va creciendo el puente, y haciendo el puente, y al final ese puente es para que pase el público. Si no pasa el público, no sirve para nada todo el puente que has hecho. Esa es mi teoría. El fin de hacer una película es que el público la vea. Y el que diga que no, “yo hago una película para mí, yo pienso, medito, y he hecho una película que el público no quiere ver, a mí me es igual”. ¡¡Usted es un gilipollas!! Un gilipollas completo, vamos. Es como montar una fábrica de zapatos del pie izquierdo. No venderás zapatos, cabrón. Es una teoría, os la cedo.

A un amigo le comenté que iba a entrevistar a Mariano Ozores y me dijo, ¿Cómo hacías eso de hablar raro y luego decías “Giblartar español? ¿Le suelen confundir con su hermano?

Éramos tres hermanos solteros, vivías en la travesía de las Vistillas con mis padres, los tres solteros y no teníamos ni novia ni nada. Existía el sereno, que es una figura que luego han querido resucitar, parece que no ha funcionado mucho, pero en fin. En aquella época el sereno era fundamental. Veníamos de tomar el vermut, o algo, ya de noche y cogíamos al sereno. Nos esperaba en la esquina para abrirnos el portal y entonces llegaba mi hermano Jose Luis y le decía “blablabla escotado blabla bla” y el tío cuando se callaba decía “Si, pero ayer fue mas” Joder qué habría entendido. Y Antonio le enganchaba otra parrafada de esas. “Bla, bla, bla” y él, pero eso no, hay que tener mucho cuidado. Joder, qué entendía el tío. Nunca hemos podido averiguar que entendía. Y eso, que no lo utilizábamos nunca, lo utilizó Antonio con la compañía de Lina Morgan. Un día, que en escena se le olvidó el texto y empezó a largar, a largar, Lina se descojonó de risa en el escenario, el público se mató de risa, le pegaron una ovación y Lina le dijo que esa coña la hiciera todos los días. Y desde entonces el pobre Antonio tiene que hacer esa coña vaya donde vaya. Sino se sienten defraudados. Y esa es la historia de los camelos de Antonio. Yo no lo se hacer, pero él lo hace maravillosamente. Mezclar palabras y frases normales con absurdos apuntes, con mucha naturalidad. Y funciona.

¿Sigues estando al tanto de cosas que estrenan? ¿Ha habido algo que te haya llamado la atención?

Pues hombre, me llamó mucho la atención Resines que enganchó con lo que hacíamos antes con lo que sigue haciendo ahora. Ha estado en un punto intermedio ligando eso. Yo no veo a otro López Vázquez por ningún lado, ni a otro Landa ni a otra Lina Morgan, eso en el cine cómico. Pero es que tampoco veo en el cine dramático otro Rabal. Pero vamos, que no hay relevo. Por supuesto, de Fernando Fernán Gómez no hay relevo, pero tampoco hay relevo de tantos en medio de Alfonsito del Real, de Rafael Alonso, ¿Dónde están esos? Y no encuentras un Armiñan, un Lazaga, ni encuentras un pobre Masó, que ha muerto ayer, no hay un productor así como Masoc. Es decir, no se, puede parecer nostálgico por mi parte, porque lo he conocido a todos estos. Pero te pones a mirar las películas para los Oscars. Porque recibo las películas y busco, y trato de encontrar. Recuerdo a Penélope Cruz que tiene cosas buenas de chica mona, pero es mejor actriz Victoria Abril, por ejemplo en ”Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto”, con mi amiga la roja, como yo la llamo, Pilar (Bardem), que estaba de cojones de bien. Entonces, si hay unas excepciones que dices, bueno, puede ser. No, la masa que había, y no te digo de irte muy atrás, no hace falta irte muy lejos. No ya sólo de actores, intérpretes. Pero tampoco de guionistas, que se han ido a televisión. Todo el que escribe un poco bien se ha ido a televisión, que es donde pagan bien. Esta gente no se dedica a hacer cine por que no le interesa. Pero tampoco hay directores. Amenábar que es cojonudo y San se acabó. Ah, y hay uno que me encanta. ¿Cómo se llama este? Joder, este que hizo una película de una familia. Si, León de Aranoa. El único defectito que le pongo que cuando va a recibir un premio va hecho un guarro. Joder, para recoger un premio ponte un poco lavado, que parece que no te has lavado en un mes. Pero como director me encanta, me encanta. Pero tampoco es para decir tenemos una cosa muy buena. O no veo yo.

Hace un par de años se especulaba que volvieras con el tema de El código Aparinci. Fue más tema de distracción comercial o que pasó?

