Rob Schneider

Pocos actores se prestarían a los papeles a que me presto yo.

Rob Schneider, como la mayoría de cómicos norteamericanos de los últimos treinta años, se formó en la cantera del Saturday Night Live, y de hecho en su etapa en el legendario programa compartió cartel con Mike Myers y Adam Sandler, con quien ha colaborado en numerosas ocasiones en los últimos años. Sin embargo, para el público internacional, Schneider sólo es conocido por sus papeles en títulos como Gigoló (y su secuela), ¡Este Cuerpo no es el mío! o Estoy Hecho un Animal. Con El Gran Stan. El Matón de la Prisión, película que se estrenó el pasado 23 de Enero, Rob Schneider debuta como director, y a continuación os ofrecemos la entrevista que nos concedió durante su visita promocional a Madrid esta semana.

-Francisco Bellón: ¿Cómo describiría a El Gran Stan?

-Rob Schneider: Una película que te hace sentir bien, sobre violación de los hombres en el verano (risas). Es una comedia alocada llena de acción, muy extrema.

-F.B.: ¿Qué es lo que le atrajo del guión de Josh Lieb? ¿Qué es lo que le impulsó a debutar como director con este guión?

-R.S.: No había otro candidato. Yo me sentía preparado y el mejor consejo que tuve como director era coger buenos actores. Si eres director, aunque seas malo, con buenos actores todo va bien, pero puedes ser un gran director pero si los actores no dan la talla quedas fatal. Yo tuve la suerte de contar con muy buenos actores, pero ellos no tuvieron la misma suerte (risas).

-F.B.: ¿Cómo consiguió convencer a David Carradine para que interpretara un papel que era básicamente una parodia de sus personajes más célebres?

-R.S.: Le gustó la idea, porque tiene un buen sentido del humor sobre su propia imagen, la leyenda de David Carradine. Además está fantástico en esta película.

-F.B.: ¿Cómo fue la preparación física para el papel?

-R.S.: Empecé, me había planteado pasar un par de meses aprendiendo, pero la verdad es que es bastante complicado y algunas partes son más complicadas que otras, y entonces al final estuve siete meses. Ningún otro cómico hubiera pasado por eso porque están trabajando más que yo.

-F.B.: Al ser un director novel, ¿fue un reto para usted rodar las secuencias de acción, además de tener que protagonizarlas?

-R.S.: Fueron meses de ensayo, lo de rodar era bastante sencillo, pero teníamos una coreografía muy buena. Y nosotros no utilizamos play-back. O sea, si a los asesores de artes marciales les gustaba lo que veían, lo dejábamos.

-F.B.: La película tiene muchas referencias y guiños cinematográficos. ¿Esas referencias estaban ya en el guión o se fueron añadiendo durante el proceso de rodaje?

-R.S.: Había algunas que estaban en el guión, pero otras era como si las llevara en mi ADN. Había una tipo Karate Kid, además utilizamos la canción, como broma lo habíamos metido y ya lo dejamos.

-F.B.: ¿Cómo ve al personaje de Stan, cómo lo describiría?

-R.S.: Egoísta, egocéntrico, tiene que pagar las consecuencias de algo que hace porque no puede sobornar para evitarlo y o sobrevive a esa experiencia o se muere. En serio (risas).

-F.B.: ¿Cómo fue el trabajo con Jennifer Morrison? Y además, comenta usted en el dossier que tuvo que recurrir a alguien para que le hiciera unos implantes para el pecho.

-R.S.: Ella deseaba mucho el papel. No lo conocía haciendo comedia pero la verdad es que desempeñó su papel muy bien, creo que tiene talento para la comedia. Pero como un auténtico cobarde (risas), delegué en otra persona para que le preguntase si no le importaría llevar los implantes. Fui a mi amigo, que normalmente hace atrezzo para películas de terror, y él pensó que eran para que luego la clavaran un cuchillo o algo como en las películas de terror, pero no para que estuviera más sexy (risas). Todavía guardo las piezas esas en mi casa, de vez en cuando las utilizo (risas).

-F.B.: ¿Cómo se sintió detrás de las cámaras? ¿Le gustaría repetir como director?

-R.S.: Sí me gustaría, pero es muchísimo trabajo, se pasan todo el día preguntándote cosas, todo el tiempo te están preguntando hasta los más pequeños detalles, qué pañuelo me pongo con este vestido, cuántos vasos de vino ponemos en la mesa. Al final ya me dejaban en paz, yo también me dejé en paz.

-F.B.: Además de conseguir que el espectador pase un rato muy divertido viendo la película, ¿qué espera transmitir con El Gran Stan?

-R.S.: En Estados Unidos el sistema de prisiones es brutal, y espero que la gente se de cuenta de cómo son las cárceles. En Estados Unidos tenemos prisiones para que generen ganancias, lo cual me parece obsceno. Creo que esta película va a salir el mismo día que cierren Guantánamo, y no creo que sea casualidad (risas).

-F.B.: ¿Cómo se describiría como actor?

-R.S.: Maravilloso, sexy (grandes carcajadas). Pocos actores se prestarían a hacer los papeles a que me presto yo, por lo tanto se ve que no me importa demasiado mi imagen. Por buenas razones, pocos actores se dejarían interpretar una escena donde su mujer le tiene que violar, creo que me deberían dar algún premio por ello. Para mi lo más importante es que se ría la gente, no me preocupa mi imagen. Si me tomo una sobredosis de paella y jamón esta noche y me muero, espero que se acuerden de mi porque les he hecho reir. Y hay un 50% de probabilidades de que eso me pueda pasar esta noche, como siga así (muchas risas).

-F.B.: ¿Cree que su humor es fácilmente exportable fuera de Estados Unidos?

-R.S.: Sí, pienso que esta película tiene un humor universal, y además lo interesante es que a las mujeres les gusta porque es un hombre que corre peligro a nivel de acoso sexual. Creo que todos los hombres en el mundo, aún los más presumidos, temen llegar a estar alguna vez en prisión, allí pasan cosas muy malas, por eso hay reacciones muy variadas ante esta película, para alguna gente es demasiado realista.

10 marzo, 2009
publicado por Francisco Bellón
muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.