Un nuevo Bond, uno mas realista que ayudará a que la saga siga viva por mucho tiempo.

★★★★☆ Muy Buena

Casino Royale

Desde el principio Casino Royale, la nueva aventura del 007, sabe diferente, el tradicional disparo hacia la cámara que se aprecia en todas las cintas anteriores en los primeros segundos brilla por su ausencia, solo para sorprender, minutos mas tarde, cuando nos narran el génesis de ese disparo que al día de hoy es la marca personal del legendario espía. De ese tipo de sorpresas esta llena la cinta número 21 de James Bond.

Claro que, cuando se realiza alguna mudanza, se termina perdiendo algo o reencontrando cosas que uno creía perdidas y eso quizás es lo que sucede con la mudanza que realizaron los productores y director de la cinta, quienes nos entregan a un nuevo Bond, después de cerrar un ciclo con Otro día para morir, ahora se regresan hasta el principio, tomando como base la primer novela que Ian Fleming escribió sobre el súper agente y presentándonos a un Bond mas joven, novato, impulsivo y por ende, uno mas humano, uno que se equivoca y que sangra, como cualquier mortal.

La cinta inicia cuando Bond completa los requisitos para convertirse en un agente 00, es decir, para tener licencia para matar y le es entregada su primer misión, capturar a un terrorista que vaga por algún lugar de África, el cual le dará la pista hacia un banquero de terroristas que se ha vuelto millonario gracias a los actos de terrorismo mas crueles de los últimos tiempos, pero para detenerlo, Bond tendrá que vencerlo, no usando la fuerza, si no sus habilidades para el poker.

Por lo que esta vez, no es de extrañarse, que algunas de las escenas mas climáticas de la película se realicen sobre la mesa de un casino, apoyándose en el trabajo de los actores para crear una tensión que mantendrá al espectador al borde de su asiento, al igual que las bien logradas e inteligentes secuencias de acción, que le inyectan adrenalina a la cinta.

Pero quizás el ingrediente principal que detona la emocionante aventura es la actuación de Daniel Craig, quién no se concentra solo en posar y modelar el esmoking, si no en darle a cada escena la medida justa, que lo transforma de un perseguidor y asesino desalmado a un seductor, a un cínico rival, o a un hombre que se debate entre el bien y el mal y que finalmente se pierde en el amor de una mujer, tanto que amenaza con dejar su vida de martinis y armas a un lado.

Judi Dench como M, esta de vuelta, imprimiendo su estilo como la jefa de Bond, dispuesta a mantenerlo a raya a como de lugar. Eva Green es la chica Bond, quién lejos de ser una espía, es una contadora común y corriente con la misión de evitar que Bond despilfarre el dinero del gobierno, pero con el encanto necesario como para llevar al espía a su perdición.

Aunque el director Martin Campbell, intenta ponerse serio hacia el final, alargando y redundando el tercer acto y debilitando así el cierre, logra crear una cinta realista, que lejos de la fantasía tecnológica y la acción barata, le da un nuevo aire a la saga, que sin duda, ayudara a que se mantenga viva por 20 nuevas películas o más.

Solo me queda una pregunta para los realizadores: ¿Dónde diantres quedaron las siluetas de las mujeres desnudas en la secuencia inicial de títulos?

Lo peor:

publicado por Jose Luis el 18 diciembre, 2006
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