muchocine opiniones de cinedesde 2005

Prometía ser la tormenta del apocalípsis y, al final, Apocalypto de Mel Gibson ha visto como los nubarrones ocultan los relámpagos. O dicho de un modo menos estupendo, como la polémica multicultural y bienintencionada que la rodea ha exagerado las ex

★★★☆☆ Buena

Apocalypto

Prometía ser la tormenta del apocalípsis y, al final, Apocalypto de Mel Gibson ha visto como los nubarrones ocultan los relámpagos. O dicho de un modo menos estupendo, como la polémica multicultural y bienintencionada que la rodea ha exagerado las expectativas que Apocalypto puede cumplir. ¿Hay motivos de racismo en Apocalypto? Sí, si es lo que quieres encontrar. ¿Es en cambio un canto étnico a la preservación indígena? Quiere serlo, pero no lo consigue sin ambajes. ¿Es violenta? Por supuesto. Cuando luchas con mazas de piedra es natural que salten sesos. Pero no lo es ni mucho menos en comparación a otros productos que se regodean en la casquería y que nadie piensa en prohibir. Finalmente: ¿Es Apocalypto una gran película? El mote que recibe el protagonista cabe aplicarlo al conjunto del film: Casi.

Garra de Jaguar (el fantástico debutante Rudy Youngblood) es un joven cazador que vive junto a su familia y su tribu en la jungla. En una partida de caza encuentran a una comunidad de refugiados desplazados de sus tierras por guerreros mayas. Poco después el propio poblado de Garra de Jaguar es atacado. Este consigue poner a salvo a su familia de la masacre ocultándoles en una sima, pero es capturado y llevado para ser sacrificado en la capital. Por el camino será testigo de la degradación de la civilización Maya y de siniestros presagios de destrucción. Una serie de circunstancias propiciarán su huída, y la persecución despiadada y vengativa de los guerreros que le capturaron.

Realmente la premisa no es excesivamente compleja. Por eso sorprende su duración, dos horas para una “”película de persecución”” (tal y cómo la definió el propio Gibson) de las cuales la caza apenas ocupa la segunda. La primera es una larga presentación de la idílica vida de la comunidad selvática, entre costumbrismo y bromas garrulas; después, es una presentación detallada de la civilización maya incidiendo tanto en lo espectacular como en lo degenerado. Cuando llega la acción, al espectador le pilla un tanto ahíto. Y el ritmo de la caza no acaba siendo todo lo frenético que se esperaría: el “”cazador cazado”” consigue llevarlos a su terreno mientras sus adversarios van cayendo uno a uno de forma no especialmente sorprendente. Algunos incluso por casualidad, por lo que no estamos hablando exactamente de Depredador.

En lo que de verdad deslumbra Apocalypto es en el aspecto visual. Los guerreros mayas tatuados y cubiertos de quijadas humanas resultan ser mucho más aterradores que los Uruk-Hai de Peter Jackson. Sin embargo, tanta intensidad acaba resaltando a las claras que la película tiene poco que ofrecer más allá de lo evidente. Y del maniqueísmo sale el tufillo. Los mayas son crueles, sádicos, brutales y supersticiosos. Sus líderes les manipulan sin disimulo. La única cualidad redentora que parecen demostrar, la del amor paterno, esta basada en términos de violencia y sólo sirve para justificar la persecución como algo personal. Representan la civilización y son malos sin más, algo exagerado incluso para una película de acción. Gibson no tiene ninguna necesidad de ser neutral, pero se ceba en lo negativo hasta desfigurarlo. ¿Para qué se molesta en darles nombres, si sólo vamos a saber de ellos por la IMDB?

Mel Gibson es un tipo con serias obsesiones. Las del martirio y las del horror bélico parecen ser predominantes, visto lo que expresa en sus películas y en otras circunstancias más turbias. Siente que tiene que comunicar un mensaje y le cuesta salir de él: algunas escenas están directamente calcadas de Braveheart y La Pasión. Y como suelo decir de él, no sabe ser sutil: cree que tiene que presentar las cosas en blanco y negro, y acaba trabándose en su propia ambigüedad. Este el caso de Apocalypto y su desafortunada conclusión, que deja en el aire la intención de Gibson. ¿Esos hombres blancos que aparecen pertrechados de cruces y armaduras significan la salvación o una nueva era de horror en la que los verdugos serán ahora las víctimas? Lo que se presentaba con simpleza acaba dejando al espectador confuso. Y ni siquiera se lo habrá pasado tan bien como esperaba.
publicado por Hartigan el 19 enero, 2007

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