muchocine opiniones de cinedesde 2005

Tal vez estas producciones no aporten mucho a nuestro amado género, pero es probable que en la era del pay per view no podamos aspirar a mucho más.

★★★☆☆ Buena

Saw 3

El pasado once de noviembre veía la luz en nuestro país la última, aunque seguramente no definitiva, entrega de la franquicia slasher más exitosa de nuestros tiempos: Saw. Por tercera vez en otros tantos años (un record digno del mismísimo Woody Allen) tenemos la oportunidad de deleitarnos con los ‘juegos’ que Jigsaw propone a sus no tan desvalidas víctimas, con el único y altruista fin de intentar enseñarles a estimar correctamente el bien más preciado: la propia vida.

Lo que empezó como una modesta producción, sin muchas pretensiones y deudora explicita de filmes como Seven, se ha convertido, después de su descomunal e inesperado éxito inicial, en una superproducción del género, con inmensas campañas de publicidad a sus espaldas y el no solicitado honor de abanderar a los psicópatas cinematográficos del siglo veintiuno.

Si nos remitimos a los inicios, es obvio que el impacto inaugural de los virados argumentos de la serie (hay que tener en cuenta que los guionistas estaban bien curtidos en la gloriosa serie de culto Expediente X) fue tornando hacía la enajenación total en su segunda entrega. El argumento de Saw II escupía cambios de dirección sin ton ni son, pretendiendo y consiguiendo la artificial sorpresa del espectador, de forma, eso sí, bastante comprometida. Si el desbarajuste argumental se hacía cada vez más barroco (y más divertido en mi opinión) el nuevo enfoque otorgado por el director de la secuela, Darren Lynn Bousman, no se quedaba atrás. Las dosis de casquería y vísceras eran multiplicadas, y las complejas torturas se alejaban cada vez más de la realidad, dándole un carácter excesivo al film, más atrayente en mi opinión

Pues bien, si aquel episodio avanzaba por un peliagudo camino del exceso, pasando por encima del primer largo de James Wan, en esta tercera ocasión la escalada bizarra no sólo no se detiene, si no que se vuelve a elevar hasta extremos no previstos.
La trama se transforma en un barullo fascinante, con giros absolutamente tramposos, que evocan con calzador los anteriores episodios, pero que no dejan de ser irracionalmente divertidos. Desde la perspectiva del espectador la historia regresa al punto de partida, con menos personajes implicados y una trama más controlable, pero que, aún así, no deja de ser bastante inverosímil. Bousman se supera no dejándose atrapar por lo intrincado del guión y consigue hacerlo más efectivo si cabe. Centrándose en esta ocasión en las situaciones de horror generadas por los pueriles dilemas morales del protagonista, a la hora de decidir quien vive y quien muere.

Si en cada nueva entrega el estilo de la peli se hace más y más excesivo, como no podía ser de otro modo, ya habréis deducido la virtud más admirable de Saw III. En esta versión la violencia evoluciona hasta unas escenas gore de lo más feroces, que producían descargas incontrolables de adrenalina en el pase al que asistí. Las incomodas secuencias no dejaban indiferente a nadie, desde la sonrisa forzada, hasta los vómitos que precedían al abandono del cine (mentes débiles, no se asusten que no hay para tanto) A título personal debo decir que mi proto-esposa quiso matarme por obligarla a contemplar semejante salvajada (esto si que es un martirio y no lo del Jigsaw, debió pensar).

Los primeros 25 minutos del rollo nos abruman con tres torturas seguidas a cada cual más gore y atroz. La autofractura de un pie, el hombre atravesado por cadenas, el recipiente de ácido… situaciones extremas que llevan a nuestro cerebro a lo largo de un espinoso camino que termina en un estado de insensibilidad feromonal, que lo protege de lo que vendrá después.

Incluso teniendo en cuenta las descartables motivaciones de los personajes y el delirante intento de casar esta entrega con las dos anteriores, no se puede negar (al menos yo no puedo) el disfrute continuado durante las casi dos horas del metraje, mezcla de horror y esparcimiento. Desde luego si buscáis terror psicológico y sutil, o planteamientos inteligentes, ésta no es vuestra peli. Personalmente la impresión que me generó es que el equipo de rodaje acepta definitivamente que están haciendo puro rock´n roll y se dejan llevar por el espectáculo sin hacerse preguntas.

Saw III pertenece a una generación de cintas que prácticamente ya podrían constituir un nuevo subgénero dentro del cine de terror. Junto a películas como Hostel o Destino final (edulcorada esta última, y con desiguales dosis de éxito en cada caso) Saw se erige como el buque insignia de historias donde la coherencia es lo de menos, y el regocijo y el exceso lo principal. Tal vez estas producciones no aporten mucho a nuestro amado género, pero es probable que en la era del pay per view no podamos aspirar a mucho más.
Lo mejor: Puro espectaculo.
Lo peor: La ausencia total y absoluta de coherencia, pero ¿A quién le importa?
publicado por Mario el 23 noviembre, 2006

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