Lo que decimos de la manera de hacer cine ahora. Me llamó un chico que se le había ocurrido una idea. Parodiar el codigo Da vinci. Se le había ocurrido el título y tenía escrito una especie de sinopsis. Se había asociado con un señor de Valencia, que había hecho negocio con el video. Y quería hacer una película con eso. Este chico había hecho cortos pero nada más. Me llamaron y me mandaron el guión. Nos reunimos y les dije, mira chico, aquí no tienes mas que el titulo, lo demás no vale para nada. Les di el consejo y ahora que os den morcillas, me voy. Bueno, pues me dijeron haz tu el guión, porque además queremos que intervengan Pajares y Esteso. Eso está mejor, porque escribo para ellos que les conozco. Eso era otra cosa, una cosa que se titula Codigo Aparinci, que van a hacer Pajares y Esteso y que voy a dirigir yo. Con guión que voy a intervenir, aceptando la colaboración de este chico, que había tenido la idea. Con esto iban a una productora de Valencia y le sacaban 5 millones de pesetas para el lanzamiento. Hacían un lanzamiento, una fiesta, se gastaban 1 millón de pesetas. Luego se iban a Barcelona y hablaban con uno de allí y le sacaban 7 duros. Venían a Madrid y tal. Estuvieron con ese truco yendo de un lado a otro hasta que les dije o empezamos a rodar o lo dejamos. Porque yo había acabado el guión. Terminé guión lo entregué y me pagaron el primer plazo. Oye, que tenemos esto, hay gente que le interesa, lo ponemos en marcha. Pero esto a ellos no les interesaba, porque haciendo la película el que ponía el dinero se iba a llevar la parte gorda y ellos no tenían un duro. Lo que les interesaba era ir de una parte a otra. Les dije, me retiro, ahí os dejo el guión si lo usáis, me parece bien, si no, allá a vosotros. Entonces Pajares dijo que el tampoco seguía y Esteso, que os den morcillas. Podía haber funcionado, porque la historia podía haber sido buena. Volvemos a los de antes, saco un dinero de acá allá, y en vez de pensar en hacer la película se lo gastaban en sus cosas.

Sus memorias están plagadas de datos. Cada 6 folios una escena, y tal. La comedia parece más desenfado, más cachondeo.

Verás, yo he tenido una mecánica de trabajo, que me he llevado la alegría de descubrir que era la misma de Willy Wilder. Yo necesitaba entre 100 y 110 folios para hacer una película. Willy Wilder necesitaba entre 100, y 110 folios. Eso lo dividía en 9 rollos. En las conferencias que doy en las universidades y cosas de esas que estudian cinematografía les cuento la historia de los 9 rollos. El primer rollo tiene que empezar con un terremoto y de ahí para arriba, tienes que enganchar al público Entonces el primer rollo son 10 u 11 páginas, y yo se que son muy importantes. Y ya mecánicamente se que ahí tengo que echar el resto. Pero es que además en cada folio tiene que haber 3 momentos en que el público se ría, así que hasta que no consigo esos tres efectos, yo no paso el folio. El segundo rollo, es un rollo de transición y ya empiezas a contar la historia, conociendo personajes los periféricos. En el séptimo rollo los americanos siempre meten una canción, no sabe nadie por qué. Pero tienen que meter una canción. Y a partir del rolo 7 todo tiene que ir para arriba, todo muy deprisa, con mucha acción, mucho movimiento hasta llegar al final. Pues esa mecánica es la misma que tenía Billy Wilder. Yo me enteré mucho después. Billy Wilder decía que en el cine lo único que no puedes hacer es aburrir. Y esa mecánica siempre la he tenido. Yo a los chicos siempre les digo lo mismo. Escribir. Será muy difícil que dirijas una película con guión de otro. Pero si tú escribes un guión muy bueno, llegarás a un productor y le dirás este guión es muy bueno y te dirá, si yo te lo compro, y le dirás “No, lo quiero dirigir yo y si no, no te lo vendo”. Y dirigirás. Pienso que eso es lo feten, vaya.

¿Qué película te hubieera gustado dirigir?

El apartamento. Claro, joder, como a vosotros. Yo tengo una teoría. He hecho siempre comedia cómica, por que tengo la teoría de que el apartamento es una comedia y con faldas y a lo loco es una comedia cómica. Que hay que distinguir entre ambas. Siempre pongo de ejemplo a Billy Wilder por que creo que es el mejor.

¿Le reconocen por la calle?

Si, mucho. Además, se hacen unos líos espantosos con la familia, por que se creen que soy Antonio y Antonio que soy yo. Yo firmo con el nombre de Antonio. Hace poco he firmado un libro de Antonio lo he firmado yo. Creía que era Antonio.¿Tu sabes lo que es la explicación es que somos hermanos y tal? Es muy largo, pin pan y se van.

¿Y qué le dicen?

La mayoría, de verdad, me dan las gracias, por que dicen que han sido muy felices viendo las películas. Gente más madura. Y la gente joven, muy extrañados, que es muy divertido lo que ha hecho usted. Hombre, la gente es correcta, no te van a decir qué mierda de cine ha hecho usted. Pero vamos, siempre están muy amables. Bueno, hay un tipo en el Corte Inglés de aquí, que trabaja en menaje de cocina que me dice diálogos de las películas, pero completos. Y el otro día me dice que el coche que llevaba usted en 40º a la sombra, la matrícula es tal, tal y tal. Joder, ¿la matrícula también te la sabes? Es decir, son cosas de esas que dices, mira, he llegado a mucha gente. Y eso te pone un poco tonto. Es ese regusto de decir “”joder, ha servido para algo, por lo menos para divertir a la gente”.

