Tim Burton

Aquel genio con pinta de loco era Tim Burton y desde entonces hasta ahora, me ha seguido transportando con facilidad a aquellos 12 años, dejándome pasear por sus mundos oscuros y divertidos e identificándome con sus protagonistas marginados, soñadores

“Era un hombre pálido, de aspecto frágil y ojos tristes, con un pelo que expresaba muchas más cosas que la lucha de la noche anterior con la almohada. Las manos, su forma de moverlas en el aire casi sin control, tamborileando nerviosamente sobre la mesa, su forma ampulosa de hablar (un rasgo que compartimos), los ojos abiertos y atentos, curiosos, ojos que han visto mucho y aún lo devoran todo. Este loco hipersensible era Eduardo Manostijeras”.

Johnny Depp en el prólogo de “Tim Burton por Tim Burton”.

Me ha sido concedido el honor de poder realizar una retrospectiva de uno de los directores que más me emocionan y me atraen, sino el que más. Un tipo que genera en mí la mayor de las expectaciones cada vez que una película suya asoma en la cartelera española y que, desde que allá por el 89, con 12 años, me caí en su mundo admirando aquella explosión de delirio y fantasía llamada Beetle Juice o Bitelchus, que cada cual elija el que más le guste. Aquel genio con pinta de loco era Tim Burton y desde entonces hasta ahora, me ha seguido transportando con facilidad a aquellos 12 años, dejándome pasear por sus mundos oscuros y divertidos e identificándome con sus protagonistas marginados, soñadores e incomprendidos.

Tim Burton nace el 25 de Agosto de 1958 en Burbank, California, en una barriada muy del estilo de la que podemos ver en “Eduardo Manostijeras”, donde desde el primer momento se sintió extrañamente desubicado. Según sus palabras, de niño era moderadamente destructivo, arrancando la cabeza a sus muñecos y aterrorizando al hijo del vecino convenciéndole de que los extraterrestres habían aterrizado. Su vía de escape era la sala del cine o las películas de terror de la televisión.

Con 18 años consigue una beca para asistir a una escuela fundada por Walt Disney en un programa para captar nuevos animadores y tres años más tarde comienza a trabajar para la factoría de sueños como animador en la película “Tod y Tobi”, pero el estilo de la Disney no encaja demasiado con el suyo. Según sus palabras, lo único que conseguía cuando intentaba dibujar aquellos zorros encantadores era que parecieran atropellados en la carretera. Con el tiempo consiguió cambiar su cometido en la empresa y pasar a ser artista conceptual, es decir, dibujar cualquier cosa que se le ocurriese para dar ideas a los animadores. Aunque en principio trabajaba con dibujos que pudieran encajar en la película “El caldero mágico”, finalmente ésta se llevó a cabo sin utilizar ni uno solo de sus diseños.

Afortunadamente, en esta época, Burton se encuentra con Julie Hickson y Tom Wilhite, ambos ejecutivos de la Disney, que ven en el trabajo del joven creador un talento fuera de lo común. Así que, otorgándole un voto de confianza, le producen su primer corto, “Vincent”, basado en un poema que el propio Burton había escrito. Tras encerrarse durante dos meses con un compañero de animación, un animador de muñecos y un cámara, Burton da a luz un increíble cortometraje animado de cinco minutos, en blanco y negro y con aire expresionista, sobre un chaval que quiere ser Vincent Price, ídolo del propio director. La guinda la pone el propio Vincent Price, que pone la voz al relato y se queda encantado con Burton, con el que inicia una relación de amistad que durará hasta la muerte del actor. Aún así, Burton tiene un encontronazo con la Disney, que ve el final algo oscuro y hubiese preferido el típico final feliz.

Aún como trabajador de la Disney, Tim Burton se embarca en un extraño proyecto para la televisión por cable del nuevo canal de la compañía. El director, pone su enorme imaginación para dar una vuelta de tuerca al clásico de los hermanos Grimm “Hansel y Gretel” y le dejan rodarlo con un presupuesto bajo y actores no profesionales. Burton lo concibe como un cuento llevado al estilo de las películas japonesas, con actores orientales y una pelea final de artes marciales.

De ahí, pasa a su tercer proyecto personal, un cortometraje con actores reales llamado “Frankenweenie”, una fábula de 25 minutos que revisa, con su personal visión, el clásico de James Whale “Frankenstein”, en el que un chaval intenta revivir a su perro atropellado en el ático de la casa. El corto homenajea la película de Whale recreando la persecución del monstruo por el pueblo en un campo de minigolf que recuerda a los decorados de “Frankenstein” y finaliza cuando Sparky, el perro revivido, encuentra el amor en un caniche con un peinado similar al de Elsa Lanchester en “La novia de Frankenstein”. Curiosamente, hace poco ha salido la noticia de que Burton pretende convertir “Frankenweenie” en el largometraje que siempre quiso hacer. Habrá que estar atentos.

Tras participar, invitado por la actriz principal de “Frankenweenie”, Shelley Duvall, en un episodio de la serie de televisión “Cuentos de hadas”, con un capítulo titulado “Aladino y la lámpara maravillosa” y abandonar al fin la Disney, por fin le llega la oportunidad de dirigir su primer largo. El humorista Paul Reubens tenía un excéntrico personaje de culto en un programa de televisión llamado “Pee-Wee’s Playhouse”, y la Warner deseaba lanzar dicho personaje al largometraje, para lo que Burton, con 26 años por aquel entonces, parecía un candidato ideal.

Así que aquí comenzamos un repaso por la obra de este genio del cine, desde su inicio con “La gran aventura de Pee-Wee” hasta, con un poco de suerte, el gran estreno de su próxima y esperada película: “Sweeney Todd”, en el que, tanto yo, como todo aquel que quiera participar, tendremos el gusto de revisarnos la gran obra de un director único. Bienvenidos al universo Burtoniano.

Nota: gran parte de la información sacada para este reportaje ha sido obtenida de la recomendada obra “Tim Burton por Tim Burton”, de Mark Salisbury y la editorial Trayectos.

16 diciembre, 2007
publicado por Heitor Pan
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