muchocine opiniones de cinedesde 2005

Un documental de poca duración, muy ‘light’, exageradamente artificial y precipitadamente relatado.

★★☆☆☆ Mediocre

Gal

Normalmente es más difícil hacer una película basada en hechos reales que en hechos ficticios. Sobre todo porque hay una obligación implícita de ser lo más fiel posible a los mismos. Pero es que si encima esos hechos reales son algo complejos, la dificultad aumenta.

En la mayoría de estos casos es necesario hacer una labor importante de síntesis para poder resumir al máximo el relato de unos acontecimientos que en la realidad han durado años (el que nos ocupa, unos 15). Así que es lógico, y habitual, que en cualquier cinta de este género se nos cuente la historia inspiradora de una forma rápida, casi frenética.

Y eso es precisamente lo que ha ocurrido con ‘GAL’. A lo largo de toda la película uno tiene la sensación de que cada momento de la trama se cuenta deprisa y corriendo, sin permitirse pausas, para que así dé tiempo a tratar el dato inmediatamente posterior y no dejarse nada olvidado al final. Parte de culpa la tiene la duración de la cinta: sólo 100 minutos. Sorprendentemente escasa.

No obstante, hay que reconocer que el material en el que se basa esta película es delicado: un triste episodio de la reciente Historia de España sobre los Grupos Antiterroristas de Liberación que durante los años 80 hicieron la guerra sucia contra la organización terrorista ETA. Contaron con el beneplácito del Ministerio de Interior de la época, y fueron autores de numerosos asesinatos y secuestros, en algunos casos incluso contra personas que no pertenecían a dicha organización terrorista.

Sin embargo, ya que se trata de un entramado complicado, hubiese sido preferible tratarlo de una forma más parcial, sin globalidades. De esta manera, se hubiese podido entrar con más profundidad en los hechos más relevantes de dicho episodio, incluso, para polemizar, en los más escabrosos; así como en la personalidad de sus principales protagonistas.

La conclusión que se saca al final de la cinta es que se ha visto un documental de poca duración, muy ‘light’, exageradamente artificial y precipitadamente relatado. A Miguel Courtois, su director, se le ha quedado corto el trabajo.

Lo de ‘artificial’es un calificativo dirigido directamente a las interpretaciones del reparto de la película.

Hay que tener presente que ninguna de las personas reales de la historia ha sido literalmente representada en ‘GAL’. Todos son versiones más o menos libres de los personajes directamente implicados en el caso.

Pero es que a pesar de tal libertad, ningún actor del reparto se salva de esa falta de naturalidad o credibilidad, ni tan siquiera la estrella Jordi Mollá.

Tanto José García como Natalia Verbeke, que dan vida a los periodistas que destaparon la trama de los GAL, son caricaturas de estos plumillas.

No sé lo que ocurre con García, pero su interpretación es realmente mediocre. Quizás sea el doblaje post-producción que se suele hacer en algunas películas (si lo hay) el que no le hace justicia, pero no da la talla de protagonista. En casi todas las escenas en las que tiene un texto, éste lo recita como si lo hubiera memorizado unos minutos antes, y con muy poca naturalidad.

En cuanto a Natalia Verbeke, su participación mayoritaria en comedias españolas le hacen perder autenticidad en un papel dramático. Le pone empeño, pero no llega a convencer. Faltaría que encadenase varios trabajos de este mismo corte, incluso más desgarradores, para hacerse creible en ese registro.

Y el que me dejado medio frío es Jordi Mollá, en su papel de Ariza. En mi opinión, sobreactúa. O, por lo menos, esa es la impresión que da.

No es por su actitud ni por su caracterización, porque eso sí lo ha dominado; es por su voz, demasiado forzada y antinatural al querer darle un timbre tan grave, duro y desgarrado. Este detalle le hace perder autenticidad al personaje en casi la mayoría de las escenas. Incluso algunas veces resulta cómico. Sin duda, no es su mejor interpretación.

El único punto fuerte de la película es su aspecto técnico, llámese fotografía, montaje, sonido, banda sonora, etc. Todo en conjunto (salvo los flashbacks que a veces desconciertan) construye un escenario muy fiel a la realidad, e ideal para arropar una trama tan siniestra.

No me extraña por eso que conforme iba avanzando la película deseara con todas mis fuerzas que ningún personaje abriera la boca. ¿Para qué?; ¿para estropearla?. Me sigo quedando con ‘El Lobo’.
publicado por Yul B. el 13 noviembre, 2006

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