El poso que queda en el cine es más del destape, ¿te hubiera gustado filmar un tipo de cine sin mujeres en porretas?

El destape ha quedado mucho en la gente. Y hay que tener en cuenta que los que hacíamos cine de destape sólo debo quedar yo. Siempre que quieren hacer algo del cine de destape me llaman a mí. Y te pones a mirar y es verdad, han palmado todos. Yo que duré mucho.

El destape era imprescindible y necesario. Un país que está con una censura muy dura, tan dura que no permite un beso en la pantalla. De repente, poder hacer lo que te salga de las narices. La primera película de desnudo fue la de la Trastienda. Era completamente necesario. La gente había ido mucho a Persignan. Aquí se habían pasado películas en petit comité, películas pornográficas en 16 milímetros. Eso era una cosa inesperada. Y de repente, te dicen, si puede hacer usted lo que quiera. ¿Y qué es lo que quiere el público? Ver tias en pelotas. Lo que funcionó muy bien era los que hacíamos comedia cómica con cosas pornográficas. Bueno, pornográficas nunca. Nunca se llegaba a extremos. Siempre era una situación de humor, erótica. Siempre el señor que estaba acostándose con una mujer era por que el marido estaba entrando por la puerta de atrás. Era un cine cómico con cosas verdes. Hasta que llegó un momento, como ahora, que en todas las películas hay dos o tres polvos, pero eso ya sólo no defiende una película. Si no tienes un guion, unos buenos intérpretes, por mucho desnudo que pongas ya no, ya se ha pasado. Pero en aquella época era lo que pedíamos los españoles.

Ahora me he quedado del máximo exponente (destape) y me largan unos coñazos. Te advierto que ahora me llaman de hablar del destape y les digo que no, que vaya coñazo. Hace poco, una chica haciéndome una entrevista para no se que, que además no sabía para qué era, me dijo “¿es verdad que en la época del desnudo, los técnicos se pasaban la vida haciendo el amor con la actrices?” Y le dije, “espero que se puedan querellar contra usted por decir eso”. Todo eso con la cámara grabando. Lo que está diciendo usted es una salvajada, ¿de donde ha sacado eso? Lo he leído en Internet. Pues infórmese usted antes mejor. Se hacían películas con un desnudo de señoritas, pero con un respeto tremendo a ellas. Las cosas se tergiversan, se tuercen, se estropean y siempre para mal. Nunca para mejorar. Cuando me llaman ya para hablar de desnudos le digo que estoy hasta las narices ya de desnudos.

¿Te mueves por Internet?

Si, no mucho, pero me manejo bastante bien por Internet. Si lo uso. Me manejo para cosas de tipo técnico, cosas de fotografía, de informática también busco, pero no soy un inflón de Internet.

¿Sigues haciendo fotografías?

Si, a mis nietas las tengo fritas. Las tengo como modelos, como son muy guapas, joder. Las inflo a fotos.

En casa, ¿qué películas ves?

La televisión para mi no tiene más que dos posibilidades. Los deportes, como fútbol, baloncesto, tenis, … Veo eso, y por la noche y algunas tardes, las películas en blanco y negro del Canal Plus. Siempre hay una buena película de esas antiguas de los 50. Con eso disfruto, si, eso me gusta. Lo que más me gusta a mí es la simplicidad de ese cine, sin alardes, sin grandes cosas, como luz de gas.

Y alguna vez algún debate político a ver que hacen los gilipollas de los políticos.

¿A qué te dedicas ahora?

A la buena vida. Mis hijos tienen una finca en Extremadura, en el campo, una finca enorme. Este fin de semana hemos estado. Ahora mis nietas han montando un restaurante, y estamos pendientes de ellas. Tiene 20 y 22 años, se han metido a un restaurante. Con la asesoria de sus padres. Leo mucho, leo y releo. Tengo muchos libros, como 5000 libros. Y ahora hace poco me he pegado la paliza padre para organizarme la librería y tenerlo todo escrito en el ordenador, los títulos, los autores, donde está cada libro. Joder, lo que he trabajado. Ah, y estoy escribiendo un guión, pero no se lo voy a dar a nadie. Se me ocurrió una idea que me hizo gracia, pero no se lo voy a dar a nadie.

 Tito Chinchán y Mariano Ozores
Entrevista realizada por Tito Chinchán (Foto 2) y Paco Plissken (Foto 1) AKA FLip y Flap.


Publicado por Tito Chinchan
Colaboradores: Oscar Cantero(1)   Kiko de España(1)   Andrés Pons(1)  


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