Poseedor de una inconfundible voz , Vincent Price nos dejó un gran legado a aquellos fanáticos del cine más inclinados por el género fantástico y de terror

Vincent Leonard Price Jr., nació el 27 de mayo de 1911 en St. Louis, Missouri, hijo de Marguerite Cobb y Vincent Leonard Price Sr., quien era presidente de una compañía nacional de dulces. Tras terminar su enseñanza escolar, se licenció en historia del arte en la universidad de Yale, luego de lo cual decidió viajar un tiempo por Europa. Es en 1930 cuando Price comienza a interesarse en la actuación, específicamente en el teatro, lo que lo lleva a tomar la decisión de convertirse en actor, cosa que no le iba a resultar fácil, apareciendo por primera vez de manera profesional en escena en 1935.

Su debut en el cine lo realiza en la comedia “Service de Luxe” (1938), del director Rowland V. Lee, en el cual demuestra sus actitudes para la actuación.
Durante la gran mayoría de los años cuarenta, década en la cual firma un contrato con la
20th Fox, que el actor participa principalmente con papeles secundarios en variadas cintas, trabajando en dramas, comedias, algunos films ligados al cine negro y en otro par ligados al género del horror. Dentro de las películas importantes en las cuales Price trabajó durante esa época fueron: “Laura” (1940), de Otto Preminguer, “Que el cielo la juzgue” (1945) de John Stahl y “El castillo de Dragonwyck” (1946) de Joseph Mankiewicz, entre otras.

Ya a principios de los cincuenta, Price dejó de trabajar para la Fox y fue durante esta década que el actor por fin encontró su sitial dentro de la industria cinematográfica. Fue en el año 1953, que el actor protagonizó “La casa de cera”, film de terror dirigida por André de Toth. Debido a su participación en esta cinta, el actor adquirió el estatus de estrella, con lo que comenzaría a adquirir un mayor número de papeles protagónicos. De todas formas, durante un par de años, continuó trabajando en algunas series de televisión y en otros proyectos menores hasta fines de los años cincuenta, donde por fin se consolidaría como una estrella del cine de terror. Películas como “La mosca” (1958), “The Tingler” (1959) y “La casa de la colina embrujada” (1959), entre otras, terminarían de consolidar la imagen que había empezado a fabricar en “La casa de cera”.

En los sesenta, Price tuvo un gran número de éxitos con cintas de bajo presupuesto, las cuales en su gran mayoría estaban dirigidas por el mítico rey de las cintas de serie B, el director y productor Roger Corman. Juntos participaron en una serie de adaptaciones de las obras de Edgar Allan Poe, producidas por la American Internacional Pictures (AIP), las cuales en cuanto a temáticas y estilo visual venían a ser la respuesta norteamericana a lo hecho por la productora inglesa Hammer Films, que tanto éxito estaba obteniendo con sus cintas de monstruos y vampiros, que tenían a los actores Peter Cushing y Christopher Lee a la cabeza. La película que inició esta seguidilla de adaptaciones fue “La caída de la casa de Usher” (1960), a la cual le siguieron otras seis películas más protagonizadas por Price (“The premature burial” (1962) fue la única protagonizada por Ray Milland), siendo “La tumba de Ligeia” (1964), la última de esta saga. La particularidad de estas cintas, es que pese a ser básicamente de terror, más de alguna también presentaba cierto toque de humor, que daba cuenta del histrionismo con el que contaba Vincent Price.

Ya en la segunda mitad de los años sesenta, siguió trabajando con Corman en algunos de sus films, sin que ninguno de estos, salvo algunas excepciones alcanzara el nivel conseguido con las adaptaciones de Edgar Allan Poe. Durante esta época intentó probar con otros géneros cinematográficos, trabajando en un par de delirantes comedias no muy logradas, un par de westerns y un drama de época. También trabajo en un par de series de televisión, como en la muy recordada versión sesentera de “Batman”, donde personificaba al villano Egghead. Algunas películas destacables de este periodo son: “Witchfinder General” (1968), “More dead than alive” (1968) y “La caja oblonga” (1969), donde participó con su homologo inglés, el gran Christopher Lee.

Durante principio de los setenta,
Price apareció en otro par de cintas de terror, en su gran mayoría bastante regulares, aunque también dejo algunos films de culto como “El abominable Dr. Phibes” (1971) o “Theater of Blood” (1973). De la misma forma, Price condujo y protagonizo una serie de radio en la BBC llamada “The Price of horror”. El actor además grabó una serie de lecturas dramáticas de algunos poemas e historias cortas de Edgar Allan Poe, lo que fue reunido más tarde con algunas lecturas realizadas por el actor Basil Rathbone.

Ya a mediados de los setenta y principios de los ochenta, comenzó a reducir su participación en films para dedicarse mayormente a ocupar su voz en narraciones para series de televisión e incluso en discos musicales. Un hecho digno de mencionar, es que Price participó con su voz en el video musical “Thriller” de Michael Jackson, además de haber prestado su voz para el primer disco solista de Alice Cooper.

En el verano de 1977, comenzó a participar en una obra de teatro llamada “Diversions and delights”, en la cual personificaba a Oscar Wilde. La obra solo contaba con él en escena, y estaba situada un año antes de la muerte de Wilde. Logró estar de gira con esta obra por alrededor de dos años, en los cuales gozo de un increíble éxito.

En los ochenta participo con su voz en lo que seria uno de sus últimos roles importantes, dándole la voz al profesor Ratigan, en la película de Walt Disney “The great Mouse detective” (1986).

Además trabajó de anfitrión desde 1981 a 1989 en la serie de televisión “Mistery!”, además de colocarle su voz al personaje Vincent Van Ghoul, de la serie animada “Los 13 fantasmas de Scooby Doo”.

En 1989, Price fue agregado al «paseo de la fama de St. Louis», debido a su contribución a la cultura dentro de los Estados Unidos.

Su última participación en el cine fue en la película de Tim Burton, “El joven manos de tijera” (1990). El director se reconocía abiertamente como un fan del actor, el cual años antes participó con su voz en el corto “Vincent” (1982), obra del mismo Burton, con el cual homenajeaba a Price como también en cierta forma a las obras de Edgar Allan Poe.

Vincent Price además de ser un gran actor, que represento toda clase de papeles, era también un excelente cocinero, el cual publicó varios libros de cocina. El actor era poseedor de una inconfundible voz, lo que junto con esa presencia que tanto lo caracterizaba, le ayudaban en gran medida a realzar sus papeles de villano tan clásicos en sus films de terror. Aunque hizo todo tipo de cintas en cuanto a niveles calidad, con los cuales obtuvo toda clase de resultados, en su gran mayoría se trata de trabajos que en lo que a entretención se refiere, no suelen defraudar.

Él murió el 25 de octubre de 1993 en Los Angeles, debido al cáncer pulmonar que lo aquejaba, dejando un gran legado a todos los fanáticos del cine, en especial a aquellos que disfrutan con el cine de terror. Todo cinéfilo que se precie de tal, debiera conocer al gran Vincent Price, como también apreciar lo importante de su obra y lo que representa dentro del género del horror.

20 marzo, 2008
publicado por Christian Sandoval
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