Una cinta que aporta algo nuevo a la ciencia ficción, demostrando que el género no solo está hecho para desplegar efectos especiales. Una obra maestra, futurista pero realista, dolorosa pero muy disfrutable.

★★★★★ Excelente

Hijos de los hombres

Visiones fílmicas sobre el fin del mundo hay muchas y de todo tipo, desde catástrofes nucleares, epidemias mortales, hasta las mas improbables como invasiones extraterrestres y rebeliones robóticas. Pero la que se propone en Hijos del hombre, es una de las más realistas y escalofriantes que he visto en mucho tiempo… ¿Y qué tal si el hombre es su propio verdugo?

¿Y que tal si un día la especie humana pierde la capacidad de reproducción? ¿Que tal que la persona mas joven del mundo tiene 18 años, no hay mas bebes ni niños a lo ancho del globo y las escuelas son edificios abandonados y cosa del pasado? ¿Que tal si vivieras en un mundo donde no existe la esperanza y sabes que cada día que vives la humanidad está agonizando? ¿Terrorífico no?

Mucho mas si consideramos que la historia se desarrolla en el futuro cercano, el 2027, y el mundo está en crisis con brotes de violencia generalizada; un día como cualquier otro, la humanidad llora la muerte de Diego, la persona más joven del mundo, Theo (Clive Owen) camina desolado sin esperanza, hasta que su ex esposa se pone en contacto con él para pedirle un favor muy importante: que le ayude a conseguir un permiso para transportar a una joven hacia una ciudad en conflicto… una joven que milagrosamente está embarazada.

Un guión conciso, directo, inteligente y brillante; nos adentra a éste panorama de desolación, concentrándose únicamente en el punto de vista humano, donde no aparecen científicos para explicarnos por que motivos las mujeres no pueden embarazarse, ni las pruebas que realizan para resolver la crisis, ni militares que nos expliquen por que la mayoría de las ciudades del mundo están envueltas en conflictos interminables. Por el contrario, vemos a través de los ojos de gente normal, como nosotros, que no les interesa escuchar explicaciones médicas, que prefieren evadir el tema y tratar de olvidarlo. Un guión exacto que por pequeñas dosis nos va revelando la situación completa en que se encuentra el mundo, que nos regala un momento de alegría antes de que, con una crueldad infinita, nos restriegue en la cara que ésta no es una película feliz.

La fotografía corre a cargo de Emmanuel Lubezki, uno de los mexicanos más talentosos del ámbito del cine, quién nos tiene acostumbrados a imágenes hermosas, esta vez se encarga de retratar el caos, con toda la expresión de la palabra, recreada por un excelente diseño de producción, que detalla magistralmente, tanto la época como el estado anímico de la cinta; cada calle está atiborrada de basura, cada pared está rayada y a punto de desplomarse.

Éste año, los tres directores mexicanos, más reconocidos en todo el mundo han estrenado una cinta, Guillermo del Toro (El Laberinto del Fauno), Guillermo Arriaga (Babel) y Alfonso Cuarón (Hijos del Hombre), y en base a éstas tres cintas, puedo asegurar, que el más talentoso de todos ellos es Cuarón, quien con esta excelente puesta en escena se reafirma como un director, quien a la par de los brillantes aspectos técnicos dota a sus cintas con una profundidad emotiva y temática. Realizando esta vez, una cinta que aporta algo nuevo a la ciencia ficción, demostrando que el género no solo está hecho para desplegar efectos especiales y que se pueden abordar temas tan serios como la esperanza perdida de la humanidad, simbolizada por la falta de niños en el mundo.

Cuando yo era un niño, me enfermaba y me tenían que inyectar, mi Mamá me acercaba una almohada y me decía que la mordiera muy fuerte para que no sintiera tanto dolor, hubo varios momentos en esta cinta, en las que deseé tener una almohada para morderla, como en la pesadillesca y larga, larga secuencia, en la que los protagonistas tienen que cruzar una ciudad en guerra, en la que la cámara casi al ras del piso avanza, al igual que los personajes, ocultándose donde se pueda, donde incluso la sangre salpica la pantalla y lejos de “corregir” el detalle, las gotas de sangre se quedan ahí para hacernos mas dolorosa la vista.
publicado por Jose Luis el 18 diciembre, 2006

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