muchocine opiniones de cinedesde 2005

El aspecto visual y sonoro de la película predomina de forma aplastante. Es una paranoia de Antonio Banderas, en el buen sentido de la palabra.

★★★☆☆ Buena

El camino de los ingleses

Para entender y valorar esta película es imprescindible que vayáis al cine sabiendo antes lo siguiente: ‘El camino de los ingleses’ es una paranoia de Antonio Banderas, en el buen sentido de la palabra. Paranoia propiciada por el guionista y escritor de la novela homónima inspiradora, Antonio Soler, por el director de fotografía Xavi Giménez, y por el compositor de la banda sonora Antonio Meliveo.

La unión del trabajo de todos ellos, con Banderas a la cabeza, ha dado como resultado un largometraje de autor, nada convencional, y en algunos momentos surrealista.

Si se conoce de antemano este detalle, la cinta se ve desde otra perspectiva, con un chip distinto, y se juzga mejor.

Por tanto, partiendo de la base de que estamos ante un producto cinematográfico absolutamente atípico, mi valoración sobre ‘El camino de los ingleses’ es positiva.

El director/actor malagueño ha sabido relatar de manera poco habitual, al margen de los formalismos imperantes en el cine de nuestros días, pero de manera atractiva, los primeros amores, lujurias y obsesiones de un grupo de cuatro amigos, – Miguelito (Alberto Amarilla), Babirosa (Raúl Arévalo), Paco Frontón (Félix Gómez) y Moratalla (Mario Casas) – durante unas vacaciones veraniegas en la ciudad de Málaga (España) de finales de los años 70.

El aspecto visual y sonoro de la película predomina de forma aplastante sobre la historia que cuenta. Éste es su sello de identidad: casi todo lo que vemos en pantalla es un juego de colores, luces y texturas, conducido con planos inusuales, con frecuencia cortos e intencionadamente descuadrados, con movimientos de cámara sin patrón y con ángulos ya olvidados en el cine actual.

El continuo fondo musical y la voz en off de un quinto amigo, ’el Garganta’ (Fran Perea), a modo de narrador poético, da a la cinta una atmósfera melancólica apropiada al toque dramático que se le imprime a las vidas del grupo de amigos y a su entorno.

Por otra parte, el componente sexual de esta película es intenso. Sin embargo, está tratado sin chabacanería ni vulgaridades visuales (las de palabra son inevitables), con ‘elegancia’ y con un cuidado artístico inusual en este campo.

En cuanto al reparto principal seleccionado, un acierto al cien por cien. Ninguno de ellos desentona.

Alberto Amarilla borda el papel de Miguelito. Para mi ha desaparecido esa imagen chirriante que tenía de él por su personaje de Rafa en la serie ’Mis adorables vecinos’. El resto del grupo, Raúl Arevalo (el más pirao, amante de Bruce Lee), Félix Gómez (el pijo) y Mario Casas (el salido), no se quedan atrás. Fran Perea, irreconocible, se quita también su estigma de producto televisivo.

Por lo que respecta al plantel femenino, es explosivo, sensual y bestialmente bello. María Ruiz (Luli), la chica de Miguelito, es un descubrimiento; acordaros de su nombre porque la vamos a ver a menudo en nuestro cine; y por lo que respecta a Marta Nieto (La Cuerpo), hace honor a su mote en la película.

Para los veteranos Juan Diego y Victoria Abril caben pocas palabras. En su destacada línea habitual (aunque Juan Diego se prodigue poco).

El colofón de lo expuesto lo firmó el propio Banderas al describir en una reciente entrevista de promoción concedida a la revista de cine española ’Cinemanía’, y recogida en el suplemento especial del número de este mes de diciembre, cuáles eran sus pretensiones al rodar ‘El camino de los ingleses’:

“”Con esta película no quería medias tintas ni salvar el pellejo. Sé que me la he jugado, pero he conseguido poner mis sueños en la pantalla””.

Suerte, porque esta cinta cumple a la perfección con el tópico de ‘o te gusta o la odias’. Es lo único convencional que se le puede atribuir.

publicado por Yul B. el 6 diciembre, 2006

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