Un laberinto con dos salidas, en el que en lo personal, ninguna de las dos me dejó satisfecho… ninguna de las dos, es totalmente bonita o esperanzadora.

★★★★☆ Muy Buena

El laberinto del fauno

Al principio la fantasía y la realidad eran una misma, pues la fantasía era un excelente aliado para explicar el mundo, cuando la ciencia todavía no existía. Luego cuando la realidad se volvió cruel e intolerable, la fantasía ayudaba como escondite. Como ese lugar secreto y mágico en el que uno se puede refugiar de los días negros y de uno mismo. Pero… ¿Qué pasa, cuando llegas a ese mundo y es igual de cruel y violento, o quizás más?

La nueva película de Guillermo del Toro, se debate entre estos dos mundos igual de aterradores; una España posterior a la guerra civil, pero en el que la cacería de comunistas seguía igual de cruel y un mundo mítico, fantástico. Y es Ofelia, la pequeña protagonista, quien se encuentra entre estos dos universos, tras llegar en compañía de su madre embarazada a un campamento militar, donde su padrastro vive intentando “limpiar su patria de comunistas”.

Ofelia descubre, en medio del bosque, un laberinto de piedra que según dicen a estado ahí desde siempre, dentro del cual conoce al Fauno y le hace saber que ella es la princesa de un reino que habita debajo de la tierra, pero que para volver necesita afrontar tres pruebas y así probar que su espíritu no a sido corrompido por los mortales.

Pero no crean que se trata de una cinta al estilo de Las Crónicas de Narnia, al contrario, no es una película para niños, lo cual queda totalmente claro en la primera escena de la cinta, donde la niña yace en el suelo, herida y sangrando. Esta claro que ningún niño quisiera estar en un lugar y en un tiempo como aquel, ningún adulto tampoco, pero el escape que el Fauno ofrece no parece ser la mejor opción, puesto que por un lado se muestra amistoso y por el otro su misterio crea sospecha.

Esta ambivalencia es todo un acierto ya que se trata de un excelente trabajo de caracterización y maquillaje, evidenciando que detrás de él hay un humano trabajando y que no es el resultado de largas horas de diseño por computadora.

La producción es excelente; los mundos alternos, son sorprendentes aunque oscuros y tenebrosos, aquí nada es bonito, todo tiene un sabor un tanto retorcido y sangriento, inclusive las hadas, a las que estamos acostumbrados a verlas como pequeños seres bonachones y amigables, aquí su vuelo es veloz y errático pareciéndose mas bien al de un insecto del que hay que huir.

Y ese es quizás el espíritu ambivalente y oscuro que prevalece en la cinta, el de la inocencia que se intenta aplastar, el de la inocencia tratando de encontrar su camino entre el bien y el mal, pero en una atmósfera donde ambos están mezclados a tal grado que resulta imposible distinguirlo el uno del otro.

Del Toro ha madurado al igual que su cine, quien desde sus inicios ha tratado de llevar más allá los diferentes géneros, horror, gore, fantástico y el día de hoy lo ha logrado, creando una cinta adulta, un oscuro cuento de hadas, en el que al final uno tiene que escoger, si se queda con la parte realista, con la parte fantástica o una combinación de ambas, y es quizás ahí quizás, donde el publico pierde un poco la pisada, al no saber que camino del laberinto escoger.

Un laberinto con dos salidas, en el que en lo personal, ninguna de las dos me dejó satisfecho… ninguna de las dos, es totalmente bonita o esperanzadora.

PD: Esta cinta fue la seleccionada por México para competir en los Oscares, en la sección de cintas extranjeras, sin embargo, dudo que la academia se sienta atraída por una cinta tan compleja como esta.

Lo peor:

publicado por Jose Luis el 24 octubre, 2006
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