muchocine opiniones de cinedesde 2005

No sé hasta que punto merece la pena gastarse el dinero de una entrada de cine para ver semejante canallada. Borat: ¿El nuevo Torrente de Kazajistán?

★★☆☆☆ Mediocre

Borat

Quizá esperaba una crítica más demoledora del sistema tradicional americano. Quizá esperaba reírme más con esta surrealista historia que se vende como una comedia políticamente incorrecta pero que no es mucho más que una sucesión de gags escatológicos que caen en el ridículo absoluto y en el mal gusto (incluso llegó a recordarme a Jackass en algunos momentos).

Para el que todavía no lo conozca, Borat Sagdiyev es un personaje ficticio de la televisión británica interpretado por Sacha Baron Cohen. Borat se considera el segundo periodista más famoso de Kazajstán al que envían a EEUU para aprender sobre su cultura y su sistema político. Así arranca la surrealista pelicula, cuyo objetivo máximo parece ser criticar los valores más tradicionales y profundos norteamericanos. Un tipo de lo más peculiar cuyas aficiones se basan en el ping-pong, la lucha libre, bailar música disco y disparar a perros.

Borat es un personaje polémico, sobre todo porque constantemente manifiesta su antisemitismo, su descarada misoginia (las mujeres sólo son para él meras prostitutas su intolerancia y falta de respeto ante cualquier tipo de colectivos (se atreve a meterse incluso con los disminuidos). Sin embargo, Sacha Baron Cohen es judío. Por ese motivo los defensores de Cohen dicen que la actitud de Borat no se puede considerar racista sino que encarna una parodia sobre el antisemitismo en la sociedad americana. Lo que no está tan claro es si público mayoritario que acudirá a los cines a ver la película, el de los adolescentes, se lo tomará como una parodia o si la historia contribuirá a reforzar los estereotipos y los prejuicios que puedan tener con respecto a los países del este europeo.

Personalmente, lo que más me ha gustado no ha sido tanto el humor escatólogico ni las payasadas sino el hecho de que Sacha Baron Cohen, con su personaje, pone en evidencia la hipocresia que se respira en la sociedad norteamericana y sirve como vehículo de reflexión acerca de lo que consideramos como sociedad civilizada. La escena en la que Borat se encuentra en medio de la apoteósica celebración de una reunión de católicos fanáticos es para estremecerse si nos paramos a pensar en que son los mismos individuos que votan a Bush en las elecciones presidenciales y los que se exasperan ante el fanatismo islámico. El sistema de entrevistas irreverentes adoptado por el atípico reportero consigue sacar a relucir las más bajas miserias de los americanos.

La última broma reside en la contradicción de que la película está arrasando en la taquilla norteamericana, precisamente el lugar al que la historia se dirige su crítica. Lo cierto es que el personaje no puede dejar indiferente a nadie, pero no sé hasta que punto merece la pena gastarse el dinero de una entrada de cine para ver semejante canallada.
Lo mejor: La puesta en evidencia de las miserias y la hipocresía americana.
Lo peor: El humor escatológico y absurdo.
publicado por Silvia el 12 diciembre, 2006

Enviar comentario