muchocine opiniones de cinedesde 2005

Desgraciadamente para Nolan, su novedoso espectáculo no está a la altura de su ambición y presenta abundantes errores que empañan, al menos parcialmente, su resultado final.

★★★☆☆ Buena

El truco final (The Prestige)

Algo debió sucederle a Christopher Nolan para interesarse tanto por los personajes atormentados, marcados a fuego por la muerte de un ser querido. Tanto el protagonista de “Memento” como el renovado Bruce Wayne de “Batman Begins”, pasando por el culpable policía de “Insomnio”, todos se encuentran traumatizados por el asesinato de alguien cercano. Y esto se repite con el mago decimonónico que clava Hugh Jackman en esta entretenida “El truco final”. Son las marcas de la casa Nolan. Como esa cuidada fotografía, el ritmo pausado (a veces demasiado), la magnífica dirección de actores, la segmentación del “tempo” narrativo… y, no podemos olvidarlo, esa vocación de jugar siempre con el espectador.

“El truco final” ha sido concevido como un gigantesco, monstruoso, número de magia. Ya Michael Caine, al comienzo de la cinta, nos advierte: “Quiero que estéis atentos”, invitándonos de esta forma a participar en ella. Y a partir de ahí, comienza la función. Tres actos: “La Presentación”, donde conocemos a los personajes principales de la historia, sus diferentes caracteres, sus metas… “La Actuación”, en la que los trucos del guión comienzan a sucederse y la historia gira, gira y gira hasta casi darse de bruces contra el suelo. Y finalmente, “El Prestigio”, o lo que es lo mismo: la conclusión, ese último gran truco que nos debería dejar con la boca abierta y hacernos estallar en una tremenda ovación. Desgraciadamente para Nolan, su novedoso espectáculo no está a la altura de su ambición y presenta abundantes errores que empañan, al menos parcialmente, su resultado final. Para empezar, las personalidades de los dos magos en cuestión (a pesar de estar correctamente interpretados) se encuentran vistas muy por encima. Sus motivaciones, sus paranoias, no me resultan reales y esto le resta carga dramática a la película. Segundo, conforme las obligatorias vueltas de tuerca se van multiplicando, merman también en credibilidad y capacidad de sorpresa.

Mal asunto éste para un complicado juguete que debería ser apasionante. Pero el mayor fallo del filme, lo que le niega ese ansiado aplauso, reside en su último segundo, en ese “chis-pún” en el que Chris Nolan ha basado gran parte de su película. El “Prestigio” de esta función titulada “El truco final” probablemente sí que nos haga abrir los ojos de asombro, pero me temo que no dejará a nadie satisfecho.

No es de recibo que una película que se ha mantenido en una línea realista durante todo su extenso metraje se descubra, en su momento cumbre, como una absurda fantasía de sci-fi. Esta es una trampa no merecida que se carga la buena presentación del conjunto. En ese sentido, Nolan es un poco como el personaje de Hugh Jackman: carece de magia pero sabe como vender su espectáculo. Veremos en la segunda de Batman.
Lo mejor: La inteligente estructura multitemporal de su guión. El recital de Hugh Jackman.
Lo peor: Que su tendencia a la trampa desemboque en un “The end” tan decepcionante.
publicado por Puspus el 29 enero, 2007

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