muchocine opiniones de cinedesde 2005

Este no es el Bond que el público esperaba. No lo digo porque sea peor que los demás. Es que simplemente se trata de un 007 distinto, lo cual creo que defraudará a muchos de los fans más puristas.

★★☆☆☆ Mediocre

Casino Royale

Este no es el Bond que el público esperaba.

No lo digo porque sea peor que los demás. Es que simplemente se trata de un 007 distinto, lo cual creo que defraudará a muchos de los fans más puristas.

Está claro que el personaje de Ian Fleming ha sido reinventado para construir un agente secreto más mercenario y menos sutil. Caballerosidad cero.

Lo que no sé es si este cambio se debe a que los padres del retoño ya tenían pensado de antemano un giro de 180 grados en la franquicia, sin haber elegido todavía al protagonista de la nueva entrega; o porque se han visto irremediablemente obligados a ello por la elección definitiva de Daniel Craig, un actor con aspecto de matón. Seguro que dirán que ha sido lo primero.

Lo que sí es evidente es que esa transformación ha tenido sus damnificados: el imprescindible Q. no hace acto de presencia en ningún momento, y la eficiente Moneypenny ha sido sustituida por un secretario con menos sex-appeal. Esto es lógico, porque el nuevo Bond es ahora autosuficiente y no le interesa los jueguecitos amorosos. Él va a saco.

No obstante, esa reinvención se podría justificar en el hecho de que estamos ante la primera misión de James Bond como agente secreto del Mi6 británico. Echándole imaginación, diríamos entonces que el muchacho no está todavía refinado.

Su categoría de doble cero (licencia para matar; y cómo mata) la obtiene después de asesinar despiadadamente a dos importantes criminales. Y, para su primer trabajo, Bond es enviado a Madagascar para capturar a un peligroso terrorista llamado Obanno. Después de varias investigaciones, e innumerables actuaciones indisciplinadas que traen de cabeza a su jefa M. (Judie Dench), consigue localizar a un banquero internacional, llamado Le Chiffre (Mads Mikkelsen), cuya ocupación es explotar recursos financieros para grupos terrorista. Bond intentará arruinarle en una partida de póker millonaria celebrada en el Casino Royale en Montenegro con la ayuda, entre otros, de una agente del Tesoro Público Británico, Vesper Lynd (Eva Green).

Durante la primera hora del metraje, la película tiene un ritmo increible, destacando de manera sobresaliente una frenética persecución de Bond corriendo detrás del terrorista Obanno por las calles de Madagascar. A pelo, sin coches ni vehículos similares. El espectacular final de esa persecución en una embajada es la guinda de una de las escenas más vibrantes de los últimos títulos de la saga.

Aquí es donde vemos en todo su esplendor al nuevo 007, y comprobamos que estamos ante un James Bond de otra pasta. Salvaje y visceral.

Pero, una vez pasados esos (aproximadamente) 60 minutos, la cinta decae de manera considerable. Pierde su ritmo inicial, y se hace lenta, predecible y con escaso interés. Su momento más bajo coincide con la trama desarrollada alrededor de la partida de póker en Montenegro, precisamente las escenas que dan título a esta película. La mayoría de incidentes externos que le ocurren a Bond durante esa partida son inverosímiles, cuestionándome seriamente las palabras de Martin Campbell, director de ‘Casino Royale’, al referirse a ella como una cinta que deja atrás la fantasía desmesurada de las anteriores entregas.

En cuanto a la puesta en escena de esta película, es muy similar a la de otros títulos, claramente influenciada por el oficio que Campbell tiene en esta serie Bond después de haber sido el responsable de su resurgimiento con ‘Goldeneye’. El clásico inicio surrealista de todo largometraje de 007 se ha ideado para ‘Casino Royale’ con un estilo atractivo pero sin ser una genialidad. Yo he echado en falta las obligadas siluetas femeninas.

En cuanto al reparto, Daniel Craig ha hecho un buen trabajo como James Bond. Y esto hay que matizarlo. Si tomamos como base el estilo consolidado que sus predecesores han dado al personaje, de caballero, conquistador, elegante, ordenado en sus actuaciones, Craig no convence como 007. Aquí es donde podrían haberse confirmado todos los malos presagios que se tenían desde su elección como Bond.

Pero es que el concepto del nuevo 007 es distinto: es más duro, impasible y descontrolado. Con esta premisa, Craig ha construído un personaje muy creíble, con mucha fuerza, que sólo reconoces como Bond porque le nombran así sus compañeros de misión. Será cuestión de acostumbrarse, pero no desentona en esa línea; no obstante, me quedo con Pierce Brosnan.

Las interpretaciones del resto del reparto principal no son excesivamente relevantes. M. tiene más presencia en esta película, así que Judi Dench tiene oportunidad de ofrecer durante más tiempo su arte, aunque en este caso no es demasiado destacable. Eva Green está correcta y, para mi gusto, su belleza no es comparable a otras chicas Bond (yo prefiero a la despampanante Caterina Murino, en el papel de la mujer de un terrorista a la que se liga 007. Delicatessen). Y, en cuanto a Mads Mikkelsen hace un malvado del montón, y las lágrimas de sangre son una anécdota.

‘Casino Royale’ me ha entretenido a medias, así que conmigo no ha conseguido el objetivo deseado. Para colmo su final está intencionadamente inacabado, dando a entender que la entrega siguiente, la número 22, será una continuación de ésta. ¿Maniobra de marketing por si las moscas?.

publicado por Yul B. el 6 diciembre, 2006

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