muchocine opiniones de cinedesde 2005

Espero que la productora, Lionsgate, no haga más entregas de la saga, ya que con este broche lo deja todo atado y bien atado que no da margen a ni una sola secuela más, pero claro, cuando una cinta produce tanto dinero, ya se sabe…

★★★☆☆ Buena

Saw 3

Darren Lynn Bousman, director de Saw 3, declaró en su día que esta nueva entrega del thriller que trajo de cabeza a medio mundo allá por 2004 agradaría tanto a los fans del terror psicológico de “Puzzle”(algo que predominó en la excelente primera entrega) como a los fans de la matanza desenfrenada que marcó la pauta de Saw 2. La pregunta es: ¿Podríamos decir que Lynn Bousman estaba en lo cierto? La respuesta es que…casi.

La primera entrega de Saw hizo realmente méritos a la hora de presentar una trama solidísima, apoyada casi en un cien por cien en la construcción de sus personajes. Saw 2 se alejó algo de este concepto para presentarnos personajes poco tridimensionales, al mismo tiempo que potenciaba aquello que, en su antecesora, apenas aparecía: las muertes y las mutilaciones. Resumiendo: lo que ántes era mas bien macabro, en esta entrega se convirtió en algo gratuito. El resultado no fue del todo malo, pero estaba claro que no llegaba ni a la suela de los zapatos de la primera.

En Saw 3 podemos encontrar elementos de las dos anteriores. El número de personajes importantes en escena disminuyó notablemente y el guión-una vez más firmado por Leigh Whannel, uno de los protagonistas por cierto del primer filme-dio cabida a ambos conceptos. La trama sigue igual de rocambolesca y llena de secretos, sin olvidar las inevitables referencias a tramas anteriores; es por eso que aviso que si no vísteis las dos primeras, prácticamente no os vais a enterar de nada. Intentad ver las otras antes para no perderos en medio de tantas referencias.

Pero claro, si el guión le devolvió a los personajes la profundidad psicológica, los errores cometidos en Saw 2 también campan a sus anchas por aquí. El resultado final es que Saw 3 es superior a la segunda cinta, aun todavía distante de aquella primera aparición de “Puzzle”, el asesino que, si lo vemos con detenimiento, no llega a serlo. La historia, como se menciona en los párrafos anteriores, tiene muchas conexíones con las (des)venturas anteriores del señor “Puzzle”. Sería imposible desmenuzar todas las subtramas sin destapar cualquier sorpresa, así que si quieres descubrir las cosas por ti mismo, te aconsejo que no sigas leyendo. Vuelve a estas páginas cuando salgas del cine.

Si continúas aquí, sigamos pues. Antes de nada, una breve introducción para quien no esté muy familiarizado con el universo de la película: “Puzzle” (interpretado por Tobin Bell) es una especie de asesino en serie que tiene el peculiar hábito de secuestrar a la gente e involucrarlas en unos “juegos” cuyo objetivo es salir con vida. El que no consigue terminar el juego de la forma correcta, muere…y si lo concluye(obviando los hematomas, algunas mutilaciones y algunas secuelas físicas y psicológicas) sale vivo aprendiendo a valorar de nuevo el hecho de poder vivir. Técnicamente “Puzzle” no puede ser acusado de asesinato, ya que no se ensucia las manos matándolas, su “modus operandi” es fabricar armas y artilugios para que las propias víctimas se maten (o no) solas. Lo paradójico de todo es que “Puzzle” se considera un salvador, un hombre cuyas ideas macabras acerca de la muerte sirven para redimir a la gente.

En Saw 3 hay dos nuevas “víctimas” y la novedad es que una depende de la otra para terminar con éxito su juego. La primera es Lynn, una doctora que está dedicada exclusivamente a su profesión, dejando de lado a su familia y considerada la mejor de su especialidad … lo que la lleva hasta “Puzzle”, que está al borde de la muerte. Raptada por él, Lynn es oblicada a mantener su agonizante existencia cueste lo que cueste: un collar lleno de bombas alrededor del cuello está conectado al monitor de ritmo cardiaco de su captor. Si él muere, Lynn también lo hace. Pero hay una esperanza. “Puzzle” sólo quiere vivir hasta que otro juego llegue a su fin. Dicho juego alternativo está protagonizado por Jeff(Angus MacFayden, a muchos os sonará de “Alias”), padre de familia que, abandonado por su esposa, sólo vive para matar al indivíduo que, borracho, atropelló y mató a su hijo. Jeff despierta dentro de una gran caja de madera y, cuando consigue salir de ella, se ve atrapado en una casa-laberinto. Tiene que seguir las pistas facilitadas por “Puzzle” para avanzar y llegar al final del desafío, donde finalmente se verá cara a cara con el sujeto que mató a su hijo. Aunque no debemos dejar de lado a uno de los elementos más presentes en toda la trilogía: el personaje de Amanda, pupila de “Puzzle” y presente durante las tres entregas.

Básicamente lo expuesto arriba podría considerarse la línea central del argumento. Hay otras cuestiones por explicar, pero tampoco se trata de destriparlo por completo. En cuanto a la dirección de Darren Lynn Bousman, he de decir que exagera muchísimo los manierismos técnicos. El montaje está como acelerado y algunos movimientos de cámara son demasiado vertiginosos, teniendo la sensación de que algunos momentos pasan con demasiada rapidez. Otro problema es lo que yo llamo “El complejo de Scooby.Doo”: con cada revelación sorpresa, el director repasa para el espectador todas las escenas que en su momento dieron pistas para dicha revelación, para mostrar que todo estaba allí pero nosotros no lo veíamos. Es como si Lynn Bousman tuviera miedo de que el espectador no entienda la historia y por eso se siente en la obligación de explicar las cosas con todo detalle.

Resumiendo: personalmente no considero que el tal “Puzzle” merezca ser elevado a la categoría de “dios del crimen”. En la primera parte, no pasaba de ser un loco peligroso con aspiraciones mesiánicas. En la segunda, el guión trataba de encasillarle el papel de “mente brillante”, de hombre incomprendido por la sociedad , del estilo de Hannibal Lecter o John Doe y en esta tercera queda como una mezcla de ambas, pero sin concretar claramente. Tampoco es que importe mucho, la verdad.

“Saw 3” queda dignamente representado como un thriller tenso, con un par de escenas realmente delirantes (la escena de la operación y la de los cerdos licuados) y con un final también digno para el loco asesino “Puzzle”. Sólo espero que la productora, Lionsgate, no haga más entregas de la saga, ya que con este broche lo deja todo atado y bien atado que no da margen a ni una sola secuela más, pero claro, cuando una cinta produce tanto dinero, ya se sabe …
Lo mejor: Mezcla hábil de las dos primeras. Entretenida, te deja pegado a la pantalla.
Lo peor: Una cámara por ratos frenética. El miedo irracional de Lynn Bousman a que el espectador no entienda la historia
publicado por Caty el 8 diciembre, 2006

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